¡Vacuna YA! Nuestro amado país, Venezuela, vive una tragedia en materia de salud. Por simples maluquezas políticas, el gobierno de Nicolás Maduro y sus acólitos, manipulan la opinión pública internacional y anuncian llegadas de vacunas que sólo han servido para los rojos y para todo el que pueda pagar entre 200 y 300 dólares por una dosis. Médicos, enfermeros, personal de salud – verdaderos héroes de este cuento- así como maestros, jubilados, no reciben la vacuna. En los Hospitales públicos la misma no está. Por el lado de la oposición, se sigue esperando que la administración Maduro, deje entrar algunas dosis, necesarias, pero pocas, para poder vacunar al menos, al personal de salud. Ruego, suplico, seguir en campaña informativa sobre este crimen que se comete abierta y descaradamente en Venezuela. ¡Dejen entrar la vacuna! Se necesita. Hay las vacunas para Venezuela, es un horror no dejarlas entrar.

Inmunizar… Según la Organización Mundial de la salud, las vacunas también tienen un tránsito complejo. La mayoría de las dosis que se han repartido en el mundo, están en manos de los países ricos. Los países con rentas bajas, como ahora se le dice a los países pobres, tienen muy poco acceso. El método de trabajo de Covax, el Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19, esa alianza impulsada por actores públicos y privados con el objetivo de garantizar el acceso equitativo a las vacunas que se logren desarrollar contra el nuevo coronavirus y que debería ser uno de los pilares de acceso rápido a la vacuna, está mostrando deficiencias.  ES MUY IMPORTANTE VACUNAR. No se le puede dar la espalda a la vacunación. Este virus es un asesino: mata ya y sin piedad a todos por igual. En países donde se considera que la inmunización del rebaño es el camino más rápido para convertir el virus en una simple gripe, hay que tener muy en cuenta que si no hay una vacunación global de al menos 70 por ciento de la población mundial, la inmunización del rebaño no se va a dar. Me explico: en cada país del mundo, se  debe vacunar al menos 70 por ciento de su población; esto nos llevará a una vacunación global y a estar cerca de la tan cacareada inmunización del rebaño. Donde no se logre esto, la inmunización es sólo paja. La realidad es que tenemos países, como Venezuela, donde las pocas vacunas buenas, las de calidad, se la han puesto un grupito y la gran mayoría de la población está sin vacuna. Casos como el de Venezuela y otros países que también tiene sus particularidades, como Colombia donde la vacunación está en el radar de los medios de comunicación por sus múltiples irregularidades, esa inmunización está lejos de darse. Donde haya personas sin vacunar, siempre está la posibilidad de vivir picos de la Pandemia nefastos; es decir, el mundo hoy más que nunca corre el riesgo de volver al inicio de la Pandemia cada tres o menos meses. El virus se ha vuelvo resistente a casi todo, por eso, hoy es más que vital, lavarnos las manos cada tres horas, distanciamiento social, uso de la mascarilla. La vacuna es muy necesaria pero mientras no la tengamos, debemos seguir las recomendaciones.

República Dominicana… Ya están funcionando las ventallinas de información para la regularización migratoria de los venezolanos en esta tierra de Dios. El proceso, avanza con mucho optimismo y los venezolanos al fin, ven una luz para mejorar sus vidas.

La frase… «No voy a expulsar a los venezolanos, los voy a regularizar», Eduardo Lasso, Presidente Electo de Ecuador, 13 de abril de 2021. No sólo por razones humanitarias ha dicho que lo hará, lo hará por «coherencia». “No podemos ser tan incoherentes de pedir un buen trato para los ecuatorianos que viven en el exterior y maltratar a los extranjeros que viven en Ecuador. Tenemos que ser coherentes y consecuentes, esto es doble vía y en el caso de venezolanos trabajaremos de cerca con las Naciones Unidas”, apuntó.  Esta es de la más hermosas promesas que hemos recibido los venezolanos en el exterior. Para junio próximo, Lasso tendrán un encuentro con Naciones Unidas para dar el primer paso en esto que él mismo ha llamado, «la regularización más amplia» para los venezolanos en este país.

Colombia… Anunciaron que para el 5 de mayo, tendrán listos los canales telemáticos para dar inicio a la segunda fase de la regularización migratoria que ya está bautizada como Estatuto Temporal de Permanencia para los Venezolanos, ETPV.

