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Cuando muere Ali primera, yo estaba en Cuba y fue conmovedor el noticiero. Se comento y especuló mucho sobre su muerte y se habló de atentado y demás. A los muchos años me tocó hacer campaña por Sol Muset a la Constituyente impuesta por Chávez desde Caracas.

Fueron tiempos del estreno de las famosas llaves de Chávez, la vaina más tramposa y antidemocrática que se empezó a ver, fue electa junto a Yoel Acosta y Montilla todo un bodrio histórico, pero era la novedad sin saber lo que nos esperaba. Lo cierto es que en esa campaña Sol Muset, viuda de Alí, les pidió a los jóvenes alejarse del aguardiente, por lo que le había ocurrido a su difunto esposo. Obviamente descartó aquellas versiones.

Yo fui, en cierto momento de la lucha revolucionaria, cercano al líder cantor. Cuando fue candidato a diputado en la tarjeta de la liga Socialista por el estado Lara. Le faltaron votos para salir electo, pero ayudó el cociente nacional para que saliera electo David Nieves quien estaba preso en el cuartel San Carlos, por el secuestro del industrial norteamericano William Frank Niehaus.

Debo recordar que estaba bajo condena firme, y cuando adquirió inmunidad parlamentaria fue puesto en libertad. Carlos Andrés Pérez en sus conversaciones con Alfredo Peña, dice que fue este quien entregó a Jorge Rodríguez padre. Días pasados leí un comunicado de Nieves donde dice que tiene miedo por lo sucedido a Carlos Lanz.

Lo cierto es que el Alí de aquellos tiempos hermosos, de sueños y de canción latinoamericana, de utópicos apoyos a candidaturas tan estimuladoras, como la del finado José Vicente Rangel, no es el Alí de hoy.

Su canción la volvieron mierda estos seudo revolucionarios, mal utilizaron su prestigio y liderazgo para posiciones acomodaticias con el poder; y como conocí al cantor, lo suficientemente estoy seguro que, no fuese apoyado este desfalco, dado que nunca creyó en lo militares, aunque se disfrazaran de ovejitas y siempre serían pirañas con dientes de oro.

Particularmente tenía todo el disco de este, incluso con dedicatoria personal, y un día hice lo mismo que hice con los centenares de fotos que tenía con amigos como Hugo Chávez: se las tiré al rio Hueque, y junto con su ondular partida en aguas mansas, dejé ir mis antiguas querencias.

Aunque con Ali, como olvido las peas que nos zumbamos con Caballito frenao en frente de la casa del poeta Eudis Nava en el Barrio Las Panelas de Coro, con Hugo Fernández Oviol, con Tito Núñez en Barquisimeto y muchos andares por Venezuela.

Hoy la poblada abajo no conoce al cantor de Mama Pancha, su Abuela, al sembrador de semerucos, al hombre que con su canto rompió las filas de un pelotón de la GN en Cerro Galicia, aquí en mi Sierra donde nacen las aguas dulces calmadoras de mi sed, solo cantantes del himno nacional cuando este lo respetaban. Ahorita te envuelves en la bandera y en ella te matan, y luego dicen que te enrolaste con la del Imperio.

Pero algo bueno queda, hay canciones de Alí que se le devuelven a este gobierno, ejemplo, la de los niñitos mírenos en las calles o aquella que dice “la verdad que las estatuas ante las aves dan pena”. (Niñitos morenos) Esto que vivimos no es lo que nuestro cantor amigo planteaba, ni a palos, estaría en contra. 

Repito, nosotros alguna vez tendremos que rescatar la canción combatiente de Alí, la canción necesaria, la canción del obrero del estudiante y el campesino cuando decía: “no te vendas que si te vendes me vendes”.

Esa canción, ese mensaje de combate no le conviene a mucha gente que hoy cobardemente apoya el antialisismo, desde cómodas posiciones, porque necesario muchos Alí en estos tiempos.

Hay que sembrar la Urupagua para calmarnos la sed, porque por dura que sea la tierra con la llovizna se afloja, y por muy arrecho que sea el sol, siempre habrá la sombra de algún Guayacán.

Saludos panas, en esta madrugada serrana y candelariera.  

 

 

Alias El Curro

 

 

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