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La dinámica según la cual los sujetos intercambian bienes y servicios, se mueven y racionalizan su accionar siempre obedece a reglas económicas, pues hasta el sentido espiritual tiene como objetivo la búsqueda o esperanza de alcanzar algo superior; es decir nadie acciona o se mueve sin que exista un incentivo, por lo tanto tratar de negar o anular esa conducta por el motivo que sea puede constituir en el mejor de los casos un acto temerario, sin embargo cuando esa negativa tiene su razón de ser en motivos meramente políticos o ideológicos entonces se puede considerar una verdadera afrenta con resultados nefastos e inhumanos, pues tratar de anular y transgredir la naturaleza del hombre es precisamente eso, un acto inhumano.

Supongamos que se encuentra en un parque infantil del más tradicional y común donde entre varias atracciones se encuentra uno de esos famosos y legendarios “sube y baja” el cual consta de una base o péndulo, que sostiene una estructura de madera o metal con forma rectangular y en cada uno de los dos extremos se ubican personas que impulsadas por sus fuerzas proceden a jugar en una especie de sinfonía coordinada donde uno está arriba y el otro abajo, intercambiando constantemente de posición.

Si comprende el ejemplo anterior podrá imaginar entonces que por un lado se ubique el vendedor mayorista y por otro lado los minoristas, también pueden ser un productor y un consumidor, vendedor o comprador, o cualquier otra relación de intercambio económico que pueda usted imaginar; sin embargo sea cual sea la relación que usted piense y al igual que en un parque infantil siempre existirá al menos un adulto supervisando el accionar de los jugadores, este (o estos según sea el caso) velará por un equilibrio sano y armonioso interrumpiendo solo si es necesario para evitar desencuentros y dirimir diatribas.

Supongamos ahora que ese mismo veedor adulto cuyo peso es considerablemente mayor que el de los jugadores decide intervenir y presionar para beneficio de alguna de las partes, con toda seguridad el delicado equilibrio armonioso se verá afectado de inmediato ocasionando así malestar y desencuentro entre las partes.

Ahora bien, si esos jugadores constituyen sectores dentro de la economía venezolana y el veedor o vigilante es el Gobierno, podrá entender claramente lo que ocurre dentro de nuestras fronteras ya que desde hace años nuestra sociedad sufre los embates de la intervención, intromisión y regulaciones excesivas del Estado dentro de la dinámica del mercado; y como el tema económico es el sustento de cualquier política entonces podrá entender también la situación que actualmente se experimenta pues sin un manejo adecuado de los recursos es imposible gerenciar eficientemente una microempresa, mucho menos una nación.

Otro de los aspectos fundamentales en materia económica es saber priorizar muy bien la asignación de recursos, parte de ello es actuar con criterio de eficiencia o con criterio de eficacia, lamentablemente el manejo de los recursos públicos en Venezuela parece haberse realizado bajo el segundo de ellos y por lo tanto la asignación mayoritariamente bajo el esquema de inmediatez y no de la mejor relación Costo – Beneficio.

Ahora bien una vez en este escenario la presión y el peso tan grande que el sector gubernamental ha colocado sobre el eje o pivote del elemento aunado al constante movimiento, puede ocasionar el debilitamiento y deformación de la estructura hasta hacer que la misma colapse; por esto se requiere la entrada en escena de un cuarto elemento, que viene a ser algo así como el padre que ante la intromisión del adulto en el juego inicialmente descrito, ingresa para detener y sacar al intruso; y solo entonces poder retomar normalmente la dinámica que al menos normativamente debería imperar entre los jugadores.

Pero ¿Quién podría ser ese elemento? ¿De que manera ingresará? ¿Lo hará pacíficamente a la fuerza? He ahí el dilema y la incertidumbre estimado lector, pero sea por intervención de este último o por que la estructura lamentablemente colapse, tenga la seguridad que todo el desequilibrio experimentado algún día llegará a su fin.

 

Aníbal Araque|@econ_araque|Economista|Perito|Asesor

[email protected]

 

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