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Acaba de concluir una Consulta Popular en Venezuela donde, a pesar de las muchas cosas en contra, participaron millones de ciudadanos que piden a gritos un cambio en la conducción del País.

Las preguntas de la consulta eran tres, una si queríamos que Maduro se fuera y tener elecciones limpias para presidente y parlamento, otra si rechazábamos la farsa electoral del 6D y una tercera que autoriza a los nuestros a hacer lo que sea para que la comunidad internacional nos ayude a salir de este follón.

Las respuestas contundentes de “Si” forman una poderosa arma política para ser empleada por la oposición de ahora en adelante. La primera infiere la creación de un gobierno de transición para poder tener elecciones limpias, la segunda prolonga en sus funciones a nuestra actual Asamblea Nacional y la tercera facilita la ayuda internacional. Guaidó seguirá también como presidente encargado.

Mucho ánimo ha despertado todo este proceso y los ciudadanos seguiremos en el empeño de rescatar a Venezuela de sus secuestradores. Ya esto hace tiempo dejó de ser un asunto menor para cambiar un gobierno pirata y se convirtió en un asunto muy serio donde una manada de delincuentes destruyó todo incluyendo la libertad y la democracia. Esto es algo mayor, un asunto de salvar la Patria, algo por lo que muchos lucharemos hasta vencer.

En paralelo tenemos a nuestros amigos opositores “sacos de cemento” que también quieren salir del régimen, pero a los que nada, de lo que hacen los otros opositores, les parece bien. En realidad, aunque pueden ser irritantes y fastidiosos por sus desplantes, también hacen reflexionar sobre lo que podría suceder y evitan que el sobre optimismo nos haga ignorar los peligros. Es decir, también son útiles en cierta forma.

La psicopatología de “los sacos de cemento” es diversa, a veces es genética, pero en la mayoría de los casos es aprendida. El “saco” empieza desde su juventud a entender que una de las formas de llamar la atención entre familiares y amigos es el estar en desacuerdo y si, por ejemplo, hay muchos reunidos, que dicen algo parecido, no hay mayor placer para “el saco” que exponer algo que derrumba o pone en tela de juicio lo que los otros dicen. A partir de allí se vuelve centro de atención que es en realidad la recompensa que espera y lo que lo mueve a generar la discordia.

Por ejemplo, cuando alguien dice que ya se hizo una Consulta en 2017 y no fue respetada, está significando que tu idea de hacerla ahora es una idiotez y, aunque en realidad le importa poco el que la hagas o no, logra su objetivo de que le prestes atención. Cuando te preguntan ¿y después de la Consulta que pasa? No se trata del deseo de conocer alguna respuesta, es solo sugerir que la Consulta no sirve de nada y de esa manera captar tu atención.

Pero, en fin, allí están los “sacos” que debemos cargar “en el lomo” como parte de la comedia de la vida y no serían un problema si pudieran estar lejos pero lamentablemente eso no es posible pues nos necesitan para sentirse felices y lograr ser los centros de atención. Cosa terrible para un “saco” es que nadie le conteste o contra argumente lo que dice, así que, con alguna frase aunque fuera corta, debemos contestarle para mantener su equilibrio.

En cualquier caso, los “sacos” no son los enemigos, el real enemigo es un régimen dictatorial y delincuente. Millones de hermanos han tenido que marcharse de Venezuela para simplemente no morir de hambre. El destrozo económico iniciado por Chávez y profundizado por Maduro siguiendo las malolientes ideas marxistas nos han llevado a una situación de pobreza extrema. La solución es tan simple como cambiar al régimen y aplicar un ABC económico exitoso para terminar el éxodo de compatriotas y hacer que regresen muchos de los que se fueron.

Pero estos apátridas miran para otro lado y empuñan los fusiles para amenazar y no entregar el poder. Esa actitud es la responsable de la muerte de miles de personas, no solo matando a balazos estudiantes en manifestaciones, sino, ahora también, reproduciendo la tragedia de los balseros cubanos. Las veinte personas que naufragaron tratando de huir a Trinidad desde Macuro y perdieron la vida, son responsabilidad directa de la terquedad de este régimen criminal.

La Consulta nos ha dado las herramientas que necesitábamos para continuar la lucha. Vamos ahora a usarlas todas sin contemplaciones de ningún tipo.

 

                                                                           

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