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MARLON JIMÉNEZ|El engendro y los lacayos del imperio

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Aunque he vivido en el exterior por estudios, a USA sólo he ido dos veces y ambas en la década de los 80, por poco tiempo y de paseo. Esta acotación la hago porque toda persona o grupo que no comparta los lineamientos comunistas y fascistas impuestos por este régimen, es calificado por el engendro usurpador y sus adláteres de “lacayos del imperio”.

Ahora bien, si ser lacayo del imperio es: a) Denunciar en todas las instancias nacionales e internacionales la ineficacia, corrupción, narcotráfico y aliados de grupos terroristas del mundo de este régimen que corroe la sociedad venezolana; b) Luchar incansablemente para impedir que en nuestro país la “autocracia” impuesta por los cubanos que a todas luces es descabellada e inconstitucional, que violenta los principios fundamentales de la CN de 1999, en lo que respecta a los valores de una verdadera y auténtica democracia; c) Oponerse a que las políticas económicas y fiscales sean manejadas directamente por el engendro usurpador; conociendo de antemano lo irresponsable que ha sido éste en la administración de nuestros recursos económicos, con el robo de nuestras reservas internacionales en dinero y en oro y debemos estar alertas y denunciar ante el mundo el peligro que se cierne sobre nuestros recursos que son enviados a otras fronteras; d) Defender hasta con nuestra propia vida las libertades ciudadanas que con mucho esfuerzo a través de nuestra historia republicana hemos obtenido, como: la propiedad privada, la libertad de expresión, la autonomía universitaria, la independencia sindical, el crecimiento y desarrollo, sin restricciones, de las potencialidades individuales y colectivas; e) Trabajar incansablemente en las calles con nuestro pueblo para evitar que el engendro usurpador y los cubanos logren el desmembramiento federal y descentralizador de nuestra república, para darle paso a estructuras decadentes, antidemocráticas y fundamentalmente clientelares al mejor estilo comunista; y f) Participar activamente en la concientización de nuestro pueblo y de los miembros de la FAN de lo perjudicial que resultaría una sociedad comunista, porque de ella deviene su “filosofía de acción” construida en todo su historial, que no es otra cosa que “hambre, miseria y muerte.

Si eso es así, entonces, soy lacayo del imperio, y en esto, estoy seguro, me acompañan millones de compatriotas que queremos una Venezuela distinta. Hay razón suficiente en la “primacía de la realidad” que vivimos en la actualidad de salir “como sea” del engendro usurpador y de los cubanos, para anhelar un cambio radical en las estructuras sociales de nuestro país, que nos pueda, desde ya, sacar del caos. Salir del engendro usurpador, no es una consigna, debe ser una acción a ejecutar, con nuestra conciencia, con nuestro respaldo a Guaidó y a la comunidad internacional que nos apoya en esta lucha. ¡Que me importa ser lacayo del imperio!

 

[email protected]|Profesor universitario

 

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