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Al principio fue sorprendente ver a Juan Guaidó vestido de “trotamundos” recorriendo aquellos países con los que debemos tratar si queremos resolver algunos de nuestros problemas.

El tipo se reunía con presidentes, primeros ministros, cancilleres, secretarios de gobiernos, senadores y diputados de esos países. También, aprovechó para organizar mítines con los venezolanos que, alguna vez, salieron del país para tener una mejor vida y que siguen teniendo un pie en el país, pues aquí tienen sus vivencias, sus padres, abuelos y sus tíos.

Todo esto estaba soportado por su respectiva fotografía: Guaidó, dándole la mano a Macron, allí lo vemos sonriendo de piernas cruzadas con Ángela Merkel, con el despeinado primer ministro británico Boris Johnson, ¡aja! Allí esta de flux azul celeste con Troudeu, el primer ministro canadiense. Carajo, hasta una foto tomándose un cafecito negro con la canciller española. Pedro Sánchez, la había enviado en su lugar en un sitio no oficial, porque, claro, tenían que ser los españoles, los únicos que hasta ese momento se atrevieron a un desaire. Y, por supuesto, documentado también con videos, lo vemos entonando con la diáspora el “Bravo Pueblo”.

Mientras esto hacía Guaidó, aquí algunos, especialmente sectores de la más radical de la oposición, les dio por hacer una pregunta increíble: “Guaidó tiene que explicar cómo salió del país”, así mismo, la otra oposición, la que construyó el régimen, se dedico a desacreditar la gira, cuestionando el costo de la gira. Mientras tanto el gobierno había quedado tan sorprendido que solo atinó a decir: “No le haremos nada cuando regrese, porque él es la nada, no me pregunten nada sobre alguien que no existe y que es la NADA”.

Finalmente cuando la gira se había convertido en un éxito incontestable, empezaron los políticos y otros no precisamente profesionales de la política, que hoy abundan en Venezuela,  los denominados como “los políticos perezosos”, que son aquellos que  “lo niegan todo… aquellos que les cuesta formular argumentos y procuran esconderse detrás de lo que ellos creen que son verdades inconmovibles y en lugar de presentar propuestas y de debatir el contenido de los demás solo los desprestigian y denigran”, también son llamados “demócratas de mala calidad”, que también son definidos como: “Aquellos que se las arreglan para poner tareas a todo el mundo, salvo ellos mismos, confiando su propia supervivencia a la descalificación de los demás”

Pues, bien, estos sectores se empeñaron en condicionar el éxito o el fracaso de la gira de Guaidó a la aparición de una foto de Guaidó dándose la mano, riéndose y haciendo la señal de la victoria con Donald Trump : “Si no aparece esa foto, la gira ha sido un fracaso”, otros, pero del mismo bando, sostenían que tanto nadar para morir en el fracaso, porque no hay nada positivo si Trump no le agarra el trasero a Guaidó, cosa que era posible porque al norteamericano le gusta meter mano.

El caso, es que finalmente todos han sido sorprendidos, incluyéndonos, no solo porque la famosa foto con Trump, dándole la mano y dialogando con Guaidó, apareció, sino que esta vino acompañada de fotos y videos, para no dejar duda alguna, de toda la pompa con la que los norteamericanos reciben a los altos dignatarios que los visitan y se reúnen con sus presidentes.

Las críticas, no obstante, ya empezaron. Por supuesto las del gobierno son las mismas de siempre, pero un tanto cínica, pues los tipos (Maduro y toda la nomenclatura chavista-chavista) que admiten que Castro es su protector, que hay 25 mil cubanos en el país, infiltrados en los cuerpos de seguridad del Estado que le dan ordenes a generales, coroneles y capitanes y, que el embajador cubano entra a las reuniones del Consejo de Ministros y que tiene la puerta abierta de todos los ministerios, acusan a Guaidó de ser un títere de Trump.

No sé cuál será el tenor de la crítica de los más radicales de la oposición, por allí escuche a alguien decir que Guaidó a pesar de estar correctamente vestido para sus diferentes reuniones con los dignatarios con las que se reunió, los fluses eran de Dorsay. Vainas propias de los políticos perezosos que aquí abundan.

Pero, ya habrá quien critique cualquier menudencia desde los sectores más radicales de la oposición.

 

@RojasyArenas

 

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