Verdades y Rumores| Diario Digital de Interpretación y Opinion

DE INTERÉS

ANTONIO DE LA CRUZ|Escenario electoral presidencial en Estados Unidos

MARLON JIMÉNEZ|La maldición del “Charro Negro”

SAINETE EN CÁPSULAS|Cómo cambiar la jungla de lo inaudito

¡CAMPAÑA! Contribuye con el periodismo libre en Venezuela

ENDER ARENAS|Maracuchos, cola y gasolina

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on email
Email
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram

Es martes el reloj marca las 11 de la noche. Hace una hora que llegué a la bomba que esta al lado de Farmatodos, en la antigua avenida Fuerzas Armadas, que después pasó a llamarse Paul Moreno y recientemente, producto de la manía chavista de que solo son héroes sus muertos, aunque estos hayan muerto en situaciones poco épicas, volvió a llamarse Fuerzas Armadas.

En mi parabrisas está orgulloso el 144, es decir, que otros han llegado primero que yo y nos prestamos a pernoctar esa noche esperando que a las 7 de la mañana abran la bomba.

Detrás de mí hay una treintena de carros o más. Los choferes están afuera de sus carros y echan chistes, unos de gochos y maracuchos, estos últimos siempre j… a los primeros. Se escuchan también de mujeres, locos, gays y, por supuesto, de borrachitos en velorio.

Un gordito lleva la voz cantante, le están haciendo rueda y con cada chiste se escucha el coro de risa y el gordito sigue y cuenta:

“Este era un tipo que tiene un accidente arr… en la circunvalación 1, queda inconsciente y se despierta en el Universitario y le pregunta al médico: “Dr. Como estoy”. El Dr. Lo mira y le dice: “cómo creís que estáis? Mal, muy mal. Te tengo dos noticias, una mala y otra buna”. “Dígame la mala Dr.”. “Ok, la mala es que del carajazo del choque se te machacaron las piernas y hubo que amputártelas”. “C… y la buena? Dr.”. “ La buena es que el tipo de al lado te quiere comprar los zapatos”

Todos se reían, todos se habían quitado los tapabocas y parecían un enjambre de hombres apurruñados, mientras chistes iban y venían de todo tipo y por supuesto no faltan los chiste políticos, porque el maracucho que decide amanecer haciendo cola como si estuviera resignado, aprovecha el humor para descargar sus opiniones y posiciones políticas. Y cuenta el gordito, preguntando a los demás que sin asomo de cansancio y sueño no paran de reír (ya son las dos de la madrugada): “A ver, ¿díganme los colores de los dirigentes políticos que gobiernan al país?” Acto seguido el mismo se responde: el jefe del FAES el rojo sangre, Diosdado Cabello el gris rata y Maduro el medio-ocre”.

Los maracuchos son (o somos así). El mundo puede estar cayéndose y todos sentimos que Maracaibo es la ciudad donde no se podía morir y si lo hacemos (es decir nos morimos) es porque nos da la gana.

El Miércoles a las diez y cuarenta y cinco minutos de la mañana, tengo cien carros por delante cuando corre el rumor que solo van atender hasta el carro número 100. Yo empiezo a protestar, hasta que el gordito de los chistes me dice: “No te arrechéis. Además a vos no te toca, pues al número de tu placa le tocaba ayer”.

 

@RojasyArenas

 

ACEPTAR TODAS LAS COOKIES    Más información
Privacidad