El engendro heredero, electo en fraudulentas elecciones, rechazadas por la inmensa mayoría (90%) de los venezolanos y por más de 100  países democrático del mundo, ha perdido su poco capital político y hoy es un tipo fracasado, desprestigiado y rechazado hasta por los mismos que alentaron en otrora al “encantador de serpientes”; es decir, el “comandante eternamente enterrado”, que le precedió a la cabeza del régimen; entre otras razones por sus mentiras; por su burla e irrespeto al pueblo y por no escuchar jamás los gritos y deseos del mismo; por sus reiterados fracasos estructurales en la conducción económica y social del país; por su política de indiferencia y pasividad ante el sufrimiento de los ciudadanos; por arruinarle los salarios y pensiones a todos los trabajadores del país y a los ancianos que andan mendingando en las calles en busca de la sobrevivencia; a la corrupción jamás vista en nuestra tierra, en toda su historia republicana; al narcotráfico visceral de casi todos los integrantes del régimen, incluidos, en primera escala el componente de la FANB, en su alto mando militar; a sus alianzas con grupos subversivos y terroristas supra continentales;  al haber constituido en fortaleza gubernamental e integral a Cuba y romper los hitos soberanos de una patria donde su Constitución  Nacional, indica taxativamente, que el “poder reside en el pueblo” y contrastamos en la realidad que, el poder está en manos de extranjeros, con la anuencia propia  de quienes han asumido irresponsablemente el mismo; por la persecución y violación de los DDHH de forma permanente, sobre los sectores opositores y sobre la propia sociedad que reclama el respeto a la dignidad del ser humano y que se visualiza en el constante irrespeto al Estado de Derecho. Todo ello en su conjunto, ha originado, para vergüenza de nuestro país, la migración de venezolanos nunca vista en el hemisferio y una de las más grandes del mundo que, por consecuencias originó múltiples problemas (xenofobia, entre otros) en los países receptores.

El engendro heredero no escucha nada ni a nadie. No escucha los consejos del país: economistas especializados y con experiencia en el campo de la micro y macroeconomía, universidades, de la Academia de las Ciencias Económicas, Sociales y Políticas, de los trabajadores, de los empresarios, en fin de la sociedad civil en general, que le pide de manera urgente un cambio total y absoluto en los lineamientos, que de manera ideológica, ha venido primando en la economía en los últimos 20años, para sacar del atolladero, casi criminal, a los venezolanos. El régimen comunista destruyó el aparato productivo (sector privado y los que se robaron), cuestión que se manifiesta directamente en una hambruna y en la ausencia de medicinas vitales para la vida, tanto en niños como en adultos, además de la inflación, la más alta del mundo, que desangra la nula capacidad salarial del pueblo. PDVSA quebrada por el manejo irresponsable que se hizo de sus recursos (ingresos de más de 1 billón de dólares), dilapidados de manera abrupta para vender una ideología decadente, asesina y todo lo que eso significa en el deterioro ético del régimen, y coadyuvó de manera superlativa en el desmadre estructural del país.

Hay tres tipos de sordos en política: los que no escuchan por arrogancia, los que no oyen por cobardía y los que no escuchan porque son cretinos o imbéciles; el engendro cumple en su patología política con los tres. La economía persiste en “consultas oncológicas”, debido, también, a la carga burocrática que es insostenible e incosteable. 5 vicepresidencias y más de 40 ministros y viceministros es una prueba de ello; sin meter los “vagos y maleantes” del PSUV, que detentan un salario solo para salir a hostigar en la calle a los que se oponen al comunismo. El daño realizado es irreversible, se necesitarían políticas económicas audaces e inteligentes para iniciar un proceso de cambio. Declarar una Emergencia Económica manteniendo los mismos esquemas comunistas, como la planteada ante la fraudulenta AN, no conduce a ningún otro lado, sino a la hecatombe definitiva y total del país y al “canibalismo” (muy pronto) entre los venezolanos.

La renuncia del engendro, de inmediato, es lo mejor que le pudiera ocurrir al país y a su pueblo. Es imposible que a estas alturas con el deterioro inconmensurable de la calidad de vida ciudadana y con la incompetencia gubernamental de los comunistas en el poder se puedan abrir espacios para un cambio. No es fácil que la renuncia se dé voluntariamente; ni en él, ni en sus asesores cubanos, hay conciencia de la realidad; él está viviendo una utopía psíquica, patológica, con una ausencia objetiva de “silogismo” en sus propias decisiones.  La comunidad internacional se pregunta ¿cómo es posible que los venezolanos hayan permitido que un insano esté al frente del poder? Este señor tiene el remoquete de “HAZMERREIR” y es burlado en todos los medios nacionales e internacionales, por el lenguaje de caricatura desplegado.

La AN legítima que dirige el Ing. Juan Guaidó, en virtud de no ser posible la renuncia del engendro (los cubanos hasta que no terminen de “raspar” la olla no se van), debe iniciar y conducir “estratégicamente”, en el corto plazo, la aplicación del art 233 de la CN; auxiliarse, si es posible, de los entes internacionales respectivos  y así “solicitar formalmente una junta médica que le realice una evaluación física y mental” y corroborar, lo que ya todos sabemos, la ENAGENACIÓN MENTAL, que le impide de ipso facto continuar con su abyección en el cargo que actualmente, para desgracia de todos, ocupa al frente del poder ejecutivo. Si este señor se niega, o la fraudulenta AN y el irrito TSJ se oponen, entonces deberíamos proponerle al pueblo (máximo poder de decisión) “si está o no de acuerdo en obligar al engendro a realizarse la evaluación solicitada”. Esto tiene, sin duda, el respaldo de la inmensa mayoría de los venezolanos y debe ser una prioridad dentro del contexto político nacional; a la par de una elección presidencial que el engendro se niega rotundamente celebrar, no hay vuelta atrás.

 

 

 

@marjimgar|Profesor universitario|[email protected]

 

 

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