La oposición venezolana, partidista y ciudadana, está frente a uno de los dilemas más importantes en los últimos años de lucha por el rescate de Venezuela, ya que se trata de un evento electoral que podría tener un papel importante en la solución al conflicto o en el afianzamiento del régimen en el poder.

¿Participar o no participar? Esa es la pregunta que ronda la mente de políticos y ciudadanos, pero además es tema de discusión en acalorados debates en las redes sociales y grupos de WhatsApp.

Desde Verdades y Rumores deseamos hacer una profunda reflexión sobre el tema.

En el peor de los escenarios, si las condiciones electorales no cambian es imposible participar, porque no existe confianza en la transparencia y respeto de la expresión popular de los venezolanos materializada en el voto.

De eso no hay ninguna duda, pero tampoco hay dudas de que las cosas pueden cambiar en la medida que exista la presión interna y externa para sentar al oficialismo en una mesa, con el fin de negociar un acuerdo que permita construir a la salida.

¿Es sensato negar la posibilidad de negociar? Creemos que no, porque el horizonte no se avizora ninguna otra alternativa válida a las conversaciones entre las partes en conflicto, teniendo como mediadores a la comunidad internacional.

¿Es realista una negociación con mafias que han secuestrado el poder? Si esa negociación está precedida por la presión interna y externa, incluyendo a los aliados confiables de dichas mafias, es posible que sea una opción bastante realista.

Si el camino de la negociación termina tomando forma y se dan, por lo menos, las condiciones más importantes para participar como la devolución de los partidos, la depuración supervisada del Registro Electoral, la habilitación de la dirigencia opositora y limitaciones al papel del Plan República; la oposición debe unirse con el fin de presentar candidatos de verdadera unidad, elegidos por los ciudadanos en primarias.

¿De qué sirve elegir gobernadores y alcaldes? Repetimos, si la participación y el resultado electoral se enmarcan en una negociación que desemboque en un acuerdo para solucionar progresivamente la crisis, es una oportunidad para iniciar la redemocratización y el restablecimiento institucional.

Con esa elección no se resuelve de inmediato el problema de fondo que va mucho más allá de sacar a Maduro, porque se trata de depurar a una nación infectada por los males del chavismo, pero es un paso importante que permitiría agitar la participación popular de cara a unas elecciones presidenciales o el referendo revocatorio.

En conclusión, solo si se logran condiciones de transparencia y competencia justa, la oposición, tanto partidista como ciudadana, debería participar e iniciar la recuperación de la democracia en el país.

Finalmente, les hacemos una recomendación importante: no es prudente satanizar la opción de la negociación.

 

 

@VerdadesRumores

 

 

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