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Lo sucedido a lo largo de esta semana, son, sin lugar a dudas, acciones de una planificación netamente “gringa”. Recordaba recientemente mi impresión de la visita de Guaidó a EEUU a principios de año, recibido e invitado por Trump como el Presidente interino de Venezuela que es desde enero del año pasado, y CERTIFICÓ, en mi opinión, que EEUU estaba decidido, como nación, a seguir respaldando al gobierno de transición encabezado por el joven guaireño, aunque, hubo algunas cosas que me hicieron dudar también durante esos días. La pregunta que surgió de lo que veía era “¿hasta dónde lo apoyará?” y por supuesto, no me refería al tiempo, sino hasta que pretensión de parte de las fuerzas vivas nacionales que han tenido la responsabilidad de “finiquitar” este desastre por si solas, por aquello del “los venezolanos debemos resolver nuestros problemas”, pero con la muy bien recibida ayuda y apoyo internacional.

Parecía que todo estaba dicho en esos días de la visita a EEUU y antes de eso, en la gira por varios países de Europa. No me cabe la menor duda que Trump y sus asesores aconsejaron a Guaidó y a su equipo de lo que tenía que hacer en este año que comenzaba con mucha esperanza de resolver de una vez por todas, el asunto: Maduro, su combo y los locos. Creo firmemente que fue así. Pero semanas más tarde, una cosa era lo que yo creía y otra, muy distinta, lo que veía en la actitud pública de los recién llegados de Washington y del Viejo Continente.

Las acciones y el discurso eran los mismos de 2019. Parecía que se estaban repitiendo los hechos de hace un año, con una sola diferencia, esta vez no había “entrada de ayuda humanitaria”. Pensé entonces que me la jugaba, al asegurar que el equipo venezolano, encabezado por Guaidó, que en la macro estrategia tiene unas responsabilidades, no estaba cumpliendo con su cometido debidamente planificado en papeles y ejecutado desde EEUU, Colombia y Brasil, en escasas cuatro semanas. Lo propio debía suceder aquí. En mi opinión, no sucedió.

Fue cuando comencé a observar una tendencia absurda con voceros incluso desde el seno de la oposición que apoyo a Guaidó, en insistir en llevar a cabo elecciones, eso sí, algunos, no todos, exigían otro CNE. Independientemente de si algunos solicitaban o no otro CNE y además, el reconocimiento de la AN, que era inaudita la solicitud porque se la estaría solicitando a un Estado Forajido, usurpador…es decir, una ilógica realidad que con el solo hecho de  pensar en realizar unas elecciones , “otra vez” y contra un gobierno usurpador, entonces, dónde quedaron los ideales que motivaron esa tercera oleada de lucha en el territorio nacional, mermada por el alto número de exiliados, sí, pero por lo menos de un humilde reconocimiento, sobre todo cuando ya menos de 4 de 10 venezolanos, apostaban a un futuro mejor con Guaidó para el  2020. Esta lógica, sin medias tintas, no la vi solo yo, la vieron los que no asistieron más a una convocatoria de calle; la vieron los que decidieron irse y engrosar el número de venezolanos en el exterior. Es decir, algo no estaba bien en el aporte que para la estrategia debía ofrecer el “equipo de los venezolanos”. Y entonces, entre si se iba o no a elecciones. Si la oposición se dividía o no; si Guaidó continuaba contando con el apoyo de algunos países o no, llegó el coronavirus y entonces, la pandemia y parecía que todo se detenía en Venezuela y el mundo. Cada país estaba intentando resolver sus problemas sanitarios y de lucha contra el mal que había sido originado en la China. No se vislumbraba nada en el horizonte sobre la lucha contra el otro virus que ha azotado a Venezuela desde 1999. El año se comenzó a ver un poco raro y ya se hacían conjeturas sobre si veríamos una vez más a Maduro bailando con Cilia sobre una tarima en Miraflores deseándonos un feliz 2021. Pero, abril trajo también sus cosas buenas. La justicia estadounidense, en su figura principal, anuncia al mundo que 13 son los ganadores del gobierno de Maduro de una orden de captura internacional, algunas de ellas con precio sobre sus cabezas, incluyendo al propio “usurpador” y a miembros de las Fuerzas Armadas Bolivarianas. Ahora el Estado venezolano dejó de ser gobernado por un usurpador para pasar a ser ante los ojos del mundo un gobierno que promueve el narcotráfico y por lo tanto ahora el asunto pasa a ser: Venezuela es un Narco Estado.  Y los trece son acusados internacionalmente de ser los responsables de mover y hacerse millonarios con altas cantidades de dinero que obtuvieron de la distribución y comercialización de la droga que entra a EEUU, El Caribe y Europa. Maduro es acuso de ser el Capo del Cartel de los Soles. El  primer paso de la estrategia del gringo estaba consumado.

