El conflicto es la situación creada para agredirse mutuamente cuando la no sana intención es huérfana de un punto de encuentro común, prevaleciendo aspiraciones individuales de parte y parte donde por lo general la debilidad o supremacías de sus participantes puedan hacerlo más o menos intenso.

El resultado de este campo de batalla, virtual o presencial , produce resultados preñados de resentimientos, sobre todos si la honorabilidad está ausente del tablero de juego.

La política definida por ungidos, ajenos a un sentimiento y decisión unitaria, dejó de ser “Cosa Pública” para convertirse en decisiones de grupos linfáticos específicos y liliputienses.

La política actual venezolana, que debería de ser discursiva y propositiva, con bases unitarias, armónicas y de consenso, donde el interés común es la expresión participativa y universal de la ciudadanía; a pasado a ser el producto de ciudadanos enfrentados entre sí, cuyas ideas yacen sepultadas junto a sus derechos, obligaciones, necesidades y sueños.

La agresividad infructuosa de esta “Política” actual, produce miedo y rechazo por parte del ciudadano al concepto real de su razón de ser y a sus participantes.

La desvirtualización ha afectado a nuestra mancillada sociedad, en todos sus Derechos Humanos, menguando su calidad de vida.

El producto de la pérdida Política en la capacidad de operación como representantes de diversos pensamientos, posiciones e ideologías existentes en la policromatica sociedad, a fermentado un lumpen estancado arrobado y baldío.

La dificultad de respuestas a los problemas sociales ha traído como consecuencia la desafección a sus propuestas Políticas.

Como guinda del pastel a este conflicto político-social Venezolano, la presencia opresora de una Fuerza Militar, desviada de su finalidad y función, a logrado debilitar el objetivo real del ejercicio político y que debería de ser “La Libertad, la Democracia y el Desarrollo”.

La esencia de una “Real Politique” substituida por una Politique d’Acefala , sin poder y anárquica, manejada por bandas o tribus, no es la culpa exclusiva de los partidos sino de la ignorancia política ciudadana.

El rescate al concepto “Político” empieza por el desprendimiento del narcismo. Rehabilitar el concepto de “Política” es indispensable y urge refundarlo como medio de comunicación y expresión comunitaria; cuyo inicio se comenta con la preparación Política Ciudadana, paso escabroso, incómodo y temido por los Partidos.

Para el éxito de las estrategias planteadas y el logro de la Tríada propuesta , es imperativo la participación interna de la sociedad aunada a las presiones extranjeras de organismos internacionales, países y ciudadanos venezolanos sembrados por el mundo.

Planteamientos, estrategias bien diseñadas y participación activa social, es la interrelacion necesaria para limitar la disonancia inarmónica de las experimentadas y repetitivas complicaciones, aparentemente irresolubles y que dificultan la materialización de las primitivas ofertas.

Somos expertos en Catarsis liberadoras y autopistas imaginativas.

Es hora de cerrar el ciclo.

Debemos darle espacio a la Transferencias Emocionales reactuando con dinámicas participativas y activas.

Es hora de cumplir con la Tarea.

“Soy parte de esa multitud individual que en afán de cambio, constituye anónimamente una potencia deseosa e imperativa para darle sentido al caos”.

Arquitecta|Adalid político-social sociedad civil

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