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Cuando la democracia está amenazada de muerte, los demócratas debemos unirnos para defenderla de aquellos que pretenden ultrajarla, secuestrando la libertad que nos hace verdaderos ciudadanos. Frente a la ruptura del hilo constitucional y la instauración de la dictadura del siglo XXI, los venezolanos estamos convencidos que la carencia de democracia, sólo puede solucionarse con más democracia. Actuar diferente sería avalar el comportamiento de los tiranos contra quienes estamos luchando en las calles de Venezuela por más de tres meses consecutivos.

El pueblo venezolano ha demostrado reiteradamente su vocación democrática y pacifista; por ello, hemos enarbolado la bandera del voto universal, libre y secreto como el mecanismo más idóneo para resolver la profunda crisis estructural que estamos viviendo. El año pasado, cumplida la mitad del período presidencial y con base en la Constitución Nacional, la Unidad Democrática procedió a activar el referéndum revocatorio contra el mandado del Nicolás Maduro, pero el terror de una derrota inminente prendió las alarmas del régimen e impusieron el control sobre el TSJ y el CNE para impedir la victoriosa llegada del cambio político a Venezuela. Inmediatamente, el CNE pisoteó de nuevo la soberanía popular al suspender los comicios regionales pautados para diciembre de 2016. Con el inicio del 2017, confiados en el poder que les otorga el control absoluto sobre las instituciones y del alto mando militar, el régimen instauró una dictadura al desconocer a la Asamblea Nacional, endosándose el TSJ sus atribuciones. Esto fue el inicio de la lucha que seguimos librando en las calles, con un lamentable saldo de cien venezolanos asesinados por las fuerzas represivas de la dictadura.

A pesar de la brutal represión y de la irracionalidad del régimen al mantener un proyecto de constituyente que con seguridad empeorará la crisis del país, los demócratas hemos decidido elevar nuestro espíritu cívico al convocar, el próximo domingo 16 de julio, a una consulta popular, a través de la cual manifestaremos nuestra voluntad por la paz, la libertad y la restitución de la democracia. Ese día debemos escribirlo como una jornada histórica para Venezuela, porque millones de venezolanos responderemos afirmativamente tres preguntas claves para el devenir de la República, como son: el rechazo y desconocimiento de la Asamblea Nacional Constituyente convocada por Nicolás Maduro; la exigencia a las fuerzas armadas de obedecer y defender la Constitución Nacional, así como respaldar las decisiones de la Asamblea Nacional; y, por último, aprobar la renovación de los Poderes Públicos, la realización de elecciones y la conformación de un gobierno de unidad nacional.

Con esta consulta popular se legitimarán las aspiraciones del pueblo venezolano que no son otras que elegir un nuevo gobierno que garantice la perdurabilidad del sistema de libertades que nos ofrece la democracia, en un ambiente de paz y justicia que promueva el progreso y las oportunidades para todos. También le demostraremos al mundo entero que la inmensa  mayoría de los venezolanos usamos los votos y no las balas para resolver nuestros conflictos.

Es nuestro compromiso acudir multitudinariamente a la consulta del próximo domingo, porque a partir de esa fecha podríamos iniciar una nueva etapa de la lucha por la libertad en Venezuela. No es mi intención pecar de ingenuo, al pensar que el plebiscito será el detonante para salir de la dictadura, pero si formará parte de un ingrediente poderoso para que otros eventos se produzcan y faciliten las negociaciones y acuerdos necesarios, a fin de que el desenlace de esta crisis sea el más conveniente y menos doloroso para la inmensa mayoría de los venezolanos.

No busquemos las cinco patas al gato. Definitivamente, la consulta popular convocada por la MUD resultó una sorpresa para el régimen. No escuchemos las críticas que nunca faltan, aludiendo que esto no tiene validez ni fuerza para derrotar al régimen. El plebiscito tiene la fuerza y la legitimidad de la que carece la dictadura. La democracia se fundamenta en la soberanía popular y en los votos de los ciudadanos; la dictadura, por el contrario, se apoya en la represión, las armas y la imposición de una minoría sobre la sociedad entera. Frente a unas elecciones para la constituyente, con una clara vocación fascista, los venezolanos escogimos el camino de la Constitución y apelamos a la soberanía popular, como poder originario, para que el pueblo exprese a través del voto su opinión y se convierta en protagonista del destino nacional, por esas razones es necesario que acudamos en masas a expresar nuestra opinión, en los puntos soberanos ubicados a lo largo y ancho del territorio nacional y gran parte de los países del mundo.

Hermanos venezolanos, opositores, chavistas democráticos, neutrales, sociedad civil en general, no perdamos la oportunidad que tenemos el 16 de julio de escribir con letras de libertad y dignidad, la nueva independencia de Venezuela. Vamos a demostrarles a la dictadura madurista quiénes representan la mayoría nacional y el sentimiento democrático y libertario más genuino de nuestra patria.

Vamos a votar SI, SI, SI por la libertad, por la democracia y por la conformación de un nuevo gobierno de unidad nacional, producto de elecciones universales, libres y secretas.

 

@EfrainRincon17|Profesor titular de LUZ

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