Saludos cordiales mis estimados lectores y seguidores deseando que la Semana Santa haya sido de reflexión, discernimiento y sobre todo protección para ustedes y vuestros familiares, ante la arremetida del virus chino con su nueva cepa brasileña.

Hoy comienzo esta columna semanal, reflexionando sobre la difícil situación que vivimos los Marabinos, profundizándose en esta larga temporada de pandemia. Especialmente quiero conversar sobre mi gente del Sector San Jacinto, comunidad ubicada en la zona norte de nuestra Maracaibo querida, parroquia Juana de Ávila, conformada por más de 80 mil habitantes. 

La Urbanización San Jacinto fue creada en el año 1973 (dos años antes que yo naciera) va rumbo a los 50 años en el primer gobierno de Rafael Caldera, como parte de su programa de viviendas financiada por el Banco Obrero y construidas por el INAVI, en aquel entonces la urbanización se distribuyó en 15 sectores construyéndose más de 4500 viviendas, este servidor nació y se crio en el sector 3 de San Jacinto. Siempre se ha dicho que es una de las urbanizaciones más grande de Latinoamérica.

Hablar de San Jacinto es recordarnos de la Pequeña Liga Coquivacoa y su Complejo Nerio “Camarita” Flores, quienes en la categoría infantil lograron el primer título mundial en el año 1994, o también recordar los torneos intersectoriales de baloncesto, donde surgieron incluso jugadores que han integrado a la selección nacional. La Parroquia La Candelaria, el Liceo Luis Beltrán Ramos, o la famosa esquina de Los Chivos en la entrada de este populoso sector. Muchos recuerdos y anécdotas mantengo vivos en mi memoria.  

Años después la vida me devolvió a esas calles, a compartir y vivir las penurias de una población pujante y que se resiste a desistir, ahora se observa como sus principales calles se han convertido en vertederos de basura, ante un servicio colapsado de recolección de desechos, lo que es peor vemos todos los días a personas buscando comida entre tantos desperdicios. La Inseguridad sigue galopando en el sector, hace poco un operativo policía liquidó a varios miembros de una banda, el transporte público ya no circula por sus diferentes sectores, las rutas de San Jacinto y Ziruma desaparecieron solo vemos a los llamados buses rojos que no son suficiente para tanta gente, en las mañanas se observa a las personas circulando a pie o en bicicletas para dirigirse a sus trabajos, el liceo y los colegios cerrados. 

Visualizamos en el semblante de los adultos mayores el cansancio en sus caras ante tantas necesidades de salud y alimentación. El servicio de agua llega una vez a la semana, la electricidad se va todos los días, sus calles están sin asfalto, las cloacas colapsan, el ambulatorio sin insumos, en fin cuantas necesidades sufre mi gente.

 A pesar de todo eso, la gente sigue persistiendo e insistiendo, todos los días surge un negocio nuevo, los garajes se han convertido en ventas informantes de alimentos, cosas viejas que ya no se usan, productos de limpieza, frutas y verduras, hielo, refrescos, tetas, postres, un evidente incremento de la economía informal que se ha convertido en el resuelve de muchas familias, quizás esto lo podemos observar también en otros sectores de Maracaibo.

Gracias a Dios que hay muchas personas que ayudan a la comunidad para que estos problemas sean más llevaderos, para ellos mi consideración y estima.   Deseando que en una nueva Venezuela, San Jacinto, Maracaibo y el Zulia tengan líderes que acompañen al pueblo, en la reivindicación de sus necesidades.

Hasta aquí la columna de la semana.

 

 

Nerio García Terán|@Minformativo1|IG: @Miradorinformativo

 

 

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