Aunque para muchos fue una sorpresa; varios estudiosos del tema del comunismo, entre los cuales, con modestia, me cuento; veníamos afirmando que el comunismo está en una etapa crucial, de antesala a su extinción. El siglo XX, sobre todo en las décadas de los años 50, 60, y 70, en el continente, con la llegada de Fidel y con ella su revolución cubana, comenzó un TOP MODEL ideológico, sobre todo en los sectores laborales, estudiantiles y otros en América Latina. No se conocía en profundidad, salvo en sectores intelectuales, la dimensión del daño estructural en la sociedad y en lo económico que trae consigo la aplicación del comunismo o socialismo (total, para Fidel, es la misma cosa) en los países que lo aplicaron con rigor; ej, por su influencia continental la ex URSS.

Fidel que arruinó moralmente a su pueblo, cuando se convirtió en un “régimen saprófito”, es una prueba fehaciente, compleja e inequívoca de ello. Asolada y en bancarrota dejó Fidel y su comunismo la economía boyante encontrada, y no le quedó otra que hacer, sino plegarse íntegramente como satélite político y como parásito en lo económico a la URSS. Al derrumbe de esta Cuba quedó al garete, por las sanciones impuestas por las grandes potencias económicas del mundo y comenzaron a vivir una crisis de proporciones inimaginables en calidad de vida de su “macilenta obligada” y envejecida población.

Con la llegada del “comandante eternamente enterrado”, Fidel comenzó, por el enamoramiento visceral de “aquel con él”, a ver a Venezuela, ese país rico al cual siempre quiso tener bajo su tutela, como la salvación para alimentar y de alguna manera saciar el hambre, entre otras necesidades, de ese pueblo sufrido que lo acompañó. A la muerte de Chávez (¿generada o natural? creo en la primera) impulsó la llegada del Maduro, a quién formó y educó en comunismo, para que se convirtiera en el gobernante de Venezuela; logrando, como “parásito efervescente” que el país al cual siempre anheló tutelar, estuviera bajo su dominio absoluto y total.

El comunismo, lo hemos dicho antes hasta el cansancio, tiene como filosofía de acción, no sólo limitaciones y restricciones en el plano político, económico, social, cultural y ético, sino que tiene incidencia en la “vida misma” con consecuencias directas en la muerte; es decir, el comunismo es en esencia, muerte; y así lo estamos observando en nuestra realidad actual. 

Toda esta situación de desmadre que sufrimos en Venezuela por influencias eminentes cubanas está “preindicada” en los cánones de esa malsana ideología; así ocurrió en la antigua Unión Soviética, y ocurre en Cuba. Es bueno destacar, lo ocurrido recientemente en Cuba. Este país formó parte, extracontinental, de la ex Unión Soviética y su población padeció de manera inclemente los efectos del comunismo. Hoy en Cuba, la nueva clase política de calle, imperceptible en la sociedad, hasta ahora (jóvenes graduados, artistas, deportistas, estudiantes, trabajadores, amas de casa, pero con conciencia del mundo del siglo XXI) quiere, sin restringir el “pluralismo político democrático”, acabar el comunismo como forma de pensamiento, para no repetir los hechos históricos en los cuales estuvieron subsumidos y subordinados por décadas; que no fue otra cosa que: “sufrir la muerte” como “pasión de vida”, de la filosofía de acción de la ideología comunista.

Tenemos, GRITAN los jóvenes cubanos, que detener el comunismo, éste agarró mucho “fuelle” en nuestra sociedad y lo más grave de todo es que penetró, de manera abrupta e inmisericorde sin respeto a la dignidad y a los DD.HH la estructura de la ética ciudadana al mejor estilo soviético. Pero pienso, que más que eso, la juventud cubana ha comenzado a derrumbar el “Muro de Fidel”.

No es fácil esta tarea de los jóvenes cubanos, pero “tenemos” el sagrado deber, por nuestros hijos y nietos, que intentarlo “una y otra vez” hasta alcanzar el objetivo latente y para ello contamos con una comunidad internacional que “abre los ojos” sin titilar ante la barbarie que los comunistas causaron en Cuba y causan en Venezuela. 

La respuesta de nuestra gente de irse del país ante el caos, es respetable; igual pasó en Cuba, pero no es la solución ante el hecho comunista; la decisión es quedarnos en nuestro país sin cortapisas y con mucho coraje para enfrentar in situ al régimen y si en ese esfuerzo se llega a la muerte, ésta sería mucho mejor que alcanzarla por hambre, por angustia, por desesperanza o por ruptura neuronal. Al Derrumbar el Muro de Fidel, cae también el MADURO y su régimen de Mier…..

 

 

@marjimgar|Profesor universitario|[email protected]

 

 

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