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¡CONFLICTO! A mayor radicalización, mejor una negociación

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Ante el avance de los acontecimientos en Venezuela, cualquiera llegaría a la conclusión que no hay posibilidades creíbles de una negociación que ponga fin al conflicto. La inferencia normal, incluso lógica, es que vamos hacia un peligroso incremento de la conflictividad.

Pero aunque parezca ilógico aún hay posibilidades reales de entablar un diálogo y que de ahí emerjan soluciones que permitan bajar las tensiones y encaminar al país hacia una transición.

Esa negociación depende de varios factores. Uno de ellos es la radicalización de los bandos en pugna.

Aunque usted no lo crea a mayor radicalización, mayores posibilidades hay de acercarse un acuerdo.

¿Cómo es posible eso?

Se lo explicamos en Área Privada de Verdades y Rumores

La radicalización como vía

 

Todos los extremos son malos. Pero en situaciones como las que vive Venezuela a veces esos extremos pueden ayudar a encontrar soluciones. En el horizonte venezolano todo se ve oscuro y turbio. Pareciera que no hay margen para el optimismo.

Y los bandos están decididos a radicalizarse porque lo ven como la estrategia adecuada para conseguir sus fines. No hay medias tintas. El Gobierno lo hace porque es el único estilo que conocen quienes lo encabezan actualmente. Ellos no conocen, ni se sienten cómodos en la cohabitación institucional y mucho menos en la negociación.

Mientras que la oposición liderada por la Mesa de la Unidad Democrática ha sido empujada por las circunstancias y sobre todo por las exigencias de la sociedad civil, hacia la radicalización. No es el escenario en el cual se sienten más cómodos, pero están aprendiendo sobre la marcha.

Pero además en el actual conflicto, hay que sumar a un tercer actor que no depende del Gobierno y tampoco es controlado eficazmente por la MUD: la sociedad civil que en su mayoría está encarnada en los llamados grupos de resistencia. Ellos tienen un importante papel en la ecuación de la crisis nacional.

Ese trío de posiciones radicales hace que el conflicto venezolano sea una bomba de tiempo y así es comprendido no sólo por los sectores racionales del país, sino por varias naciones que están muy preocupadas por la evolución de la crisis y la involución de la democracia.

Por eso mientras más radicalización, podemos estar mucho más cerca de una negociación.

Aunque siendo realistas esa radicalización también nos ubica cerca de un caos general.

La radicalización oficial

El régimen, tal como hemos advertido en Verdades y Rumores, está siendo manejado por los grupos más radicales del oficialismo y que además tienen un alto “costo de salida”, lo que los empuja a ser más duros con el fin de mantenerse en el poder o conseguir las condiciones ideales para una cesión del gobierno.

Los “ultras” metieron el acelerador a fondo a ver hasta dónde llegan y hasta dónde los dejan llegar. El fin último no es el que muchos piensan y que se basa en sostenerse a toda costa en el poder. Recuerden que la lógica oficialista funciona al revés y ellos están viendo que una negociación les podría permitir salir del país y huir de la crisis que les puede terminar de estallar en las manos.

Y en ese sentido se están moviendo. Son varios los pasos que están dando. Entre ellos la destrucción de la Fiscal General para lanzar una dura advertencia a quienes desde el oficialismo quieren desertar de la propuesta Constituyente. Pero también lanzan un salvavidas a los oficiales que están incursos en violaciones de los derechos humanos, con la decisión del TSJ que protege al mayor general Antonio Benavides Torres.

Hacia la calle han arreciado el uso de colectivos paramilitares que atacan con ferocidad, gran poder de fuego y al margen de la ley a los disidentes que protestan, como ha ocurrido en varias ciudades, entre ellas Caracas y Barquisimeto. También contra el pueblo usan la justicia militar para castigar a los detenidos y amedrentar a quienes siguen en las calles.

Incluso podemos anexar a la estrategia de radicalización los deslices verbales, más no improvisados, del Presidente cuando amenaza con lograr con las armas lo que no sean capaces de conseguir por la vía de los votos.

Se trata de todo un esfuerzo de radicalización que busca, entre otros objetivos, acelerar una urgente negociación con la mediación de la comunidad internacional.

¿Y por qué lo hacen?

Porque literalmente el Gobierno está bajo asedio de un pueblo molesto, pero además ellos no podrán revertir esa molestia

La radicalización disidente

 

Aquí es importante separar los dos grupos que actúan en la oposición y que están unidos en un propósito que es el cambio, pero que difieren en muchas ocasiones en el método para alcanzar ese cambio. La MUD tiene su estrategia radical, pero la sociedad civil tiene su propia agenda radical.

Ambas coinciden en la desobediencia civil apelando a los artículos 333 y 350 de la Constitución Nacional. Pero difieren en el camino a seguir y los eventos a programar. Algunos plantean la necesidad de salir a la calle de forma indefinida como mecanismo de presión contra el régimen.

Mientras que la MUD cree en una planificación que ahora incluye el 16J como la fecha de comienzo de la fase final de la desobediencia que nos llevará a situaciones más radicales.

Y el empuje de algunos grupos de la sociedad civil los puede llevar a escenarios mucho más radicales, porque hay mucha presión de la ciudadanía para encontrar soluciones rápidas.

La radicalización como negociación

¿Es probable una negociación en el conflicto venezolano?

Si.

¿Qué tan complejo es llegar a esa negociación?

Mucho.

¿Por qué?

Por varias razones, pero hay dos que son fundamentales: alta conflictividad y ausencia de confianza entre las partes.

¿Qué se necesita?

Mediadores creíbles que ayuden a destrabar la crisis y a encontrar soluciones a un problema que se puede salir de las manos de todos los actores.

¿Quiénes pueden ser esos mediadores?

Buena pregunta.

Sin embargo y a pesar de todos los nubarrones, mientras más radicalización exista entre los sectores en conflicto, es más urgente una negociación y eso acelera cualquier intento que esté en marcha.

Y uno de los que aparentemente está en marcha es la operación internacional a varias bandas que intenta concretar los salvoconductos de las figuras más emblemáticas y que además tienen un grave problema para dejar el poder: el elevado “costo de salida” que tienen en su contra y que en parte los hace aferrarse a sus posiciones actuales.

El gallo ni tan tapao: los militares

Aunque muchos descartan que los militares terminen actuando para impulsar una transición, esa posibilidad existe y detrás de eso hay grupos de mucho poder de convencimiento en la FAN.

¿Y cómo hacer que los militares reaccionen hacia al rescate de la democracia?

Con mayor presión de calle y radicalización de parte de la disidencia, porque ellos temen que la situación se salga de los cauces normales, que los delitos de lesa humanidad los alcancen a todos y que el país se convierta en un Estado fallido y anarquizado.

La intervención militar, más no un golpe aclaramos, no está tan lejos como muchos piensan.

Incluso ya pueden estar actuando.

 

Darwin Chávez|@VerdadesRumores

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