Hoy en Venezuela llama la atención como un sector minoritario de la sociedad, derrochan vida de magnates en un país que se encuentra devastado y la mayoría de sus ciudadanos, cada vez más arrinconado por la pobreza. Nadie da explicación de sus derroches desplegados en los numerosos autos de lujo, casas de ensueños, dolarizadas con fiestas y bacanales millonarios.

Mientras que esto sucede otro sector mayoritario gana desde un dólar a cinco dólares máximo al mes.  No tienen acceso a las tres comidas diarias, no poseen gasolina, ni tienen transporte público y, viven el pesar de los malos servicios públicos. Como es posible que en la “patria socialista” símbolo de la izquierda latinoamericana, existan tantas diferencias de clases. 

La explicación que le damos a la incoherencia ideológica y a sus charlatanerías patriotricas, es porque esa clase política vivió un proceso de inversión en sus valores éticos y políticos en estos 20 años. 

La corrupción de quienes gobiernan el país se deja ver de forma descarada. Manejan los bienes públicos como si fueran de ellos, y han creado una dependencia de la población casi indispensable. 

Solo los corruptos afectos al gobierno, con el dinero robado a la nación y el obtenido a través de sus vínculos con el narcotráfico y otros negocios turbios, se han convertidos en los “Nuevos Empresarios”. Bajo esta mampara de nuevos “emprendedores” y con el resguardo del narco estado han establecido las mayores operaciones de lavado de dinero en el continente.

Estos “jeques” venezolanos con turbantes rojos, son los nuevos amos del Valle, pero la pregunta será. Cómo derrotamos a corruptos millonarios, con el control político y militar casi total; además del secuestro al que mantiene al resto de las instituciones públicas del estado.  

La respuesta nunca será fácil; pero si razonamos un minuto, concluiremos, que ni con todo el poderío de las armas ni con el dinero que groseramente ostentan podrán mantenerse en el poder. 

El pueblo acorralado por la crisis pudiese estallar en una de las revueltas más significativa en los últimos años. De allí que debemos evitar salidas sobrevenidas, promoviendo soluciones negociadas que, los obligue a devolvernos la democracia.  

Derrotar a estos representantes de la riqueza roja rojita, mal habida y aliñada con el poder que le genera su narco estado, en los escenarios políticos que se presentaran, no será fácil ni a corto plazo, pero será más efectivo y en paz para bien de todos los ciudadanos humildes y honesto de nuestro país.

 

 

Sociólogo|Politólogo|@Eduardofernandz

 

 

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