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Las circunstancias propias de nuestra realidad actual nos permiten distinguir un período de tiempo del otro; al comparar, en tiempo y espacio las actitudes y aptitudes personales de los gobernantes, su ideología política, el ejercicio práctico del mismo en su gobierno y la razón de su verdadera vocación como gobernante. Sobre todo, en su radio de acción para atacar con eficacia y eficiencia los grandes problemas de la población y por ende obtener, no de manera coyuntural, sino permanente, la calidad de vida de los mismos. En el país, en los 40 años, antes de la llegada del régimen comunista que hoy para desgracia completa del país está en el poder, el Estado, estaba diseñado para expandir las potencialidades individuales y colectivas de sus ciudadanos; era de vocación inequívocamente democrático, participativo, descentralizado, de pluralidad política, respetuoso del estado de derecho, con libertades plenas en el accionar político, económico, socio-cultural, religioso y profundamente ético en la relación estado – ciudadano. Las empresas pertenecientes al estado eran administradas con un alto sentido gerencial, estratégico y democrático, y, por supuesto fueron exitosas y dejaron huellas en la conciencia de los venezolanos; entre ellas: PDVSA; en Maracaibo, ENELVEN, SIDOR y otras empresas que cumplían con eficiencia el rol que justificaba su aporte al desarrollo nacional. En toda Venezuela, existía un sector privado: empresarial, agrícola y  pecuario, industrial y comercial, que se consideraba fortalecido, productivo, con un alto sentido de responsabilidad y comprometido con el desarrollo integral del país. No había desabastecimiento de productos básicos para la alimentación poblacional y las medicinas se encontraban en cualquier farmacia; no había racionamiento eléctrico ni del agua; los hospitales funcionaban a cabalidad; las escuelas y liceos estaban en condiciones de cumplir con el sagrado deber de brindarle educación a toda la juventud; la inflación estaba ajustada a la realidad económica de la época y se controlaba a través de políticas fiscales y monetarias serias e institucionales; había un respeto absoluto por la Constitución Nacional; existía un verdadero Estado de Derecho y el poder ejecutivo no tenía inherencia en el mismo; se eligieron libremente Alcaldes y Gobernadores y se le asignaron recursos para su desarrollo integral; entre otras importantes acciones que fortalecieron la relación del Estado con el desarrollo Ciudadano, cuyas consecuencias fue la creación de la clase media más fecunda del continente.

Usted sabe mi estimado lector, PDVSA hoy está colapsada, arruinada, destruida profesional y éticamente y al servicio de los intereses del PSUV; los comunistas se apoderan de Enelven a través de Corpoelec, y la convierten en una empresa ineficiente, corrupta y centralizada. Los comunistas de todo lo que se apoderan quiebra, a las pruebas me remito. Se “robaron” cientos de empresas, industrias y tierras productivas y las arruinaron y por ende desgraciaron a Venezuela y convirtieron en miserable a su pueblo, empezando por aquellos que les dieron su respaldo y que hoy están arrepentidos del apoyo dado. No hay en la actualidad Estado de Derecho, todos los poderes del Estado están supeditados al Poder Ejecutivo y a la ilegítima y repudiada ANC, quien finalmente toma todas las decisiones; El robo de los dineros públicos y el narcotráfico en el régimen comunista, antes con el “comandante eternamente enterrado” y ahora con el incapaz e insano del engendro, se ha perfilado, en la filosofía de acción institucional del régimen; la CN es un bocado de desecho, donde la ignominia y la impunidad  son ´´las  que reinan´´. Mientras tanto, los comunistas cubanos expolian para ellos todos los recursos que Dios le dio al pueblo venezolano como su bendición.

Cuando los cubanos abandonen esta tierra como lo que son: bandidos y asesinos y se extermine con la oposición vendida al régimen y su corrupción; la tierra venezolana será fructífera, volveremos a las tres papas diarias; el aparato productivo despertará de ese letargo obligado y se abrirán puertas para el desarrollo y calidad de vida; las libertades  ciudadanas se convertirán en el NON PLUS ULTRA de la sociedad; volveremos a la normalidad (con todo y el COVID 19), aparecerá el efectivo y morirá para siempre el odio inoculado por los asesinos caribeños. Los cubanos nos aniquilaron; pero, Venezuela y su pueblo, no es un país de “muertos de hambre” como si lo es Cuba y los idiotas que aún quedan en ese infierno. Mueran los ¡malditos cubanos!       

 

[email protected]|Profesor universitario

 

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