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A los 200 años de la adhesión de la Provincia de Maracaibo a la causa de la independencia.

La Zulianidad, la conmemoramos como algo inherente a la Venezolanidad, porque ser Zuliano es ser Venezolano.

El Zulia y de forma particular Maracaibo está celebrando sus 200 años de haber tomado la firme decisión de acompañar la causa de la independencia. La decisión se asumió como Provincia de Maracaibo, porque ya muchos zulianos se habían incorporado a la lucha por la libertad y la ruptura del ya agonizante imperio colonial español.

Hoy nuestra región, como todo el país, atraviesa una profunda crisis política, económica y social, de tal magnitud, que millones de sus jóvenes, andan regados por los pueblos, donde nuestros libertadores, fueron a dar independencia; precisamente, buscando ahora el bienestar y la libertad, negada por quienes a nombre de un “bolivarianismo” ramplón, le niegan esas condiciones del buen vivir.

Rescatemos esos valores, defendamos la causa de nuestra Zulianidad y traigamos de nuevo para las generaciones actuales y futuras, aquellos hechos que todos los días enaltecen la condición de ser zulianos, amantes de la libertad y la democracia.

Bien apurados debieron de andar Juan Germán Roscio y Francisco Isnardi, redactores de la declaración de la independencia, cuando no contactaron con algún zuliano de ideas libertarias, existente de por sí, en esta remota región de Occidente, para que estampara su firma aquel 19 de abril.

El asunto es que hubo de pasar una década para que, al margen de la participación de zulianos como Urdaneta, el Zulia se sumara con armas y bagajes a la lucha contra el imperio español.

Diez años de guerra, hablan de cientos de miles de patriotas, de bando y bando, caídos en el fragor de los combates. Ya para el año de 1820, propiamente un 26 de noviembre, Bolívar en el mismo Trujillo donde años atrás había impuesto el Decreto

de Guerra a Muerte, le hacía firmar un Armisticio, así como un Tratado de Regularización de la Guerra, al ejército realista. 

En medio de este escenario el 28 de enero del año 1821, en cabeza del gobernador Francisco Delgado, aparece desde Maracaibo, el Zulia incorporada a la gesta independentista, colocando con su significativa participación el sello final de la victoria patriota en manos de Manrique y Padilla.

Esta declaratoria de independencia de la Provincia de Maracaibo, provocó el resquebrajamiento del Armisticio y la reactivación del conflicto armado, lo que condujo a nuestros libertadores a la Batalla de Carabobo y la del Lago de Maracaibo.

No dejaron de tener razón los españoles al criticar la violación de lo acordado en Santa Ana, porque al son de caja y repique de campanas, Francisco Delgado, junto a Bernardo Echeverría, Manuel Benítez, Bruno Ortega, José Ignacio González de Acuña, José María Luzardo, Ignacio Palenzuela, Miguel Vera, Manuel Ramírez, Juan Ignacio Suárez y Mariano Troconis, hicieron posible, que hoy en este Siglo XXI los recordemos celebrando nuestro día de la Zulianidad.

El Zulia es más que sus 63.100 km² de tierra y el Lago que la rodea. Ser Zuliano está por encima de los millones de habitantes que convivimos aquí. Ser Zuliano y asumir la Zulianidad, es ratificar el carácter democrático expresado en aquel documento, leído en Cabildo Abierto en la Sala Consistorial, sede del Ayuntamiento Marabino, en tiempos de revueltas autonómicas.

Reivindicar esa condición regionalista que llevamos con pasión y orgullo, es mantener vigente la lucha por la descentralización y el control definitivo de nuestra Hacienda Pública Estadal, negada por los arrebatos centralistas.

Asumir nuestra Zulianidad, es convertirnos en defensores del ideal Bolivariano, tan mancillado por quienes han estafado a la nación en su nombre y mantiene a nuestro estado, sin agua, sin luz, sin gasolina, sin trasporte público y sumergido a sus habitantes en la peor miseria y atraso.

La Zulianidad no sólo nos deviene de este hecho histórico, somos Zulianos porque desde el primer momento cuando los españoles osaron pisar nuestro lar, los pueblos originarios entraron en resistencia. 

Valdría la pena seguir rindiéndole tributo a quienes firmaron aquella decisión de adherirse a la causa republicana. Por supuesto que sí. Y ese es el punto; no debemos permitir que, quienes hoy mancillan sus ideales, pretendan tapar la tragedia a la que han sometido a Maracaibo, al Zulia y al país, abrogándose hacerlo por su condición de “bolivarianos”.

Asumamos nuestra Zulianidad recordado lo que un buen día nuestro José Chiquinquirá Rodríguez, nos legó: “Me pueden decir ahorita que esto mío es un capricho, ya más de uno me ha dicho que soy un regionalista, no importa, soy egoísta, yo al Zulia lo quiero mucho, cuando de ese Lago escucho el chapoteo del marullo, se me infla el pecho de orgullo al saberme Maracucho”.

 

De la imagen que acompaña esta crónica.

Autor: Edgar Queipo. 

 

 

@DouglaZabala

 

 

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