Venezuela no tenía en sus tradiciones ser un país de ciudadanos emigrantes hasta la última década. Contrariamente nuestro país le abrió las puertas a gente que provenía de otros países como Italia, España, Portugal, China, Medio Oriente, Colombia y a todos los países latinoamericanos y norteamericanos. Con el inicio de nuestra explotación petrolera todos fueron acogidos en nuestro territorio y les brindamos oportunidades que mejoraban principalmente la calidad de vida de ellos y sus familias. Entre los que puedo resaltar están los chilenos que huyendo del gorilismo vinieron a refugiarse aquí, me refiero a esos mismos que hoy de manera inhumana les solicitan Visa a nuestros ciudadanos venezolanos para poder ingresar a ese país, así paga el diablo los favores.

En la actualidad la tiranía de Maduro ha provocado que aproximadamente 6 millones de compatriotas salgan del país buscando oportunidades, es una estampida diaria que no se detiene. Ahora bien, a pesar de los grandes esfuerzos que han hecho las Organizaciones Internacionales he visto de cerca en la frontera el sufrimiento de quienes no solo son cifras o estadísticas, son seres humanos que sufren, padecen y requieren atención y apoyo, han sido víctimas en su país del hambre, miseria, carencias y enfermedades, aunado a la imposibilidad de sufragar sus necesidades básicas con salarios mensuales de 3 o 4 $.       

En un recorrido por la Guajira Venezolana y Colombiana encontré muchas situaciones de atención apremiante, me permito citar 2 de ellas para intentar se explicitó. Una persona de la tercera edad con una colostomía, acostada en un cartón frente a un terminal, buscando trasladarse a Cali para someterse a una intervención quirúrgica con la esperanza de salvar su vida, esto es algo realmente desgarrador. Otro caso fue el de una madre con varios niños sin tener como alimentarse y gestionando un apoyo para trasladarse a Barranquilla en busca de un empleo, a pesar de sus penurias, resaltaba como dentro de su país los funcionarios policiales y de la guardia nacional la matraquearon tanto que lo único que cargaba 70$ se los quitaron, de verdad estos son unos desalmados.  Estos dos casos se multiplican a diario en el dolor de abandonar la casa, los afectos y los amigos, en la búsqueda de sobrevivir en un país que no es el suyo.

Asimismo puedo mencionar como Venezolanos duermen en el piso, en carretas, en plazas, todos a la intemperie, hasta invadiendo terrenos para construir un rancho y poder tener un techo por lo menos, no logran sufragar sus gastos, los trabajos informales no le generan entradas que logren cancelar arriendo y comida, esta es un tragedia muy dolorosa.

Sería irresponsable negar la solidaridad de pueblos, gobiernos y organizaciones internacionales, el problema alcanza dimensiones que superan la capacidad de respuesta porque hay muchos tramites burocráticos que son exigidos, nuestra gratitud para cada uno de los que buscan apoyarnos de cualquier forma.      

Sin duda alguna los mecanismos de la ayuda humanitaria deben ser optimizados, mejorarlos utilizando mecanismo de comunicación, orientación e información que sean efectivos y masivos, se debe abandonar las prácticas de oportunistas, corruptos e inescrupulosos que utilizan nuestra desgracia para sus fines propios.  Hasta el último dólar que se reciba para los fines de ayuda humanitaria deben ser invertidos en ella, eso es lo que se debe tener en cuenta cuando se otorga un destino a dicho recurso.

No todo es malo, recibi en la guajira dos noticias favorables, un programa de salud funcionado para atender nuestra migración y la creación de una oficina de atención al ciudadano venezolano impulsada por los dirigentes y perseguidos políticos en Venezuela, ciudadanos Rómulo Castro y Álvaro Junior Vieco, con el fin de orientar e informar a todos nuestros migrantes que llegan sin información alguna.

El dolor migrante es un estímulo más para continuar luchando por la caída de la tiranía.   

 

 

José Luis Pirela|@joseluispirelar|@Vdemocraciatv|Diputado de la AN legítima 2015

 

 

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