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La teoría de división de los poderes sostenida por Montesquieu en su obra “Del Espíritu de las Leyes”, inspirados en los grandes pensadores como Platón y Aristóteles, en donde desarrolla su teoría distributiva del poder. En ella explano  su hipótesis sociológica del gobierno y del derecho, mostrando que la estructura de ambos depende de las condiciones en las que vive cada pueblo: en consecuencia, para crear un sistema político estable había que tener en cuenta el desarrollo económico del país, sus costumbres, tradiciones, posición geográfica y climática.

De los diversos modelos políticos que definió, Montesquieu relacionó la Francia de Luis XV al despotismo, que descansaba sobre el temor de los súbditos; alabó en cambio la república, edificada sobre la virtud cívica del pueblo, que Montesquieu identificaba con una imagen idealizada de la Roma republicana. Equidistante de ambas, definió la monarquía como un régimen en el que también era posible la libertad, pero no como resultado de una virtud ciudadana difícilmente alcanzable, sino de la división de poderes y de la existencia de poderes intermedios, tales como el clero y la nobleza que limitaran las ambiciones del príncipe.

Fue ese modelo, que identificó con el de Inglaterra, el que Montesquieu deseó aplicar en Francia, por entenderlo adecuado a sus circunstancias nacionales. La clave del mismo sería la división de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, estableciendo entre ellos un sistema de equilibrios que impidiera que ninguno pudiera degenerar hacia el despotismo.

La Constitución de los Estados Unidos plasmó esos principios sostenidos en la obra de Montesquieu, en consecuencia de ello, comenzó a ejercer una influencia decisiva sobre los liberales que protagonizaron la Revolución francesa de 1789 y la posterior construcción de regímenes constitucionales en toda Europa, convirtiéndose en un dogma del Derecho Constitucional que ha llegado hasta nuestros días. Pero, junto a este componente innovador, no puede olvidarse el carácter conservador de la monarquía limitada que proponía Montesquieu, en la que procuró salvaguardar el declinante poder de los grupos privilegiados como la nobleza, de la cual el formaba parte, sugiriendo, su representación exclusiva en una de las dos cámaras del Parlamento.

En su obra el Barón de Montesquieu,  entrelaza  el modelo político inglés con el sistema germanos,  creando el sistema de separación de poderes y monarquía constitucional, que considera el mejor en su especie como garantía contra el despotismo.

Según el citado autor, los poderes ejecutivo, legislativo y judicial no deben concentrarse en las mismas manos. Se trata de una teoría de contrapesos, donde cada poder contrarrestar y equilibra a los otros. Hay quien quiere ver en esta teoría una relación entre ideas políticas e ideas sociales: su imagen de la sociedad sería la de tres fuerzas sociales rey, pueblo y aristocracia, a la que les corresponden tres fuerzas políticas. El modelo es tomado del sistema político de Reino Unido, donde hay monarquía el Rey es la cabeza del Poder ejecutivo, coexistiendo aristocracia en la Cámara de los Lores, y hay representación popular en la Cámara de los Comunes, que representan el poder legislativo, que tienen la función de elegir el un primer ministro.

 

@lramirez29|Doctor en Derecho|[email protected]

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