De nuevo la incertidumbre y la desesperanza se apoderan del conflicto político en Venezuela, luego que el oficialismo “pateó” la mesa de negociaciones con una nueva arremetida contra la oposición.

En ese ámbito, no hay ninguna razón lógica para que el chavismo esté, por los momentos, desechando la vía de la negociación para encontrar una salida a la larga y costosa crisis.

Una negociación que le abría las puertas para sobrevivir políticamente y alejar, por ahora, la persecución de la justicia nacional e internacional por los múltiples delitos que han cometido.

Las esperanzas de todo un pueblo que sufre y trata de sobrevivir día a día en medio de graves dificultades, siguen puestas en esas conversaciones que aún cuentan con el apoyo internacional.

Unas negociaciones en las cuales no se busca exterminar a nadie, sino más bien recuperar la democracia y la institucionalidad que se ha perdido, luego de más de 20 años de atrocidades chavistas.

En estos momentos tan complejos, es cuando debe prevalecer la inteligencia y madurez política de la oposición venezolana, además del interés de las naciones que participan en la búsqueda de una solución.

No se trata de apelar a la tradicional tesis de que no se puede negociar con criminales, como simple justificación para hacer creer que siempre tienen la razón, pero como contraparte no se ofrece una alternativa viable para encontrar una salida al conflicto.

Si Venezuela sigue por este camino, se corre el riesgo de que la crisis se estanque como ha ocurrido con Cuba, pero además que la oposición venezolana se “cubanice” operando desde el exilio.

Si Venezuela sigue por este camino, terminará el acelerado desmantelamiento social que inició el chavismo, mientras miles y miles de venezolanos huyen al exterior tratando de encontrar trabajo, comida, salud y estabilidad.

Si Venezuela sigue por este camino, todos terminaremos llorando por lo que debimos haber hecho, pero no pudimos o no lo hicimos porque los intereses particulares se impusieron a la racionalidad.

Pero aún hay una esperanza.

Una esperanza que radica en el interés de la comunidad internacional, incluyendo a los aliados del chavismo, para encontrar una solución.

Ojalá de nuevo aparezca la “lógica al revés” del oficialismo y en vez de radicalizarse, retome la senda de la negociación.

La salida a la crisis política, social y económica le conviene a los no chavistas y también a los chavistas.

Una solución nos conviene a todos.

 

 

@VerdadesRumores

 

 

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