Hace exactamente un mes llegó la gasolina. Se habló de que una de las estrategias más exitosas del régimen había sido la importación de gasolina de Irán evitando las sanciones de EEUU.

Entonces abrieron las estaciones de servicios y las colas eran kilométricas. La gente volvió a dormir por días en las bombas de gasolina y volvió el negocio de los aparta cupos, de los bachaqueros, siempre presentes y consecuentes, echando gasolina barata y llenando varias veces los tanques, esperando el momento de la escasez y volver a subir el precio o inventando nuevas modalidades  como esa de ocupar el puesto de alguien que a cambio de eso le proporciona 10 litros de gasolina de la subsidiada y siempre con una Guardia Nacional complaciente, previo pago de 10 dólares por colada.

Si, la gasolina llegó un buen día y ese mismo día el gobierno anunció que solo llegaría a un mes y así fue. La gasolina se acabó, por lo menos por ahora. Primera vez que el gobierno la pegaba.

Las  pocas bombas de gasolina que siguen abierta que reciben las pequeñas cantidades que las pocas cisternas que todavía funcionan les hacen llegar están colapsadas por las enormes y kilométricas colas y ya son escenarios de hechos violentos, bien entre los usuarios que se irritan cuando la GNB o la PNB mediante pago da preferencia a algunos usuarios que pasan por encima de aquellos que a veces tienen días pernoctando en las calles esperando por poner gasolina o entre miembros de los distintos cuerpos policiales o de la GNB que se pelean por su porción en la torta del combustibles, hasta el punto de haber producido alguna que otra muerte y lesionados.

El caso es que con la escasez de nuevo de la gasolina vuelto a llegar  el momento del bachaquero de la gasolina quien durante un mes la vendió a un dólar por litro y hoy ya empezó la escalada y la está vendiendo a 8 dólares la pimpina de 5 litros, seguramente este fin de semana llegará a 10 dólares la pimpina de 5 litros.

Los venezolanos estamos dentro de la película Mad Max y no hay manera de resolver de manera definitiva el asunto de la gasolina, como tampoco el de la electricidad, el del agua, del gas, la telefonía, la hiperinflación.

Mientras todo eso nos ocurre convirtiendo nuestra vida en una experiencia miserable. Maduro celebra su cumpleaños 58 y se lo celebran a lo grande. Vimos a Winston Vallenilla y Familia celebrándole el cumpleaños con una laudatoria jamás vista en la cultura jalabolista venezolana.

Allí vimos a Maduro apagando las 58 velitas, solo que estas no obedecieron al aliento del cumpleañero, no por su mal aliento, ni porque que ya no sople, solo que lo estaba haciendo con la mascarilla puesta.

 

 

@RojasyArenas

 

 

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