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DOUGLAS ZABALA|La urgente rectificación

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A lo hecho pecho, dicen las comadres del barrio, cuando “meten” la pata en su cotidiana vida. Pensando que lo importante es lo que viene, pero en la inveterada costumbre del ajetreo político, cuando hago sale mal, los más ponderados, de inmediato recurren al eterno dilema, de solicitar o no, la acostumbrada autocritica, para de esa forma, volver a empezar con nuevos bríos sobre el camino mal andado.

Como fuese que se quisiera de verdad, pasar la página y comenzar de nuevo, deberíamos preguntarnos, si hoy, a pesar de todo lo sucedido en el 2020 estamos o no de acuerdo en la necesidad de impulsar una nueva forma del accionar político y social.  Este debate tan necesario como urgente, ha de ser asumido con el compromiso, de que cualquiera que sea el nuevo rumbo, debe hacerse en unidad.

Si quisiésemos respondernos la pregunta de cómo debería asumirse la necesaria rectificación de ahora en adelante; la respuesta habrá que descansarla, en primer término, en las viejas políticas que, con sus insistentes errores, no han de repetirse y, en segundo lugar, ir tras la búsqueda de un nuevo activismo político – social; más informado, más formado y más exigente con las nuevas formas de asumir las luchas pacíficas, democráticas, constitucionales y electorales.

El inmediatismo del que hemos sido víctima en muchos momentos, bajo el régimen chavista – madurista, ha sido uno de nuestros peores errores. Por el camino del inmediatismo sólo hemos logrado certificarnos que, es casi imposible desalojarlos del poder a corto plazo.  Seguir alimentando la ilusión del todo o nada, nos conducirá a cometer nuevos errores.

Nunca hemos debido renunciar a la idea de arrancarle al régimen, cualquier rendija, donde se pudiese manifestar de forma pacífica, democrática y electoral, el repudio que sienten los venezolanos hacia el gobierno. Ese también ha sido un craso error que, nos ha alejado de las mayorías. Produciendo fracturas internas, y fortalecimiento del adversario, al que suponíamos debilitar.

Quienes desde la oposición asumieron la vía de la participación electoral, en las elecciones parlamentarias del 06D, en nada contribuyeron a fortalecer esta propuesta. Dispersos, temerosos de aparecer radicales ante el gobierno y, no haber hecho punto de honor en el derecho constitucional de la proporcionalidad, como garantía de tener un parlamento verdaderamente democrático y plural, contribuyeron al reforzamiento de posiciones abstencionistas hacia el futuro.

No hace falta ser un destacado jurista para entender que la Asamblea Nacional, es una institución pública de carácter político, constitucional y, que forma parte del poder público nacional. No es un mero ente administrativo; en consecuencia, al margen de las disquisiciones jurídicas, es un error táctico, abrogarse una continuidad administrativa, tan inexplicable como inconveniente políticamente.

A decir verdad, el diálogo a pesar de haber estado moribundo, hoy es una necesidad impostergable. El reciente encuentro de Fedecámaras y una parte del sector universitario con Jorge Rodriguez, viene a dar luces al oscuro túnel donde nos ha metido la confrontación política. No podemos seguir poniendo los tiempos invertidos, rodeados de sueños y aventuras palaciegas. Necesario será volver a dialogar con quienes pretenden detentar el poder a perpetuidad.

Unidas a las erradas formas de asumir las estrategias políticas que, tanto daño nos ha hecho en este periodo calamitoso, ha surgido en el campo opositor, el aventurerismo radical en unos, y la conciliación casi entreguista, en otros. Negar esta realidad nos conducirá a no descubrir las matrices de tantos intentos fallidos.

Estas erráticas decisiones políticas, son claves revisarlas, a la hora de repensar los nuevos paradigmas para una creíble y exitosa estrategia, que nos haga devolver la mirada, hacia quienes hoy se sienten fatigados, de tantos quiebres de expectativas; por parte de un gobierno, que ejerce su mandato solo en función de sus intereses y; por quienes, invitaron a metas, que en definitiva, no se lograron por las causas que siempre habrán de analizarse, en la búsqueda de las rectificaciones necesarias.

Poco importa el norte si no se tiene un rumbo definido. Debemos promover un cambio en nuestra orientación política, que tengan como epicentro fundamental al ciudadano. Construir ciudadanía y ponernos a lados de sus aspiraciones concretas, hoy pasa a ser una tarea urgente para quienes se propongan salir de este gobierno.

Una vez que hayamos entendido la necesidad de impulsar la urgente rectificación; debemos convertir las luchas sociales, en los centros piloto donde se impulse y desarrolle el nuevo modo de conexión política con eso factores sociales.

Vamos hacia el futuro de este 2021 imponiendo nuevas formas de relacionarnos con la ciudadanía, depositaria irrevocable de la soberanía popular, arma infalible, como la unidad, para derrotar a Nicolás Maduro y a sus aliados internacionales, en todos los escenarios de las futuras luchas sociales y electorales.

 

 

 

@DouglaZabala

 

 

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