La crisis política venezolana vive una transición importante, partiendo que este año se espera una decidida acción internacional que privilegiaría la vía política, pacífica y electoral, lo que al parecer sería el centro del plan que el nuevo presidente de EEUU, Joe Biden, tiene ante el conflicto venezolano.

Frente a esa realidad hay reacciones dispares, porque mientras el régimen adelanta un diálogo con los distintos sectores de la nación, aunque con poca credibilidad de cara a la opinión pública, para suavizar su imagen; la oposición sigue perdida en su laberinto y no da pasos firmes hacia la reconstrucción de la unidad.

En el País Económico, el oficialismo trata de controlar la dolarización que sigue ocupando espacios en la economía, a través de la autorización de operaciones en medios de pago usando divisas, aunque al final esos dólares serán manejados por el BCV en las mesas de cambio.

En el País Social, la pandemia por Covid-19 sigue expandiendo sus efectos en Venezuela más allá de las cifras que aporta el oficialismo todos los días. Ante el temor que genera el sistema público de salud y las deficiencias de este, se infiere que la cifra oculta de casos duplica o triplica los datos oficiales.

PAÍS político

Oficialismo: desde el “Madurismo” y otros sectores moderados del oficialismo insisten en su estrategia de promover un supuesto diálogo, que por demás es poco creíble luego de los fracasos anteriores y su común intención de disfrazar sus acciones. Uno de esos encuentros que más ruido generó fue con el directorio de Fedecámaras, porque ellos han insistido durante años en satanizar a los empresarios y ahora buscan acercamientos. ¿Por qué lo hacen? Por dos razones fundamentales. La primera, buscando reactivar la economía a través de las inversiones del sector privado, ante la quiebra de las finanzas públicas. Y la segunda, es abonar el terreno para suavizar sus posturas de cara al supuesto plan que Estados Unidos tiene para resolver la crisis venezolana y que, al parecer, se centra en elecciones presidenciales este mismo año. Hay una clara intentona de los sectores más moderados, liderados por Jorge Rodríguez, de maquillar la imagen autoritaria del chavismo, de cara a los nuevos escenarios que pudieran abrirse en los cuales el oficialismo podría sobrevivir como actor político, en el marco de una transición en el país. Sin embargo, contra la oposición continúa la mano dura a través de denuncias y amenazas de detenciones a los diputados de la AN 2015, buscando profundizar la división y la desconfianza del pueblo hacia ellos.

Oposición: en el sector adverso al chavismo no hay movimientos que indiquen que marchan hacia un reagrupamiento. Solo Leopoldo López, desde su exilio dorado en España, anunció que en los próximos días se presentaría al país una nueva plataforma unitaria, sin especificar detalles de cuáles líderes y qué sectores serán parte de esa unidad. Más allá de ese anuncio no se evidencia ningún esfuerzo por unir a la oposición, con el fin de enfrentar los retos de un año que podría marcar el retorno de la democracia en Venezuela, mediante la vía electoral. Lo que sigue sacudiendo a la oposición son los escándalos y dudas razonables sobre la falta de transparencia y honestidad del gobierno interino, que tampoco da pasos importantes para sanear su estructura. En paralelo, comienzan a aparecer las propuestas de participar en unas eventuales elecciones regionales y municipales este año, evadiendo la estrategia abstencionista que se ha mantenido. Ojalá el sector opositor tenga voluntad de unificar su estrategia de cara a una solución en Venezuela, tomando como base la presión internacional.

Comunidad internacional: aún el gobierno de Joe Biden no desvela completo su plan hacia Venezuela, aunque ya ha asomado que buscarían una solución política, pacífica y electoral teniendo como base un esfuerzo multilateral. De ese interés de la nueva gestión en la Casa Blanca depende el esfuerzo de la Unión Europea, la OEA y el Grupo de Lima. Esperemos que los detalles sean expuestos en los próximos días.

PAÍS económico

Crisis: el régimen sigue en sus esfuerzos por controlar la dolarización y capturar buena parte de los dólares que se mueven en el mercado formal, a través de la autorización de transacciones en divisas pero que luego serán vendidas en las mesas de cambio que maneja el BCV. Con esa medida aspiran frenar a muerte del bolívar, pero además paliar la sed de divisas que hay en la economía. También es pertinente destacar el encuentro para dialogar con Fedecámaras y que tiene como objetivo reactivar la economía, mediante las inversiones del sector privado ante la quiebra de las finanzas públicas. Esos intentos generan desconfianza ante el trato que el chavismo le ha dado al empresariado.

Reservas: los ahorros del país en las cuentas del Banco Central de Venezuela inician la semana en US$6.364 millones.

Dólar: el mercado cambiario inició el nuevo período con una tasa BCV de Bs. 1.821.534,67; mientras el mercado paralelo ronda los Bs. 1.750.022,13.

Indicadores: el Banco Central de Venezuela sigue sin actualizar los indicadores de la economía.

PAÍS social

Migración: a pesar de las restricciones a causa de la pandemia, la migración de venezolanos al exterior continúa y más bien aumenta, lo que motivó al gobierno de Perú a militarizar la frontera de ese país con Ecuador, para impedir el ingreso de venezolanos que huyen de la crisis. Esa medida ha generado un fuerte repudio internacional, porque la califican como una acción extremista.

Covid-19: la pandemia en Venezuela sigue expandiéndose a pesar de las cifras que aporta el régimen. Se estima que la cifra oculta duplica o triplica los datos oficiales por la baja cantidad de exámenes que se hacen, pero además por el temor que la mayoría de la población tiene hacia el colapsado sistema de salud. Las cifras reales distan mucho de lo que maneja el oficialismo y es una tragedia que sigue oculta en una nación devastada por el chavismo.

 

 

 

Darwin Chávez|@VerdadesRumores

 

 

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