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ENTRE LÍNEAS|Los hijos de “La Cuarta”

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Tanto que he renegado de los adecos o copeyanos y de los políticos “de la cuarta” con esas mañas de estar pactando todo en lo oscuro! Y hoy me toca entender que gracias a ellos, me salvé de ser chavista! 

Cualquiera que como yo, haya tenido un papá adeco me va a entender. Todos tenemos esos momentos en la vida que nos quedan grabados para siempre. Uno de esos recuerdos, fueron las divertidas caravanas para hacerle campaña al “Gocho para el 88”; quienes crecimos en ese ambiente tuvimos hasta un muñeco que imitaba a CAP moviendo sus dos brazos hacia arriba, ¿Recuerdan? 

Otro recuerdo imborrable y para nosotros los hijos de adeco, también fue espeluznante, fue esa mañana del 4 de febrero, cuando un militar “malo” que quería matar al presidente Pérez y luego saldría en televisión para rendirse en su intento por dar un golpe de estado.

Pasaron los años y ese militar se hizo presidente. Recuerdo que en medio de la rebeldía típica de la edad, comenzó mi rechazo a toda la clase política, a quienes todavía hago responsables de sacar a la candidata que tanto nos emocionaba tener como presidente, una mujer que había tenido una gestión impecable en la alcaldía de Chacao, Irene Sáez.

Y como a mí, a mis hermanos, mis amigos…. la juventud de esa época comenzamos a rechazar esa clase política de “la cuarta” que sacó de circulación a la ex miss y que terminó dejando en el poder a ese militar que había atentado contra la democracia del país. 

Pero por qué si me atraían tanto en mi inocente y estúpida juventud tantas ideas de la izquierda, nunca fui Chavista? 

Confieso con vergüenza que en algún momento le di razón a Chávez cuando entre verdades nos caía a mentiras, era ese discurso histórico el que reclutaba incautos como yo.

¿Pero por qué no podía votar por ese señor? 

Podría recurrir a muchas razones y todas apuntan a la crianza que recibí, en la que nunca hubo resentimiento social ni por los menos ni por los más favorecidos; donde definitivamente recibí una buena educación, colmada de valores familiares y religiosos.

La diversidad social con la que conviví, no me permitió entrar en ese abismo  del resentimiento. Pero debo reconocer que si alguien me salvó de ser Chavista… ese fue mi papá! Un ADECO! 

(Y como yo, estoy segura qué hay muchos más)

Raquel Medina|@raquelamandam|Periodista|CNP 17.683

 

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