La sociedad venezolana, en su plenitud física y mental, pero que sufre día a día los embates comunistas del engendro y de su régimen, solicita al unísono, con un grito ensordecedor una estrategia política firme que consolide en tiempo y espacio una auténtica Unidad Nacional, que esté conformada no sólo por los partidos políticos, sino por todos los sectores activos de la vida nacional: universidades públicas y privadas, gremios profesionales, academias de todo el ámbito científico, las iglesias cristianas y otras; empresarios, trabajadores, estudiantes, comandos vecinales de acción política y un aspecto bien importante y determinante en la acción de cambio irrestricto que necesita nuestro país, como es la participación, en ese gran movimiento de unidad nacional, de los llamados “exchavistas”; movimientos sociales que apoyaron en otrora al “comandante eternamente enterrado”, que están hastiados del régimen  procubano  y del desmadre causado por los comunistas en el poder.

Este gran movimiento de Unidad Nacional, sin duda, acarreará al régimen que dirige el engendro heredero muchas dificultades en el intento de perpetuarse para siempre en el poder; no habrá espacios para la violencia, el camino es la paz verdadera, no la “paz de los sepulcros” ordenada desde la habana; la meta es consolidar los principios filosóficos inspiradores de la CN de 1999: Estado Social de Derecho, Libertades Ciudadanas, Pluralidad Política, Respeto de los Derechos Humanos, Independencia de los Poderes Públicos; todos con un sentido inequívoco de desarrollo geométrico de la democracia.

Este gran movimiento de Unidad Nacional traerá consigo fe y esperanza en el cambio necesario; el pueblo no está latente ni dormido, está esperando ese llamado de Unidad, de lucha, de transformación social, para movilizarse mucho más, pero ahora, con vehemencia y decisión de cambio del gobierno (exclusivamente del inquilino de Miraflores) en nuestro país, como la “única vía” de proceder a la instalación de manera, inequívoca, de una ideología cuyos principios filosóficos y metafísicos, sea la “calidad de vida” de todos los venezolanos. La movilización no es la única estrategia de lucha, pero si es la más imprescindible. También es un heroísmo del pueblo venezolano, el contar con el respaldo y la solidaridad extrema de la comunidad internacional, como la mayoría de los países de nuestro subcontinente, de EE. UU, Canadá, de la Unión Europea, de países asiáticos, de África, de Oceanía y de organizaciones como la O.N.U y la O.E.A. y sus organismos relacionados con la defensa de los DD. HH. En este sentido, es digno reconocerlo y gratificante saberlo, que Guaidó, nuestro presidente interino, ha jugado un papel protagónico (alegóricamente hablando, de una película nominada 15 veces al Óscar), y sería un acto de mezquindad y de egoísmo no reconocerlo. Tengo muchos años en la vida política y jamás había presenciado en el continente, por lo menos, un respaldo internacional tan grande como el recibido por el Ing. Juan Guaidó.

Este Gran Movimiento de Unidad Nacional, el cual se ha planteado (tengo, contados hoy, más de 12 artículos realizados en el logro de ese objetivo)  durante los últimos años y que no se ha podido consolidar por razones subalternas y clientelares, unas, y crematísticas otras, es  determinante, es vital y es reconfortante  para el espíritu de lucha de nuestros coterráneos; y estas razones terminarán de hundir, en tiempo y espacio, en el foso de estiércol, en el cual está, al engendro y su régimen. Para ello, la “primacía de la realidad” es la piedra angular para alcanzar los objetivos determinados en la estrategia de lucha planteada.

Estrategia política y coraje constituyen la fuente de la victoria: sabiduría, el entendimiento y aceptación de los momentos diacrónicos estelares de nuestra vida republicana, nos darán el brillo necesario para derrotar las huestes asesinas, comunistas y antipatrióticas, que han causado la hecatombe política, económica, social y moral sufrida por nuestro pueblo en los últimos veinte años, incluyendo la peor y la más desgraciada de todas, LA MIGRACIÖN, que rompió la estructura de toda sociedad: la familia. .

La FAN, tiene la oportunidad histórica de plegarse a este gran movimiento de reconstrucción nacional; ellos deben plegarse a la bandera originaria y libertaria de nuestro Libertador Simón Bolívar: convertir de verdad, verdad a nuestro ejército en verdaderos “forjadores de libertad”. Pero, para lograr este propósito es necesario renunciar a cualquier interés individual, grupal, partidista o cualquier otro; lo importante, es rescatar nuestra Democracia, nuestras libertades ciudadanas y republicanas, nuestro Estado de Derecho y declarar al “comunismo” como enemigo acérrimo de una sociedad plural y principal protagonista de la miseria, el hambre y la muerte. Llegó la hora de las definiciones, “quien no participa en la cosa pública, no puede llamarse pasivo, sino inútil”.  

 

 

@marjimgar|Profesor universitario|[email protected]

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *