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ANÁLISIS PAÍS|Cambios en Ecuador, Chile y Bolivia ¿Venezuela cuándo?

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América Latina va de sorpresa en sorpresa durante los últimos tiempos. Sorpresas marcadas por la inestabilidad política y social que han provocado cambios importantes en los países donde se han presentado largas y violentas jornadas de protestas. Primero Ecuador, luego Chile y finalmente Bolivia.

En cada país las protestas trajeron cambios. En Ecuador la crisis generó un nuevo consenso entre la gestión de Lenin Moreno y las organizaciones indígenas, lo que desactivó no sólo las manifestaciones en la calle, sino que también anuló la conspiración que estaba en marcha por la izquierda continental liderada por Rafael Correa.

En Chile el aumento de 30 pesos en el pasaje del Metro provocó toda una ola de reclamos populares, que fueron aprovechados por la izquierda radical de esa nación y del continente para generar brotes de violencia que jamás se habían vivido en ese pais, generando pérdidas millonarias en una nación que era ejemplo de crecimiento y tranquilidad social.

Bolivia ha sido el último episodio, aunque es una derrota para la izquierda latinoamericana. Ahí la desmedida ambición política de Evo Morales le hizo cavar su propia tumba. Al final se quedó sin el apoyo de policías y militares, lo que le obligó a renunciar a su cargo.

¿Y Venezuela para cuándo?

Estos tres casos demuestran que la crisis venezolana es totalmente atípica. Aquí están presentes las tres causas que llevaron a estallar a esos tres países, pero no hay un cambio aún en el horizonte ¿Por qué?

CONTINENTE político

Con el permiso de nuestros suscriptores de Área Privada cambiamos el esquema de nuestro Análisis País por esta semana, con el fin de contextualizar lo vivido en esas tres naciones en comparación con Venezuela.

Ecuador: el presidente Lenin Moreno se vio obligado a emprender una serie de ajustes económico, con el fin de resolver las distorsiones que heredó de la gestión de Rafael Correa. Una de las medidas actuó como el detonante: la eliminación del subsidio a los combustibles. Eso hizo estallar las calles ecuatorianas y motivó la participación de las organizaciones indígenas que se sumaron a los reclamos populares, terminando de agravar la situación. Eso intentó ser aprovechado por la izquierda latinoamericana que había trazado planes de desestabilización durante el último encuentro del Foro de Sao Paulo realizado en Caracas y que en este caso era una conspiración liderada por Rafael Correa. Moreno tomó dos medidas que desactivaron las protestas. La primera fue mudar temporalmente su gobierno a Guayaquil, con el fin de obstaculizar los objetivos de la conspiración que era cercarlo en el Palacio de Gobierno. Y la segunda, pero además más eficaz, fue ceder ante las exigencias de las organizaciones indígenas, incorporarlos a un diálogo y a la toma de decisiones. Eso llevó a los indígenas a desligarse de los planes de la izquierda y el Correísmo. Aquí hay un punto a destacar, y es que Moreno nunca perdió el apoyo de policías y militares. Eso le dio capacidad de maniobra en medio de la crisis.

Chile: lo impensable ocurrió. Pocos podían visualizar una crisis social y política en Chile, porque esta es la nación de mayor crecimiento económico en Latinoamérica y era un remanso de paz social ¿Qué ocurrió? Que el sistema político democrático, que es uno de los más jóvenes del continente, no supo leer las señales de descontento social que se acumularon durante más de 30 años y además aún no desmonta herencias económicas y sociales de la dictadura, como es el caso de las AFP. Chile es un país con indicadores que lo acercan al primer mundo, pero eso no permeó a toda la población y la gente comenzó a exigir vivir con estándares de nación del primer mundo. El aumento del pasaje en 30 pesos actuó como el detonante y el gobierno de Sebastián Piñera entendió eso muy tarde. A pesar de su poca capacidad de reacción inicial, luego retomó el camino y ha emprendido una agenda social que, aunque no es suficiente aun, contiene pasos importantes para corregir esa desigualdad. Pero, además Piñera ha contado con el apoyo de policías y militares para aguantar la crisis. Las protestas han disminuido en cobertura, aunque hay marchas muy grandes que se realizan en las principales ciudades, sobre todo en Santiago, pero con una disminución paulatina de la violencia. En Chile la conspiración de la izquierda sigue tratando a través de la violencia de generar mayor inestabilidad, pero ya están más focalizados y no son expresiones tan masivas como en los primeros días.

Bolivia: en esta pequeña nación del altiplano andino los reclamos no eran sociales, ni económicos, sino políticos y tuvieron como epicentro la desmedida ambición política de Evo Morales. Hay que reconocer que la gestión de Morales trajo crecimiento económico, baja inflación y una disminución de la desigualdad en Bolivia; pero eso además vino acompañado de claros intentos de hegemonizar el poder y aniquilar a la oposición. La caída de Morales comenzó cuando se burló del resultado de aquella consulta popular que le negó una nueva posibilidad de aspirar a la Presidencia. Morales fue víctima de su propia ambición, hizo una maniobra judicial y pudo competir. Si error final fue el fraude que cometió para ganar en la primera vuelta. Su final fue cuando los policías se amotinaron y además los militares le recomendaron renunciar, que fue una de quitarle el apoyo de las Fuerzas Armadas.

Venezuela: todos los sucesos que han ocurrido en Latinoamérica en los últimos días se maximizan en nuestro país. Hay un evidente deterioro económico y social, sumado a un régimen dictatorial y el fraude electoral cometido en muchas ocasiones. El chavismo se ha sostenido porque supo controlar a los militares a través de la corrupción. Eso creó lazos de apoyo mutuo que han perdurado. Pero además hay que sumar que los líderes del oficialismo no son demócratas sino irregulares que han usado la política para someter a todo un país y enriquecerse. Inclusive hay que sumar el terrorismo y al narcotráfico en la ecuación que ha permitido que la crisis venezolana siga vigente, por ahora. Los sucesos, sobre todo en Bolivia, pueden actuar como un revulsivo en la lucha venezolana. Es probable que la victoria del pueblo boliviano actúe como motivación para elevar la participación y el entusiasmo.

Darwin Chávez|@VerdadesRumores

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