Verdades y Rumores| Diario Digital de Interpretación y Opinion

DE INTERÉS

¡CAMPAÑA! Contribuye con el periodismo libre en Venezuela

ANÁLISIS PAÍS|La lucha de la oposición sigue estancada

NOTAS LIBERTARIAS|Salarios de hambre

SIN ANESTESIA|Fuga o negociación

ANÁLISIS PAÍS|El 23F: crucial para el oficialismo y también para la oposición

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on email
Email
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram

El 23Fse asoma como crucial para el presente y el futuro del país. Ese día está previsto que comience el ingreso masivo de la ayuda humanitaria, que en una primera fase estará destinada a aquellos venezolanos que están en riesgo de muerte, sobre todo niños. Se calcula que más de 300 mil infantes venezolanos pudieran morir de hambre.

Pero también podría ser definitorio en la crisis política que durante más de 20 años ha sacudido al país. De la respuesta de la Fuerza Armada Nacional ante la llegada de alimentos y medicinas, dependerá el destino final del oficialismo, pero sobre todo de Nicolás Maduro.

En el País Económico, todo sigue al garete. No hay política económica. No hay decisiones que aborden los distintos problemas que afectan la economía y repercuten en un acelerado deterioro de la calidad de vida de la mayoría de los venezolanos. De hecho no hay un gobierno preocupado y ocupado de las dificultades.

En el País Social, ni siquiera la promesa de un posible cambio detiene la caravana de venezolanos que cruzan la frontera huyendo de la miseria que el chavismo ha dejado. Lo único que podría frenar la masiva migración es la salida definitiva de Maduro y el oficialismo.

PAÍS político

Oficialismo: cada día el cerco político, financiero y hasta militar se estrecha más contra el oficialismo. El 23F será una fecha crucial para el oficialismo, porque dependerá de la forma como los militares rechacen o permitan el ingreso de la ayuda humanitaria. Si los militares reprimen el ingreso o permiten que las fuerzas irregulares del oficialismo (FAES, colectivos y bandas de delincuentes) actúen con violencia contra los alimentos y medicamentos; estarán facilitando los argumentos para la acción militar de una fuerza multinacional liderada por Estados Unidos, pero además estarán engrosando sus ya amplios expedientes de violaciones de los derechos humanos. Si los militares facilitan el ingreso y combaten a las fuerzas irregulares, literalmente el gobierno de Maduro estará caído y el final sería cuestión de horas. Por eso el próximo sábado podría ser el disparador para el desenlace final. Los apuros del oficialismo van en crecimiento. Este fin de semana la agencia de noticias Reuters difundió una noticia que no puede tomarse a la ligera: el banco ruso Gazprombank congeló las cuentas de PDVSA para evitar sanciones de Estados Unidos. Ese es un movimiento estratégico del gobierno ruso, porque ese banco forma parte del gigante de la energía de esa nación, Gazprom, pero además es socio de la Corporación Venezolana de Petróleo en la empresa mixta, Petrozamora. Eso permite inferir que poco a poco Rusia está dejando a un lado el apoyo a Maduro. Si Rusia sigue el camino de China de desligarse del conflicto venezolano, el oficialismo se quedará sin sus únicos apoyos fuertes a nivel internacional. Inclusive es pertinente recordar que Cuba comenzó hace unas tres semanas el retiro de sus compatriotas en suelo venezolano. La decisión fue dejar sólo al personal esencial, que incluye a agentes del G2 y a los asesores en materia de seguridad y propaganda como Luis García Trujillo. Esta semana será muy larga para el oficialismo. Nadie puede descartar una negociación final para esta semana. Se comenta con fuerza que los militares que sostienen a Maduro ya están acordando con la oposición la transición hacia la democracia. Los militares son el fiel de la balanza de la crisis. Es importante acotar que los militares sostienen a Maduro porque de esa forma se cuidan sus espaldas. NM es una circunstancia para ellos y como tal puede ser entregado finalmente para que salga de gobierno. Esperemos los acontecimientos.

