La verdad es que este año que culmina ha sido un asco. Imposible que no tenga sus cosas puntuales buenas, pero tan malo en general que no sabe uno como repasar lo sucedido, si hacerlo por orden cronológico o por orden de importancia, pero de que fue espantoso no hay duda alguna.

Coincide con la creencia que considera “pavosos” a los años bisiestos y, aunque eso no tiene asidero, lo cierto es que Shakespeare y Cervantes murieron en bisiesto, se estrenó la guillotina y se hundió el Titanic en bisiesto, comenzó la guerra civil española en bisiesto y a Gandhi, a Luther King y a John Lennon los asesinaron en bisiesto.

El curioso nombre viene de Julio César en Roma, significando que se repetía el 23 o 24 de febrero, seis días antes de comenzar marzo (bis sextus). Con la adopción del calendario Gregoriano, como corrector de tiempo al giro terráqueo, se le añadió el día 29 a febrero cada cuatro años, pero se le siguió llamando bisiesto.

En Venezuela comenzamos el año bisiesto 2020 haciendo trampas para la elección de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional. Varios diputados recibieron sobornos del régimen y un día madrugaron y se eligieron ellos mismos como Junta Directiva. Fueron considerados como unos traidores a sus partidos políticos y, aunque en realidad nadie les paró mucha bola, se pasaron el año tratando de hacer ruido para pagarle los favores a sus nuevos amigos rojos. En realidad, lo único que bien se ganaron fue el grácil remoquete de “alacranes”.

Pronto apareció el virus importado que le cambió la vida a todo el planeta. Se les exigió a las personas estar en sus residencias, las empresas tuvieron que cerrar, los vuelos se cancelaron y el mundo se puso como a invernar durante casi todo el año. Los medios modernos de telecomunicación ayudaron a mantener algunas actividades y las video conferencias se pusieron de moda. Se probó masivamente la posibilidad del teletrabajo y, de seguro, será en adelante parte de los esquemas empresariales.

Millones de personas se contagiaron con el expansivo virus y la muerte de familiares y conocidos cercanos se hizo dramáticamente presente. A pesar de las restricciones, los venezolanos, empujados por la mala situación interna, siguieron marchándose por centenares de miles. Cierra el año tal como empezó haciendo otra vez trampas para elegir una nueva Asamblea Nacional. Por fortuna la abstención fue enorme (90%?) y el repudio internacional y el desconocimiento a la farsa roja no se hizo esperar.

El próximo año se llena de interrogantes. El régimen da muestras de haber entendido que no puede mantener el gigantesco desorden marxista en la economía y es probable que revierta el proceso de expropiaciones que se realizó durante muchos años, abriéndole ahora las piernas al sector privado para que les ayude a mejorar en algo el desastre que hicieron. También se deberán crear instrumentos bancarios en dólares y seguramente las remesas aumentarán. Si finalmente Biden es presidente (Trump sigue diciendo que no) las sanciones de los gringos podrían suavizarse y esto también ayudaría a lo económico.

En cuanto a lo político es posible que el régimen trate de utilizar su nueva Asamblea pirata para dar tranquilidad a los inversionistas, pero es poco probable que lo logre bajo la amenaza de una Asamblea opositora reconocida como la única legítima y además con la presencia de la guerrilla, el narcotráfico y grupos terroristas.

La tarea de los políticos de oposición en 2021 es seguir combatiendo al régimen de todas las formas posibles y la tarea de la sociedad civil en general, y la de los ciudadanos en particular, es ayudar a que las cosas ocurran. Tal vez el virus puso limitaciones en la protesta callejera pero allí tendremos que volver quizás con esquemas más eficientes y de mejor organización utilizando el músculo parroquial de los partidos políticos que junto a los ciudadanos desnivelen la supuesta fuerza de los rojos.

Mucho por hacer en la oposición, pero con el ánimo intacto. Venezuela necesita de sus hijos para que les saquen a los usurpadores de su territorio. Así que 2021, no importa cuán difícil nos parezca, debemos construirlo como el año para recuperar la libertad y la democracia. Una de Mandela como cierre “Siempre parece imposible hasta que se hace”.

Feliz 2021. Viva Venezuela.                                                             

 

                                                                           

 

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