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El Programa de Visas entre Individuos (VIP, por las siglas en inglés de Visas between Individuals Program), es otra de las propuestas centrales de Eric Posner y E. Glen Weyl en su libro Mercados Radicales (Radical Markets).

A pesar de considerar que, los flujos migratorios han sido una constante en la historia humana y de que éstos se intensificaron desde la época del Mercantilismo hasta nuestros días de Globalización, es necesario facilitar el ingreso de trabajadores de otros países hacia los países más ricos como una manera de aumentar los ingresos familiares tanto de esos países como de los menos desarrollados.

La propuesta, también fue formulada en un artículo publicado en febrero de 2018, antes de la aparición del libro, en la revista digital POLITICO, cuyo título original, según los editores tuvo que ser modificado por considerarlo ofensivo a algunos lectores, por el de Patrocina un inmigrante tú mismo.

En dicho artículo Posner y Weyl comienzan por plantear que en el caso de Estados Unidos,  “las emociones crudas generadas por la política de inmigración, provocadas por historias desgarradoras de familias afectadas por la deportación o ciudadanos asesinados por inmigrantes ilegales, han revuelto las lealtades políticas y confundido el debate público. Los republicanos, generalmente los defensores de los valores familiares y el pequeño gobierno, ahora quieren restringir la reunificación familiar y otorgar a los burócratas el poder de seleccionar a las personas que desean ingresar al país. Los demócratas, tradicionalmente los aliados de la clase trabajadora, quieren que las grandes empresas seleccionen inmigrantes y han prestado poca atención a los intereses legítimos de los nativos de la clase trabajadora.”

Asimismo, consideran que: “La única forma de terminar este debate cargado  políticamente es pensar cuidadosamente sobre los beneficios y costos, así como la política y las percepciones. Necesitamos un nuevo sistema de inmigración que ofrezca políticas de admisión liberales, pero que dirija sus beneficios a los trabajadores nativos en lugar de las corporaciones”.

Según los autores, el objetivo debe ser retener, y de hecho expandir, la inmigración mientras se asegura que sus beneficios se distribuyan de manera justa. Consideran que el sistema actual hace lo contrario: canaliza los beneficios de la migración hacia los inmigrantes y las élites nacionales. En este momento, las clases especiales de ciudadanos, en su mayoría grandes corporaciones y algunas familias, pueden patrocinar a migrantes temporales o permanentes, beneficiando principalmente a los accionistas, así como enclaves étnicos. Esto, a través de los programas de las llamadas visas H1-B y J-1.

En el caso de la visa H1-B, ésta provee la vía principal para la migración de trabajadores especializados a los Estados Unidos. Bajo este programa, un empleador patrocina a un trabajador certificando que él satisface varios criterios y será remunerado con el salario prevaleciente. La duración de la estadía es de tres años, prorrogable a seis años; después de lo cual el titular de la visa puede necesitar volver a aplicar. Después que el trabajador llegue, debe trabajar para ese empleador. Si éste lo despide, entonces (salvo pocas excepciones) debe retornar a su país de origen.

Por su parte, bajo el  programa de la visa J-1, el cual originalmente fue diseñado para intercambio cultural, el Congreso ha permitido que sea usado para el ingreso de trabajadores domésticos de bajos salarios, todo sujeto a regulaciones y supervisión del Departamento de Estado. La figura más utilizada es la de Au pair, la cual es una palabra francesa usada para denominar a la persona acogida temporalmente por una familia a cambio de un trabajo, como cuidar a los niños; suele convivir con la familia receptora como un miembro más, y recibe una pequeña remuneración así como comida y alojamiento gratuitos; en la mayoría de los casos son estudiantes.

La propuesta del sistema VIP podría reducir grandemente el riesgo de explotación relacionado con el actual sistema de migración. Los trabajadores son más vulnerables a la explotación cuando sus opciones de empleo son limitadas u operan como inmigrantes ilegales fuera de la protección de la ley. Cuando los empleadores potenciales son forzados a competir, los trabajadores tienden a prosperar. Esta competencia es, precisamente, lo que el programa VIP promueve. En este momento, solo pocas corporaciones poderosas pueden patrocinar visas. Con el sistema VIP todos los ciudadanos lo podrán hacer. Mientras más países adopten este sistema y más ciudadanos decidan recibir migrantes, más opciones estarán disponibles para ellos.

Probablemente, con el avance de la Globalización, no serán necesarias las visas para ir o trabajar en cualquier país, distinto al país de origen de la persona. Pero, mientras eso sucede, el VIP pusiera ser un importante avance para normalizar el status y la condición laboral de los migrantes en un mundo donde este es uno de los principales problemas, abordado por organismos y foros internacionales.

 

@efrengut|Economista|[email protected]

 

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