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ENDER ARENAS ¿Qué te pasó, Henrique?

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Esta mañana recibí un mensaje de uno de mis sobrinos quien después de leer y escuchar las declaraciones de Henrique Capriles me pregunta: “Tío ¿Por qué no se va definitivamente de ese país? Eso no tiene arreglo”

Para eso ha servido la ininteligible posición actual de Capriles para aumentar la desazón y la desesperanza de la gente. Como cuesta que se entienda que estamos frente no a un gobierno con pretensiones autoritarias, sino con un gobierno dictatorial que pretende el monopolio absoluto del poder y que precisamente convoca a unas elecciones espurias como mediación para obtenerlo.

Capriles ve en ella la oportunidad de usar esa rendija ofrecida para meter el pie de los demócratas y ampliar el camino para la recuperación de la democracia, pero la rendija no es para buscar un aire fresco de participación y democracia, sino justo para lo contrario.

Creo que en estas reflexiones lo he dicho hasta la náusea: este gobierno es una dictadura, porque cuenta con una arquitectura de poder que le permite, le ha permitido y le permitirá cambiar resultados políticos que puedan afectarle.

En el 2015 cuando ganó la oposición la naturaleza autoritaria del régimen, era más o menos competitiva y los votos, aun a regañadientes, se contaban. Entonces el régimen se valía de otros artificios: los famosos protectores de las regiones y alcaldías suerte de poderes paralelos que se hacían con todos los recursos que por ley les pertenecían a los ganadores. Luego vino la juramentación de un TSJ, totalmente obsecuente con el régimen que le quitó a la nueva Asamblea Nacional de mayoría opositora todas sus atribuciones convirtiéndola en una especie de poder sin ningún efecto práctico.

Y por supuesto el nuevo CNE no es otra cosa que la oficina electoral del régimen que avala o el mismo es el actor del fraude o los fraudes que se cometen.

Falta el cuerpo represivo por excelencia y ese esta demás decir con quien está, pues hasta ahora se comporta como una fuerza pretoriana del régimen.

Que pasa por la cabeza de Capriles no sé. Cuesta creer que él se haya vendido al régimen por treinta monedas, supongo que eso le sobra a Capriles. El porqué de esta maroma, tampoco lo sé. Cuesta creer que Capriles sea otro más que se suicida políticamente como le ocurrió a Eduardo Fernández en aquellos terribles días de febrero del 92. Pero así parecen que son las cosas.

Lo lamentable es que Capriles avala con su decisión algo que es incontrastable después de escuchar el testimonio de los presos liberados: y es que la voluntad de dominio que tiene el régimen es equivalente con la inhumanidad de sus acciones.

Así Capriles que todavía estás a tiempo. No te vamos a tener la misma confianza, porque la decepción ha sido muy grande, pero por lo menos no vas a pasar a la historia como un verdadero pendejo.

@RojasyArenas

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