Por terrible que haya sido el 2020, debemos reconocer que ha sido un año que nos deja importantes lecciones para el mundo, pero también para nuestra sufrida Venezuela.

A nivel mundial, la pandemia por Covid-19 nos enseñó que, si no cambiamos como personas y sociedades, nuestra vulnerabilidad ante eventos inesperados como este virus, será mucho mayor.

Es hora de ver con seriedad el respeto por el ambiente porque, por ejemplo, de no reducir nuestro aporte al calentamiento global, viviremos momentos más difíciles que los vividos durante esta larga pandemia que generó graves problemas sanitarios, sociales y económicos.

Pero también es buen momento para intensificar la cooperación entre naciones y la solidaridad entre los pueblos. La mezquindad no puede seguir siendo el denominador común entre las naciones del primer mundo y el resto de los países que no gozan de la misma calidad de vida, ingresos y oportunidades.

Asimismo, es momento para que los ciudadanos entendamos que debemos cuidar nuestra salud y no asumir con rebeldía una posición contraría a los que exigen no solo los gobiernos, sino también los expertos reunidos, por ejemplo, en la OMS.

En el caso venezolano, terminamos otro año terrible como consecuencia de más de 20 años de destrucción y desprecio del chavismo, por un país que llegó a ser faro de democracia y progreso en América Latina, pero que hoy vive una crisis que ocasionó una migración forzada que llega casi a los 6 millones de personas.

Un año que deja importantes lecciones para el chavismo, porque cada están más cercados a nivel internacional, pero además su poder político está en riesgo porque su militancia está cada vez más descontenta, como resultado de los rigores de una crisis que no respeta ideología.

Del lado opositor también hay aprendizajes importantes, porque el fracaso de estos 12 meses se ha traducido en una acelerada perdida de confianza de la población hacia los partidos políticos y sus líderes, en especial con Juan Guaidó que, por ahora, sigue siendo el líder de la coalición mayoritaria.

También el 2020 deja a la oposición una lección que deben saber entender, pues si se empeñan en seguir haciendo lo mismo, los resultados seguirán siendo los mismos y se profundizará la pérdida de credibilidad.

Igualmente, los escándalos de corrupción que durante 2020 han sacudido a la oposición, obligan al interinato encabezado por Guaidó a asumir con seriedad, honestidad y transparencia la administración de los recursos que están bajo su dominio.

En conclusión, aprendamos las lecciones de 2020, para que podamos esperar lo mejor del 2021.

Roguemos y trabajemos para que el nuevo año sea el inicio de la recuperación de Venezuela.

 

 

 

@VerdadesRumores

 

 

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