A toda la oposición le es necesario unirse y conquistar previamente algunos bastiones electorales y territoriales, para luego ir por la victoria total con el referéndum constitucional. Claro está; eso solo será posible, si todas las direcciones políticas, asumen que las culpas de que hoy Maduro se haya mantenido por 9 años ininterrumpidos en el poder, son de carácter colectivas y reiterativas.

La Alianza Democrática y el G4 no tienen todavía el mandado hecho y, está demostrado hasta el cansancio que solo nadie podrá. Todos los factores políticos, inclusos hasta los come candelas intervencionistas, están obligados a tender puentes unitarios y no dinamitados, como torpemente se ha venido haciendo, a pesar de estar enfrentando un enemigo tan poderoso.

Esa iniciativa de ir a solicitar el Revocatorio, pudiese tener sus efectos positivos. De alguna forma con esa declaración, quienes hasta ayer acompañaban la figura jurídica del «presidente» encargado, hoy están liquidando el cuento del interinato y la fallida estrategia del Cese a la Usurpación, Gobierno de Transición y Elecciones Libres.

Promover el Revocatorio no será fácil para quienes todavía insisten en que las elecciones presidenciales del 20 de mayo del 2018 fueron irritas. Si lo hacen, tendrán de hecho que reconocer al CNE y, en consecuencia, al órgano que la designó. En este caso a la nueva Asamblea Nacional, surgida de las elecciones del 6D del 2020 y no a la que expiró su periodo constitucional.

Quienes hoy, enarbolando esta bandera revocatoria, asistieron al CNE pasaron de hecho a desconocer la legitimidad y legalidad de la “comisión delegada” presidida por Guaido. Y sin su permiso; para bien de la misma oposición, se enrumbaron por el camino de volver al sufragio como mecanismo para dirimir los conflictos políticos de forma negociada, pacífica, democrática y electoral.

No se tiene porque descalificar y atacar a priori esa iniciativa, aún no apoyada públicamente por el propio Guaido, pero si impulsada desde las regiones por sobresalientes dirigentes del G4. La idea de impulsar el revocatorio también puede convertirse en un detonador de la chispa electoral, que ayudaría a derrotar a Maduro en las futuras elecciones de gobernadores y alcaldes.

Se nos viene una primera escaramuza con un TSJ dueño y señor de la institucionalidad del país y con un CNE donde por ahora, al menos le hemos tomado dos importantes colinas. El haber impulsado este recurso constitucional pondrá a prueba a Nicolas.  Estará dispuesto a sentarse a negociar con Guaido arriesgando su pellejo o insistirá con sus condiciones de negociación anunciadas.  

Maduro. Acorralado como está por las acusaciones en la Corte Penal Internacional, solicitado todavía por acusaciones de narcotraficante, acosados por la pandemia y con un país al borde de la tragedia jamás vista en el continente, se verá obligado a devolver partidos confiscados, habilitar dirigentes políticos proscritos y entregarles a los venezolanos otros derechos democráticos confiscados.

El dilema de revocar o no revocar a Maduro, pasa por derrotarlo en las elecciones del 21 de noviembre. Nadie se puede desviar de este inmediato objetivo. Eso deberían tenerlo claro, quienes están intentando disparar este accionar político, a fin de evitar provocar confusiones sobre la ruta electoral.

También ha de tenerse claro que el enemigo fundamenta es Nicolás Maduro Moro. Impulsemos todas nuestras fuerzas políticas, morales, éticas y sociales para salir de esta tragedia ocasionada solo por él. Venezuela conquistará de nuevo su democracia y su futuro, de eso tampoco debemos tener dudas.

 

 

@DouglaZabala

 

 

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