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MARLON JIMÉNEZ ¡Engendro, déjanos en paz!

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El Engendro, ese que se robó las elecciones de mayo de 2019, las cuales no SON reconocidas por los gobiernos democráticos y amantes de la libertad del universo, cree que ello es la piedra angular para hacer lo que le dé su real gana para institucionalizar el comunismo como ideología del régimen y del país. El engendro, es y será un títere del gobierno cubano y estoy convencido, inequívocamente, que el “comandante eternamente enterrado” fue engañado en su buena fe; por su enamoramiento con Fidel, por la inteligencia cubana en su lecho de enfermo, que desde un principio se la jugó con él, para sustituirlo después de su muerte. Es tanta su macabra intencionalidad de satisfacer los deseos Castrista que no tiene escrúpulos para tal fin; reta a todo aquello que signifique oposición y amenaza con exterminarlos de la faz de la tierra (como hacía el imperio romano con sus enemigos) por cualquier vía y lo está llevando a cabo; para ello cuenta con los poderes del Estado en su totalidad, y con el control absoluto de los narco-corruptos y obesos miembros del alto mando de la FAN, mientras la tropa se muere de mengua como la gran mayoría de los venezolanos.

El problema del engendro, es que va a tener que convertir estadios en cárceles y avenidas en cementerios para poder imponerse; hasta aquellos denominados chavistas ya están hartos de las acciones del régimen: inseguridad, comidas y medicinas imposibles de adquirir, bajones y apagones, racionamiento irregular del agua, hiperinflación, desempleo, salarios de hambre, miseria generalizada, ausencia visceral de un verdadero Estado de Derecho para todos, corrupción, narcotráfico y terrorismo; que se resume: en muerte. El engendro y los malnacidos cubanos, saben que no es fácil tamaño reto, pero lo intentarán hasta el final; mucho más ahora, que han perdido terreno, de manera inconmensurable, a lo interno y en el concierto internacional está creciendo la pasión opositora; ésta vez con más furor por la unidad y menos debilidades, para rescatar lo que disfrutamos por un poco más de cuarenta años: las virtudes de la democracia y de las libertades ciudadanas.
Ante el crecimiento geométrico de la sociedad opositora al régimen, intentan caminos turbios, turbulentos, inexpugnables, espinosos, culebreros  y movedizos, para aplacar esas ínfulas de libertad y patriotismo del pueblo venezolano; conllevando a situaciones de “omisión intestinal de normas constitucionales”, como están haciendo groseramente, para realizar elecciones parlamentarias el 6 de diciembre del presente año, con la ayuda ($$$) de una “cuerda” de mercaderes, sin ningún respaldo político.

La oposición democrática participaría (posición muy personal) si la convocatoria se hubiese hecho, como lo manda la “racionalidad política”, para realizar elecciones presidenciales; el problema de las penurias que vivimos los venezolanos es el engendro y solo su SALIDA sería un aporte valioso en la consecución de los valores democráticos y de la búsqueda del progreso y desarrollo de nuestro pueblo; tan necesarios para la paz y la libertad de Venezuela.

El pueblo jamás aceptará imposiciones ideológicas de manera vertical; el poder después de la Revolución Francesa, es decir, en la Edad Contemporánea, debe sujetarse a un “pacto social”, donde claramente estén definidas las reglas de juego, sobre todo, como llegar y mantenerse en el poder sin atropellar a las minorías y respeto supremo a los DDHH. Si el régimen continúa planteando “el comunismo” como parte de la integralidad del Estado, está pidiendo a gritos una “sampablera” porque eso no está configurado en nuestra CNRVB. La única oportunidad que tiene el engendro en esta situación crítica que subyace por su propia irresponsabilidad en el ejercicio gubernamental, es su renuncia; pero eso no existe en la mente de los comunistas y mucho menos en la de los cubanos.

Esa renuncia evitaría sangre y muertes en las calles y es probable que se abran espacios para la paz, ya que eso devendría, con la urgencia del caso, en elecciones; elegiríamos un nuevo presidente y, por supuesto, un cambio en el estamento político, social, económico y ético del país.

 

 

Profesor universitario|[email protected]

 

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