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El hombre y sus circunstancias son, en parte, el sustento de mi teoría sobre El Hombre del Zapato. Para quienes por casi un cuarto de siglo compartieron conmigo en las aulas, saben que en varias ocasiones esgrimí el perfil de un liderazgo nacido del movimiento del propio contexto venezolano. Es decir, a diferencia de lo sucedido post firma del pacto de Punto Fijo hasta el segundo gobierno de Caldera, ese costumbrismo electoral cambió. Desde 1993 era inminente que los próximos Presidentes de la República nacerían de la influencia de los acontecimientos en pleno desarrollo, como quedó demostrado en todas y cada una de las preferencias electorales concretadas a partir de ese año.

Mi Teoría del hombre del Zapato está basada en un hecho histórico ocurrido durante la presidencia  de George Bush hijo. En una rueda de prensa con corresponsales extranjeros, un periodista iraní intentó pegarle con sus dos zapatos a Bush, falló, pero aquella hazaña lo condujo luego a obtener un escaño en las elecciones legislativas de su país. En pocas palabras, un acontecimiento en el que fue protagonista, catapultó a un hombre de no ser conocido a ser admirado en su nación y esa fama lo condujo a otro nivel de proyección pública que le otorgó poder político. Lo mismo sucedió con Chávez aquel 4F cuando le otorgaron, militares y medios, minuto y medio frente a las cámaras. SEIS AÑOS después, Hugo Chávez ganaría las elecciones presidenciales de 1998 e iniciaría un periodo que aparentemente está por terminar.

Es, incluso de película, cómo un halo de simbolismo se crea alrededor de estos personajes repentinos; como esa historia de fondo alrededor del personaje,  refuerza su presencia, casi celestial, exageradamente endiosada, como sucedió con la del oriundo de Barinas, a quien llevaron a los “altares de santeros” colocando su figura de cerámica, un busto clásico de teniente coronel en traje de campaña, con su respectiva boina roja, al lado de los tradicionales Negro Primero, María Lionza y la del doctor José Gregorio Hernández. Una figura de Chávez que por cierto fue exaltada también por el consumismo de la época, cuando un  muñeco de juguete del militar formó parte del entretenimiento cotidiano de los llamados niños de la “revolución”.

Entonces todo un origen; toda una historia, un protagonista, hoy le ha tocado a Guaidó.

¿Es entonces el Presidente Interino el hombre del zapato? Por supuesto que lo es. Juan Guaidó no solo tiene un origen “como sacado de una película”, sino que además irrumpe cuando existe necesidad de su presencia, quizás no exactamente de la de él, pero ha sido él al que le ha tocado afrontar mediáticamente el momento, este contexto socio histórico sin precedentes. Un momento inédito, un hombre inédito, públicamente hablando, un hombre del zapato.  Juan Guaidó es el hombre al que le ha tocado lanzarle a Maduro par de zapatazos y nuevamente la historia se repite, con una diferencia hasta ahora, Guaidó y todo su equipo y colaboradores detrás de él, han acertado con su puntería.

Pese a que una encuesta coloca a Guaidó como la alternativa número uno en la preferencia electoral de un 45% de los venezolanos, para ser el próximo presidente constitucional, es importante analizar si es él la opción conveniente o es su papel histórico solo el de liderar esta etapa que estamos viviendo desde el 10 E. Cualquiera sea, Guaidó ya pasó a la historia de nuestro país. Sin embargo, es pertinente delinear parte de los retos que tendrá no un Presidente Interino, sino aquel o aquella que obtenga el triunfo en una elección post chavismo.

  1. Recuperación y dolarización de la economía
  2. Exterminio, en el racional sentido de la palabra, de una cultura de violencia, terrorismo y narcotráfico, dominante y bien arraigada en una parte importante de nuestra población.
  3. Modernización física y tecnológica del país
  4. Recuperación y actualización de los valores como sociedad
  5. Reinversión y actualización de la educación pública y privada
  6. Redistribución del gasto público
  7. Revisión y actualización de leyes que eviten procesos de control y censura por parte de cualquier gobierno a futuro de derechos elementales como la libertad de opinión, información, a la vida, entre otros.
  8. Cambiar por completo y reiniciar la consciencia colectiva del significado que tiene para cada uno de nosotros la libertad, la democracia, los derechos y los deberes para con el país.
  9. Promover la sociedad educada y la educación como herramienta fundamental para podernos desarrollar social y económicamente.
  10. Promover la cultura del Prohibido Olvidar, para evitar cometer los mismos errores una vez más.

Si Juan cumple con lo que se necesita para llevar a cabo estas metas…entonces Guaidó podría ser Presidente Constitucional de Venezuela 2019- 2025. NO ME CABE LA MENOR DUDA.

Hasta la próxima.

 

Ismael Rojas|@Isma64|Periodista

 

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