#TodoEsPosible… La Organización Internacional para las Migraciones, OIM, consolidó un hermoso proyecto que benefició a 765 niños venezolanos. Con el nombre #Todoesposible, se generó un espacio de integración educativa y de inclusión, en el que estos pequeños pudieron hablar de sus nuevos sueños como habitantes en Colombia. Tuvo lugar en Zipaquirá, Cundinamarca-Bogotá y contó con el apoyo de fundaciones locales y el programa de estabilización comunitaria de la USAID. También están apoyando a mujeres embarazadas, venezolanas, que no cuentan con seguro médico, lo que acá en Colombia se conoce como EPS. A partir del cuarto mes de gestación, están brindando cobertura total a los exámenes y otros estudios propios del embarazo. OIM abrió su paraguas y nos muestra esa cara del refugio tan necesario que a quienes somos migrantes nos haga sentir, de manera positiva, que somos parte de algo. OIM Colombia no trabaja en todos los departamentos de esta entidad, por eso, donde llegan se destaca el trabajo porque es como agua que llega a la tierra seca. Ojalá esta  misión crezca y se fortalezca para que puedan tener una cobertura más amplia, pues migrantes venezolanos en situación de vulnerabilidad hay en cada rincón de Colombia.

Brillante… Flor María Ávila Hernández, doctora con los más altos lauros académicos, abogada, hoy en Colombia, es una de las mujeres más brillantes que hoy nos representan fuera de nuestra amada Venezuela. Ella es profesora de Sociología Jurídica, Teoría del Estado y Derechos Humanos, Docente e Investigadora de la Universidad Católica de Colombia, con tarjeta profesional como abogado para ejercer aquí, sí, así como lo leen, tiene todos los papelitos y como tal, ella se ha convertido en una especie de luz en medio de la oscuridad para nosotros los migrantes que buscamos con desespero, el sabio consejo de un abogado que no nos joda aquí en Colombia. Su talente humano la hace destacar en todo momento. Es una activa participante de estudios en pro de la migración venezolana con instancias del gobierno colombiano como el Ministerio del Trabajo, Migración Colombia, ONG’s y otras instituciones que la llaman, la consultan, le preguntan y ella, está allí, diciendo presente y dando sus mejores recomendaciones, colocando las mejores propuestas para que los venezolanos seamos tratados como iguales en este país, para que los venezolanos seamos considerados con las mismas oportunidades que las que tiene un local; Flor trabaja para que desaparezcan las diferencias y lo hace con todas las herramientas con las que aprendió a defender la vida y al ser humano en Venezuela, en nuestra amada Universidad del Zulia en Maracaibo y con todas las herramientas que hoy tiene al ser una profesional del Derecho, licenciada para ejercer en Colombia. Flor Avila en Facebook. Todo un orgullo de Maracaibo, del Zulia y de Venezuela.

En Rioacha… Hay una fundación que se llama Brisas del Norte y que dirige el amigo Jairo Ibarra. Su labor es ayudar a los migrantes venezolanos, retornados y desplazados colombianos. Es una de las fundaciones más sólidas que existe en la región de la Costa Caribe y que trabaja sin fines de lucro. Brisas del Norte otorga múltiples ayudas humanitarias pero lo que destaca, es su programa de integración sin discriminación en el área deportiva. Con sedes en Rioacha, la principal, en Barrancas y en Maicao, Brisas del Norte se ha convertido en un agente de apoyo al deporte binacional. Para ellos, no hay miramientos de nacionalidad, ni de procedencia para las regiones del interior de Colombia pues también trabajan con nacionales colombianos. Las diferencias para ellos, no existen. Tienen un solo fin: ayudar y apoyar a la migración para la integración. Otro de los pilares de Brisas del Norte es el apoyo legal para todos los venezolanos. Su directiva muldisciplinaria está compuesta por profesionales venezolanos y se abre caminos a través de figuras como los coordinadores de municipios que llevan el trabajo de la Fundación a lugares más remotos. Una particularidad con la lidian a diario, es con la llegada permanente de venezolanos por los caminos irregulares. No es mentira, siguen llegando venezolanos y colombianos retornados, a pie, desde los estados venezolanos de Cojedes, Apure, Portuguesa, Nueva Esparta, localidades lejanísimas. Estos migrantes no sólo llegan en muy mal estado por la travesía, también entran en condición de irregularidad pues no hay quién haya podido sellar un pasaporte en el puesto migratorio fronterizo. Brisas del Norte los sigue anotando en la lista de quienes en algún momento, se espera reciban buenas noticas de formalización, mientras siguen con la asesoría permanente a donde llegan y a quienes tocan para la regularización migratoria, totalmente gratis.

