Verdades y Rumores| Diario Digital de Interpretación y Opinion

DE INTERÉS

CAIGA QUIEN CAIGA|Leopoldo no lo dirá, pero lo hará

VERDADES Y RUMORES|Las lecturas y dudas que deja la huida de Leopoldo López

EFRAÍN RINCÓN|Los desafíos de la democracia en América Latina

ANTONIO DE LA CRUZ|Escenario electoral presidencial en Estados Unidos

LUIS RÍOS|Poner un alto a las creencias limitantes

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on email
Email
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram

“Los analfabetos del siglo XXI, no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender lo aprendido y volver a aprender”  Herbert Gerjuoy

Desde el nacimiento, comienza un largo camino que recorrer durante toda la vida que es el camino del aprendizaje. En todo el curso de la existencia los seres humanos acumulan mucha información, la mayoría de las veces sin tomar consciencia de ella.

Aprender es indispensable para sobrevivir y coexistir en cualquier sociedad, grupo o comunidad, e incluso en la familia, y es un proceso continuo que va modelando la personalidad hasta que se llega a la adultez, de la cual construye cada persona su “marca personal”.

Una parte está conformada por información básica que se aprende para poder relacionarse con el medio ambiente, y otra amplia porción es información derivada de todo el conocimiento que se adquiere a través de la lectura o el estudio; de hecho, algunas investigaciones han demostrado que desde el vientre materno el cerebro del bebé se va familiarizando con los distintos sonidos producidos por la mamá o por el ambiente, que influyen posteriormente en la capacidad de manejar el idioma y de hablar.

Cuando se llega a la etapa adulta ya se han fijado ciertas pautas, comportamientos o ideas, que mantienen segura a la persona y en una zona de comodidad; no obstante, no todo este bagaje del saber con el que constantemente se llena la “mochila” mental es positivo. Pues muchos de esos patrones que se repiten todo el tiempo en la vida, a veces conducen a callejones sin salida o a situaciones que limitan el desarrollo, ya sea en las relaciones familiares, laborales, sociales, e incluso en el éxito que se quiera obtener.

Definitivamente existen comportamientos o conductas aprendidas que pueden resultar contraproducentes, poco beneficiosos e incluso inservibles, pero que se repiten a diario sin solución de continuidad. Esto produce mucha frustración o rabia, ya que la vida no resulta en los términos y condiciones que se querían o deseaban.

Sin embargo no hay que preocuparse, puesto que a pesar de haber modelado la arcilla vital de la personalidad de una forma que no sea agradable o no conduzca a una vida plena de satisfacciones y éxitos, se puede empezar desde este momento a aprender de nuevo para mejorar la condición y por ende las circunstancias, independientemente de la edad que se tenga.

Determinar los malos hábitos en sí y reconocer que trastornan la existencia de alguna manera, es el primer paso para desterrarlos. Esto es lo que se ha denominado como “desaprender”, que no es más que liberar la mente de ideas o conceptos inculcados desde pequeños, tanto por la familia como por el entorno social y educativo, que muchas veces son la razón de que no se despegue hacia esa vida llena de logros que tanto se anhela.

Cambiar comportamientos aprendidos por otros más positivos sí es posible, y la mejor forma de “aprender a desaprenderlos” es llevar a cabo pequeños ejercicios con constancia, dedicación y con la convicción de que se puede lograr:

1.- Identificar cuáles son las conductas, comportamientos, patrones o pautas limitantes. Es vital saber qué se hace en forma reiterada en la vida diaria que impide lograr los objetivos. Es recomendable, buscar a un especialista en el área de la conducta humana para que juntos se trabaje en aislar y reconocer esas costumbres perjudiciales; pero no hay por qué detenerse si no se puede conseguir a un experto, pues en todo caso, también se puede trabajar con alguna persona proactiva y optimista (familiar o amigo) de confianza en la lista de esos hábitos no deseables.

2. Hacer el inventario escrito de todas esas conductas indeseables e inconvenientes. Una vez identificados esos patrones de comportamiento, es aconsejable verterlos detalladamente por escrito en una lista, ya que esto ayudará a mantenerlos presentes en la mente para corregirlos.

3.- Construir otra lista donde se establezcan nuevas creencias, promover las diferencias y los cambios en la vida para mejorar. Para llevar a cabo esto, se debe recopilar información novedosa y encontrar diferentes formas de aprendizaje basadas en experiencias positivas, es decir, no solo establecer nuevas pautas sino comprometerse a ensayar estas formas de aprender para alcanzar nuevas metas.

4.- Practicar constantemente las afirmaciones positivas. Adquirir el hábito de repetir palabras y frases positivas relacionadas con el nuevo aprendizaje, hasta que atraviese la mente, sentimientos y hasta que el cuerpo reaccione activamente ante ellas; pero, principalmente se debe responder a esas afirmaciones con nuevas conductas o comportamientos.

5.- Cultivar el hábito de la lectura. Leer libros motivacionales es de por sí muy edificante, pero además mejora los procesos mentales, aumenta la memoria, estimula la imaginación, desarrolla la concentración, enriquece el lenguaje, es un extraordinario relajante mental y corporal que evita el uso de medicamentos, y también, incentiva la capacidad de abstraerse o apartarse por un tiempo de la realidad.

6.- Rodearse de gente positiva. Al juntarse con personas que contribuyen, estimulen y no saboteen el propósito de cambiar viejos patrones limitantes, se recibe de forma constante información, consejos e ideas que vivifican el deseo de abandonarlos para construir nuevas o mejores realidades que conduzcan al estado de bienestar deseado. Además de que las personas optimistas transmiten buenas energías que refrescan el alma.    

7.- Hacerle un seguimiento a todo el proceso. Es tarea fundamental evaluar el progreso de los cambios, examinar los avances obtenidos y los resultados conseguidos, puesto que esto es una forma de saber que se va por buen camino, o en todo caso, para ajustar el rumbo seguido cuando sea necesario.

Desaprender significa no ser esclavo de las cosas perjudiciales que se han aprendido, pero implica también el deseo entusiasta y la capacidad de cambiar pensando de una nueva forma lo que se hace, por cuanto insistir en ello desfavorece o puede incluso lastimar.

Hay que tener presente, que siempre van a existir distintos senderos que permitirán llegar al mismo lugar, cual es, abandonar las conductas improductivas por otras verdaderamente fecundas que no se hayan experimentado, pero siempre va a depender de cada quien. Si no se está abierto a desaprender creencias que perjudican, para aprender nuevas maneras o convicciones que benefician y conduzcan a tener un futuro mejor, sencillamente será como una condena a estar bien preparados pero para un mundo que ya no existe.

 

Abogado|@luisriosescribe|luisriosescribe.wordpress.com

 

¡SUSCRÍBETE! En tiempos de gran incertidumbre la información clave es esencial…

ACEPTAR TODAS LAS COOKIES    Más información
Privacidad