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Necesita con urgencia una pastillita de Ubicatex. El miedo se le subió a la cabeza. No lo deja pensar. Francisco Arias Cárdenas, gobernador de Zulia, perdió la perspectiva. Se quitó la careta. Amenaza con fusiles a quienes rechazamos la constituyente y exigimos en la calle la salida del gobierno. Es obvio, sabe que él también se va prontico.

El culillo es libre. Como reza el dicho: el que tenga miedo que se compre un perro. La consulta popular del domingo va. El Zulia se desbordará. No le tenemos miedo, mucho menos respeto. La gente ya se cansó.

Pancho ha dejado a los zulianos a la buena de Dios. Ha ignorado el clamor de los ciudadanos que piden a gritos seguridad. Dejó claro que no es por falta de fusiles que no ha podido frenar la delincuencia. No lo ha hecho porque no le interesa, no hay voluntad, porque no conforme con tener a la Policía Regional, le echó garra a Polimaracaibo y ya ni para dirigir el tráfico sirve.

Pena debería darle siquiera dirigirse a los zulianos. Todo lo que ha tocado lo ha destrozado. Los hospitales están en el suelo, no se consigue ni una gasa. Para parir hay que llevar hasta la sutura. Acabó con el Programa de Alimentación Escolar. Ahora miles de niños no pueden resolver la comida, esa que tampoco hay en sus casas porque no tienen como comprarla. ¡Ah, claro, es que se me olvidaba que este gobierno nos ha dejado hasta sin alimentos!

Se convirtió en un politiquero con postgrado. Miente una y otra vez. Aún así yo siempre lo había respetado, por lo menos su investidura. Entre tanta locura oficial, es de los pocos que hizo intentos por mantener la cordura. Hasta hoy. No más. Amenazarnos con las armas es una ofensa imperdonable. No le queda de otra que guindar un calendario en su cuarto e ir deshojándolo día a día. Su salida es cuestión de tiempo. Tic, tac. Tic, tac.

 

@gladyssocorro|Periodista|gsocorro.wordpress.com

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