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Su última misión ha sido quizá venir a Venezuela a “ver para creer” como Santo Tomás. Está haciendo maletas para entregar el cargo y las llaves a su sucesor, pero antes de irse de la ONU, su visita de la semana pasada encendió una polémica descomunal por la “conclusión” de su informe acerca de la situación humanitaria que vivimos los venezolanos gracias a la “Revolución Bonita del Siglo XXI”.

Alena Douhan, en misión de relatora vino a nuestro país a observar “in situ” las condiciones cómo vivimos los venezolanos. Si comemos, si tenemos buenos servicios de salud, educación, seguridad personal y jurídica, transporte, gasolina, alimentos accesibles y al alcance del bolsillo, si los detenidos comunes y por razones políticas el gobierno no les vulnera sus derechos humanos, si los pensionados y jubilados reciben una atención de respeto después de haber dejado sus mejores años de vida construyendo un gran país, si es verdad que el aparato productivo funciona ciento por ciento y, en fin, verificar si es cierto o no que la Venezuela conocida una vez en el mundo como un país rico y pujante, es cosa de brollos o mala intención de una oposición apátrida, gobiernos amigos exagerados e instituciones 

internacionales mentirosas que han encendido la luz roja del vía crucis que millones  venezolanos vivimos a diario, pese a que líderes y funcionarios de primera línea de la ‘’Revolución Bonita’’ lo nieguen cuál residentes de una Venezuela que para ellos es víctima de una confabulación mundial de la ultra derecha que para los gustos revolucionarios puede encabezar o no el expresidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez o fábulas conspirativas de nuestros exhaustos maestros, profesores, médicos, enfermeros, taxistas, buhoneros o golpeados pensionados, que ya ni siquiera les alcanza el dinero para comer o comprarse una muda de ropa.

La señora Alena Douhan durante una semana pisó y durmió en la tierra de El Libertador de cinco naciones, donde hoy tristemente la mayoría de sus 

habitantes son presos en su propio país donde la injusticia social -dirán los más radicales que siempre ha existido- les ha negado una mejor calidad de vida y por eso muchos, millones, han puesto sus dos pies fuera de Venezuela. Otros dentro, viviendo en Narnia -país imaginario donde todo funciona súper bien- seguirán gritando a sus próceres de la Revolución “así, así, así es que se gobierna” si ello vale el sacrificio de la lucha de clase de “estarse comiendo un cable” porque ser “rico es malo”.

Lo cierto es que la alta representante del foro mundial de naciones se reunió con medio mundo, incluidos, representantes de los poderes del Estado, líderes opositores, delegados de la Iglesia Católica, ONG de derechos humanos, personal médico, víctimas de violaciones de derechos humanos, entre otros, y en primer término agradeció al gobierno por “la manera constructiva y cooperadora con la que facilitó mi cita, lo que permitió que se generara un diálogo franco y abierto” comentó antes de dejar el país.

Suerte que no han tenido otros a propósito de esta visita, porque no ahora sino a lo largo de más de dos décadas, la administración “revolucionaria” de Miraflores ha usado el capote para no permitir que muchísimas ONG vengan al país a incomodar y a meter sus narices donde no son invitados. 

Cita, por cierto, donde no estaban todos los que son ni fueron todos los que estaban, porque bien lo denunció el presidente de Fedeagro, Aquiles Hopkins. 

El representante del sector alimenticio se quejó que la señora Alena  Douhan no escuchara a este sector sobre la carencia de alimentos que padece nuestra nación que solo la propaganda oficial se cree el cuento del “Hecho en Venezuela” con la “Independencia Alimentaria”. ¿Cuál, cómo y dónde ha estado?

Hopkins, desairado por habérsele dejado por fuera al sector que se brega de sol a sol la producción de la “papa diaria del venezolano”, espera sin embargo que la señora Douhan sepa “que en Venezuela tenemos 12 años de caída sostenida de la producción nacional de alimentos. Que en 2008, cuando se inició la caída, no habían sanciones y el barril de petróleo estaba sobre los US$100. Sabía usted que en Venezuela fueron expropiadas cerca de seis millones de hectáreas de tierras productivas, agroindustrias y empresas emblemáticas que apoyaban la producción como Agroisleña que fue exfoliada” y “hoy en manos del Estado no produce nada”.  

En resumen, la presencia de Alena Douhan y su controvertido, criticado y alabado “informe” seguramente no evitará que el gobierno continúe encendiendo motores que nunca arrancaron en favor de la economía macro y la del día a día del ama de casa, sino más bien que han exacerbado en Venezuela una angustia silenciosa, compleja y alarmante. 

 

 

@JoseAranguibelC|Periodista|CNP 5003

 

 

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