Un asteroide descubierto en 1852, y que hace órbita entre Marte y Júpiter, ha sido centro de atención de la NASA desde hace tiempo y se tiene programado enviar una nave exploradora en 2022, que llegaría en 2026, para estudiarlo de cerca. Aparentemente es el núcleo de algún antiguo paneta del sistema solar y puede ayudar a entender cómo se formó el nuestro. El asteroide mide unos 220 kilómetros de diámetro y, a diferencia de la mayoría formados de tierra y hielo, es casi todo metálico con abundancia de hierro, níquel, platino y oro. El cuerpo celeste está a 370 millones de kilómetros de la tierra y han calculado que el valor de los metales que contiene Psyche 16 (así llaman al asteroide) es miles de veces superior al valor de toda la actual economía en nuestro planeta.

Algunos se imaginarán lo bueno que sería tener semejante riqueza a la mano y no nos extrañaría que más de un chavista y otros cuantos enchufados soñasen con tener al asteroide cerca. Haber chupado chorros de dinero durante años, haberse enriquecido con los dineros públicos mediante comisiones, favores, negocios trampeados, sobreprecios y otras exquisiteces, es algo que envicia.

Tan gustoso ha sido el robo de estos años para los chavistas, que ahora inventaron otro método para darle la última exprimida al paño de la riqueza como lo es la ley anti bloqueo. Con este invento mafioso pueden vender todas las empresas y negocios que tiene el Estado sin pedirle permiso a nadie. Para cada venta, de seguro habrá algún comprador amigote favorecido y una buena comisión para el que vende. El monto de la venta será también repartido entre la banda. Hasta donde serán capaces de llegar estos malandros nadie lo sabe, pero no sería de extrañar que hasta las instalaciones petroleras se negociasen a precio de gallina flaca.

Realmente es increíble el mal que le han hecho Chávez, primero, y ahora Maduro al país. Desangrarlo de esa manera para, por un lado, financiar la expansión de una revolución comunista fracasada y, por el otro, para beneficiarse de manera personal todos los altos jerarcas, no tiene perdón. Millones de refugiados, miles de muertos por falta de apoyo en salud, desnutrición, colapso económico, la destrucción de un país entero ha sido el resultado de la actuación de unos revolucionarios convertidos en hampones.

El ascenso al poder de Chávez significó el similar ascenso de miles de ratas en bancarrota sedientas de dinero. El robo empezó desde las cúpulas dando el mal ejemplo a todos los subalternos de que aquello era permisible. La propagación del mal fue inmediata y extensa. La corrupción existente en el aparato público y en cualquier organismo de control ciudadano es inmensa. Luchar contra esto, y adecentar el gobierno, será algo titánico. El término de cleptocracia, el gobierno de los ladrones, nunca ha sido mejor representado que en Venezuela.

Pero debemos vernos en ese espejo. Un nuevo gobierno de oposición tendría un peligro similar. Más de 20 años de sequedad de dinero en las filas de todos los partidos políticos harían repetir la escena de los chavistas sedientos de dinero en 1998. Volver a ese capítulo ya nos haría inviable como Nación. Será complicado, pero hay que poner gente proba, y con sentimiento de patria, en los más altos cargos para que su ejemplo permee a todas las capas de la administración pública en la dirección correcta. Gente que haga bueno aquello de que la política es para servir y no para servirse.

Tenemos muy cerca una prueba de fuego para la oposición venezolana. El régimen ya asomado la posibilidad de hacer elecciones de gobernadores, alcaldes y legislaturas regionales este año. Si bien venimos de una reciente consulta popular donde se rechazaba la ilegal elección de diputados rojos y lo lógico sería evitar cualquier intento electoral, la tentación, para los partidos de oposición de participar, existe y es muy fuerte.

En el pasado, los partidos políticos recibían aportes de empresarios e instituciones que les permitían funcionar. También sus aliados en gobernaciones y alcaldías contribuían de muy diversas formas. En la actualidad el aporte privado es casi inexistente y las gobernaciones y alcaldías aliadas son escasas de manera que las finanzas de todos los partidos están casi en quiebra. Así las cosas, participar en las elecciones es visto como una tabla de salvación y de allí viene la tentación. Si lo hacen está por verse y será una gran prueba de consistencia política.

Esperemos que la fuerza internacional que se está formando para obligar a Maduro a realizar unas elecciones limpias llegue pronto a feliz término. Esta sería la mejor salida para nuestra tragedia. El desgaste del régimen hace pensar que esto es una real posibilidad.

Veremos.

 

 

 

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