Se cumple un año de la declaración de estado de alarma en Venezuela por la presencia de casos de Covid-19. Ha sido un manejo 100% político de la pandemia, porque además que no se revela la dura realidad de los casos por esta enfermedad, la misma ha servido para esconder el avanzado deterioro nacional.

Han sido 12 meses en los cuales el Covid-19 le ha permitido a Maduro esconder la escasez de gasolina y ahora de diésel, pero además el descontento social producto de una crisis que no aminora, sino que más bien se acelera y que se mide en hambre y migración.

Pero además 12 meses en los cuales el régimen muestra solo una parte del verdadero impacto del coronavirus, ya que las cifras diarias de casos en nada se compaginan con la realidad que permanece oculta, pues no se hacen suficientes exámenes y además porque la mayor parte de la población desconfía del sistema público de salud.

En el País Político, la oposición sigue presionada por la comunidad internacional para resolver sus profundas diferencias, con el fin que tenga la fortaleza para enfrentar los escenarios de negociación que se avecinan y que pudieran construir una salida al conflicto político.

En el País Económico, el régimen de Maduro continúa entregando empresas expropiadas al capital privado boliburgués e internacional, pero ahora también cede estaciones de servicio de PDVSA que estaban en ruinas, para que fueran recuperadas luego de la quiebra a la que fueron sometidas.

PAÍS político

Oposición: como consecuencia de la presión internacional, la oposición continúa tratando de reconfigurar la unidad a pesar de las diferencias y la falta de confianza. En ese sentido, los problemas internos en el G4 siguen afectando la operatividad de la oposición, mientras los partidos están internamente divididos por la decisión de participar o no en unas eventuales elecciones regionales y municipales para este año. Lamentablemente, la oposición no marcha al mismo ritmo de la comunidad internacional en la búsqueda de una salida, ya que no muestra ningún tipo de cohesión y Juan Guaidó, a pesar del espaldarazo de EEUU, sigue perdiendo confianza de la población luego de 26 meses de fracasos en el gobierno interino.

Oficialismo: el régimen sigue en su pantomima de diálogo con algunos sectores, para intentar lavarse la imagen de autoritarismo, mientras avanza en la designación de los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral como paso previo a convocar las elecciones previstas para este año. En paralelo siguen usando, como desde hace un año, la pandemia por Covid-19 para esconder la profundización del deterioro nacional en materia de servicios y sobre todo por la escasez de gasolina y ahora del diésel del cual solo quedaban reservas para pocos días.

Comunidad internacional: la coalición de naciones que busca una salida a la crisis sigue adelante con la llamada “iniciativa de Canadá”, buscando sumar a países confiables para el chavismo y construir esa anhelada solución. Aparentemente, Cuba se sumó gracias a los acuerdos que llegó con la gestión de Joe Biden en cuanto a inversiones, turismo y remesas. Se desconoce si Rusia y China ya están sumando sus esfuerzos.

PAÍS económico

Crisis: la pandemia ha servido al régimen para esconder la grave crisis del suministro de combustible en Venezuela. Primero lo hicieron con la escasez de gasolina y ahora lo hacen con el diésel, cuyas reservas están en niveles muy bajos. Adicionalmente, Maduro continúa entregando empresas expropiadas a inversionistas boliburgueses y extranjeros. Recientemente la agencia de noticias Bloomberg reveló que habían entregado 50 estaciones de servicio de PDVSA a capitales privados, para su recuperación luego que fueron quebradas por la revolución.

Reservas: los ahorros del país en las cuentas del Banco Central de Venezuela inician el período en US$6.260 millones.

Dólar: sigue estable el mercado cambiario nacional y la tasa que maneja el BCV comienza la semana en Bs. 1.848.567,57, mientras el paralelo tiene un promedio de Bs.1.856.291,21.

Indicadores: el BCV sigue sin actualizar la mayor parte de los indicadores de la economía nacional.

PAÍS social

Pandemia: el verdadero impacto del Covid-19 en Venezuela sigue oculto detrás de cifras que no muestran la dura realidad. Es imposible que el régimen tenga la información de la cifra de casos reales, porque la cantidad de exámenes que aplica es pequeña y además existe una gran desconfianza de la población hacia el sistema público de salud. La cifra oculta de casos se estima debe ser entre tres y cuatro veces más de lo que anuncia todos los días el oficialismo. Pero además se teme que la llegada de la cepa brasileña empeore la situación. Adicionalmente, la pandemia ha servido al régimen para ocultar los graves problemas sociales y controlar la conflictividad social.

Migración: ante la falta de soluciones a la crisis se acelera la migración de venezolanos al exterior, muchos de ellos con graves carencias económicas y problemas de salud. Es tan grave el problema que florecen los negocios que ofrecen viajes a otras naciones ingresando por vías ilegales.

 

 

 

Darwin Chávez|@VerdadesRumores

 

 

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