Vendría entonces, en la misma semana, una segunda parte de la obra: incentivar al entorno de Maduro, su combo y los locos, además del Cartel de Soles, a entregar a los 13 y abrir las puertas para restablecer la democracia y la libertad en Venezuela. Los mensajes eran directos, todos ellos a miembros de las Fuerzas Armadas. Los líderes, todos dentro del cuadro ganador de los 13 solicitados, comenzaron a responder bravuconadas a toda acusación y a todo comentario que desde la Casa Blanca provenía y más aún, comenzaron a ignorarlas y se limitaban a hablar de la pandemia. En el entorno, comenzaron las dudas. No me cabe la menor posibilidad de lo contrario.

Tercera parte. EEUU insiste en recordarle a quien corresponda (el entorno, por supuesto) que hay 13 solicitados en Venezuela por crímenes de narcotráfico y sobre ellos, pesa una recompensa de varios millones de dólares. Pero, en esta oportunidad, los mensajes comenzaron a ser sazonados con ingredientes extras. “No digan después que no se los dijimos”, “no vayan a decir luego que no les dimos oportunidad de hacer las cosas bien”; “no digan después que no se les dio oportunidad de salir ilesos”. En fin, frases alegóricas a algo que ya se cocinaba. Y que en solo 24 horas después se consumiría: embarcaciones de la armada estadounidense se dirigen a Venezuela. Entre una cosa y otra. Algunos de los 13 renunciaron a sus cargos por haber sido asignados a otros fuera del país, pequeños y no tan pequeños, aviones privados despegaron de aeropuertos sin rumbo conocido y , por otro lado, frente a la cámara del canal oficial, el usurpador, pide clemencia al Papá por su vida ante la “inminente invasión de Estados Unidos”. Bien, a Maduro, su combo y los locos, les llegó su día de los machetes, aludiendo a Noriega, quien unas horas antes de estar pidiendo clemencia en un convento católico en Panamá, en pleno ejercicio de bravucón, golpeaba con unos machetes el pódium desde donde hablaba, retando a los EEUU a que lo fueran a buscar. Y lo fueron a buscar. Y lo capturaron escondido en un convento. Y se pudrió en la cárcel. Bien, estamos en ese periodo de tiempo-espacio, pero para la Robolución, como la han catalogado algunos. Para Maduro y para todito el Cartel de los Soles.

¿Qué debe ocurrir?

Simple, el entorno entregará a Maduro, su combo y los locos. Y la estrategia del gringo habrá dado resultado, entre otras cosas, porque no se la contaron todo a Guidó en EEUU, ni mucho menos  a algunos de los que dicen ser y en realidad no son patriotas.

El objetivo de esta estrategia desplegada en una semana fue llegar al entorno, aún lo es. Hasta tanto no se entreguen a los 13 , EEUU insistirá antes de realizar cualquier incursión, sin embargo, desplegara parte de su fuerza en la zona para “amedrentar” a aquellos “locos” que sin gasolina para tanques, buques, aviones , helicópteros o motos de policía, pretendan ENFRENTAR a la U.S. NAVY. Eso es opcional.

Hasta la próxima estimados lectores, pese al virus, hoy más que ayer, siento que la hora de ver libre a la patria está cerca. Luego vendrán tiempo mejores y todos deberemos repensar el país que deseamos…la patria en la que queremos vivir.

 

Ismael Rojas|Periodista|@isma64|@elpaissilente 

 

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