Oposición: hasta ahora permanece unida. Los demonios internos se han mantenido en calma y no han intentado mellar el liderazgo del presidente, Juan Guaidó. Quien intente hacer algo en ese sentido quedaría en evidencia en la actualidad. Lo que si está presente y preocupa es que muchos son los dirigentes políticos que han comenzado a sacar sus cuentas para ser candidatos en una hipotética elección general en Venezuela, cuando aún no logran comenzar la transición. El trabajo no está concluido. Pero además ese trabajo no termina con la salida de Maduro y el cambio del modelo. La estabilización, pacificación y recuperación será larga y difícil, porque el oficialismo deja casi intactos sus “enclaves autoritarios del poder”, como lo categorizó el sociólogo Ender Arenas. La oposición tiene que a partir del 23F comenzar a mostrar resultados que mantengan la emoción y disposición del pueblo. Si la ayuda humanitaria no ingresa por las razones que sea, eso será un duro golpe a la lucha que la gente retomó en las calles. Por eso el 23F también será definitorio para la oposición y el país. Un fracaso sería mortal.

Comunidad internacional: no amaina el apoyo que la comunidad internacional encabezada por Estados Unidos viene dando para el rescate de la democracia en Venezuela. La caída de Maduro se ha convertido en un punto de honor para Donald Trump, Iván Duque y Jair Bolsonaro; tal como lo analizamos en Verdades y Rumores. El cerco cada día es mayor. El oficialismo tiene cortadas sus fuentes de acceso a dinero. En ese sentido el principal objetivo es evitar que siga el saqueo del dinero del país. Al bloqueo de una millonaria transferencia en Uruguay, se sumó una acción similar en Bulgaria y ahora el Gazprombank congela las cuentas de PDVSA. Han logrado reducir casi a cero la movilidad del oficialismo.

PAÍS económico

Crisis: a la normal inercia del oficialismo en relación con la economía, ahora se suma que su única preocupación es sostenerse en el poder y para ello necesitan preservar el apoyo de los militares. Ahora menos que nunca hay una política económica que aborde los graves problemas que han convertido a economía nacional en la vergüenza mundial. La caída del volumen de la actividad económica está conduciendo a Venezuela a una “primitivización” sin precedentes. Lo único que salvaría al país es la caída de Maduro, la transición política, el apoyo financiero internacional para la reconstrucción y un agresivo plan de reactivación económica.

Reservas: los ahorros del país en las cuentas del Banco Central de Venezuela cayeron en $134 millones, al cerrar en $8.340 millones.

Petróleo: el precio promedio del petróleo venezolano descendió levemente $0,03 al ubicarse en $56,43.

Dólar: el mercado cambiario tiende a la estabilización. La cotización oficial sólo aumentó en Bs.S 0,43 al mantenerse en Bs.S 3.298,45; mientras el paralelo cayó Bs.S 259,87 al cerrar en Bs.S 2.872,37.

PAÍS social

Migración: ni la promesa de un cambio político en Venezuela frena la caravana de venezolanos que huyen de la crisis a través de la frontera, tal como reseñó hace pocos días un trabajo periodístico que se publicó en los medios nacionales e internacionales. La masiva migración de la población sólo se frenaría con la caída de Maduro.

Servicios: los problemas en los servicios públicos se agravan en varias zonas del país, especialmente en el estado Zulia donde la crisis eléctrica reapareció con fuerza y ha tenido una grave incidencia en el abastecimiento de agua potable.

Precios: la hiperinflación sigue causando un terrible daño a la economía y a la calidad de vida de los venezolanos. Mientras los precios aumentan de forma diaria, no hay un gobierno que asuma las medidas que corrijan esta distorsión.

 

Darwin Chávez|@VerdadesRumores

 

ACEPTAR TODAS LAS COOKIES    Más información
Privacidad