Poco pero Bueno… la vida como migrantes es compleja. Aunque se tengan todas las documentaciones en orden y se pueda trabajar de lo que uno es profesionalmente, siempre hay un momento del día en el que la soledad, principal elemento de abandonar tu país de manera forzada, se sienta a tu lado y te mira a la cara diciendo algo que nos toca el alma. Se vive vacío por aquello del (des) enraizamiento y porque como migrantes venezolanos, muy pocos estamos en este exilio con la familia completa; y eso duele demasiado. Sonreímos con nostalgia. Los que tenemos niños pequeños, personitas con una capacidad inagotable para adaptarse rápidamente a los cambios, los vemos ser felices y como padres al verlos y creerlos felices, lo felices que no serían en nuestro suelo patrio nos abraza a la creencia de un «todo vale la pena por ellos». Pero uno no es feliz porque en tierras ajenas, muy pocos son los que quieren ser. La mayoría debemos conformamos con ver lo poco bueno que nos pasa como algo grandioso, como un milagro en nuestras nuevas vidas. Sonreímos con el alma rota. Dependiendo del país, nuestras propias comunidades son más abiertas o más cerradas para hacer amigos. Hay lugares donde sencillamente no se puede ser amigo del local porque el local te desprecia, pero tampoco se puede ser amigo del paisano porque el paisano se te pega como una garrapata a chuparte y te hunde, no te deja avanzar. Dependiendo del país, hay que cuidarse más del venezolano que del local. Ser migrantes sin plata, como es el caso de la mayoría de los venezolanos es vivir bajo constante aporofobia, pero sobre todo es vivir sabiéndote siempre en desventaja. Para algunos volverse pedigüeños ha sido una opción muy rentable por cierto. Para otros, no tener nada más que aire libre para respirar en tranquilidad política y social, se ha vuelto combustible para emprender medios de vida que les permiten ganarse el pan diario, demostrando así que los venezolanos somos más que un título. Así como hace unos años en Venezuela, a causa de la mala vida encontramos ingenieros taxiando, médicos haciendo repostería para ganarse un dinero no extra sino necesario para sostener sus vidas y sus gastos, en el exterior encontramos gente con títulos de tercer nivel, trabajando de servicio doméstico y cuando nos tropezamos con algún paisano que está trabajando en lo suyo, en su profesión y se pregunta cómo hizo, nos damos cuenta que en medio de lo malo, siempre hay gente que pudo, de diferentes formas apostillar: un lujo que no cualquier venezolano profesional puede darse. Hoy la comunidad venezolana se enteró que los pocos que tenemos pasaportes emitidos hasta el 2016, podemos solicitar una prórroga de cinco años, pero los que se emitieron antes, se vencieron y deben pedir una nueva libreta. Según señala la página oficial del Saime, el costo del pasaporte es de 3,35908632 Petros; mientras que las prórrogas es de 1.67954316 Petros, ambos montos según la cotización que tenga la criptomoneda el día de la cancelación cuyo valor está anclado al precio del dólar americano que supera los dos millones de bolívares por dólar. A vuelo de pájaro, un pasaporte nuevo son 200 dólares y una prórroga 100 dólares. Dentro o fuera de Venezuela, ambos montos son impagables para la mayoría y el gobierno de Maduro lo sabe, pero demuestra que lo menos que le interesa, es que los venezolanos podamos sacarnos el pasaporte y mucho menos le importa que quienes estamos fuera, volvamos a casa. Esto lo sabemos, con esto nos levantamos y  nos acostamos. A ratos le paramos bola y para seguir adelante, no le paramos. Remamos con los puños cerrados porque así rema un migrante que se busca una nueva vida en estos países donde no tienen cultura migratoria cuyas sociedades nos acusan de sus propios males. El migrante venezolano enfrenta que nos llamen venezolanos buenos o venezolanos malos y que por ambos conceptos nos señalen, etiqueten y juzguen. Aprendimos a vivir un día a la vez. Pocos planifican su vida a futuro porque las condiciones de la mayoría que nos encontramos en los países de rentas bajas nos someten a saber que tener una casa propia no es para cualquiera, a pesar de que Venezuela fue la tierra en la que todo extranjero con trabajo duro en cinco años obtuvo casa propia, negocio propio y una futuro prometedor y próspero. Fuera de Venezuela la simple solidaridad o la empatía es una bendición que pocos conocemos. Aprendemos a sangre y fuego que de lo bueno se da poco. Nos hemos vuelto más agradecidos con Dios, con la vida por lo poco bueno que tenemos y vemos con pena a quienes se han vuelto aves de rapiña. Ser migrante no es una sola cosa, es muchas cosas.

Mañana… En Caracas se convoca una marcha para exigir la vacunación en Venezuela. Necesitamos que dejen entrar la vacuna. Por favor, todo el que pueda, alce su voz.

Nos leemos la semana que viene.

 

 

Yrmana Almarza|@yrmana|Instagram: @yrmanaalmarza|CNP: 13.979

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