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CRISIS|El miedo que radicaliza a los radicales

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“El miedo paraliza a las personas”…

¿Cuántas veces usted ha escuchado esa premisa?

Eso apela para la mayoría de los casos conocidos, pero no cuando analizamos la conducta y el origen de la misma de los sectores más radicales del régimen que también apuestan a la estrategia del “todo o nada”.

Aunque usted no lo crea, y ese ha sido uno de los pocos éxitos de la revolución: volvernos incrédulos, los radicales más radicales tienen miedo y por eso están haciendo lo que están haciendo.

En Área Privada de Verdades y Rumores analizamos ese miedo que empuja a los radicales por el camino incorrecto de la historia…

Imagen y temor

Los radicales creen mucho en la imagen de duro, autoritario, sanguinario y despiadado. Consideran que eso los hace fuertes. Estiman que de esa forma la mayoría de la población les teme y otro porcentaje los respeta porque son el vivo ejemplo de la mano dura.

Pero además con esa imagen y sus acciones crean la percepción en las mayorías que son imbatibles, que nunca saldrán del poder y que no importa qué ocurra o cuántos venezolanos pierdan la vida, porque ellos son eternos en el Gobierno y nadie los podrá sacar.

Eso es simplemente imagen y percepción, pero la realidad es que ellos son humanos y sienten miedo, sobre todo cuando la mayoría de ellos están atrapados en su propia trampa; porque se hicieron de tal estereotipo de duros que ahora eso atenta contra la posibilidad de salir con un “costo de salida” moderado o económico.

Miedo, terror y pánico

La verdad es que los radicales están llenos de miedo.

Le tienen miedo a una crisis que ellos mismos crearon y que no saben cómo resolver, pero que además se los puede tragar completos.

Le temen a un pueblo que está decidido al cambio a pesar de todos los esfuerzos que hicieron por encerrarlo en la “bóveda del miedo”.

Le tienen miedo al cansancio que el modelo está causando en lo que fue su base electoral y que ahora ve como sus problemas no fueron resueltos y más bien se agravaron.

Le tienen miedo a que la mayoría militar que está contra el Gobierno se termine de decidir.

Le tienen miedo al odio que ellos sembraron con sus acciones revanchistas contra amplios sectores de la sociedad.

Le tienen miedo a que la disidencia interna en el Chavismo crezca y se termine de hacer inmanejable.

Pero a lo que más miedo le tienen es al alto “costo de salida” que implica para ellos abandonar el poder por los delitos de los cuales están siendo acusados.

Crisis y soluciones

Los radicales saben que la crisis y el conflicto político están creciendo a pasos muy acelerados. Y saben mejor que nadie que el origen está en la aplicación de un modelo político desfasado y que fracasó en cada país donde intentaron ponerlo en marcha.

Saben que las soluciones a la crisis económica están fuera del modelo, pero ese modelo es el legado de Chávez y Chávez es el único referente que los conecta con las bases que aún quedan en el oficialismo. Sin Chávez no son más que un grupo de enchufados sin sabor, ni olor.

Y están muy claros que el camino que lleva la crisis nos conduce directo al caos cuando la comida y las medicinas terminen de desaparecer, porque no haya dinero en las cuentas gubernamentales para seguir con el festín de importaciones que se ha reducido al máximo.

Cansancio, odio y conflictividad

Pero además la crisis venezolana no es cualquier crisis como la han vivido muchos países, porque mezcla lo económico con el deterioro social y la conflictividad política. Esa mezcla tan inflamable ha sido pocas veces vista en la historia reciente de la humanidad.

Y de esa mezcla inflamable hay dos rasgos importantes. El primero es el cansancio. El pueblo, incluyendo a buena parte del chavista, se cansó de un modelo que les prometió justicia y sólo trajo injusticia, les ofreció igualdad y más bien se profundizó la desigualdad, les aseguró bienestar y los expulsó de su zona de confort.

Pero además ha generado odio. Nunca antes había existido tanto odio en Venezuela. Este no era un país donde la población odiara en masa, pero los más de 19 años de revolución han sembrado odio y ese odio se pudiera revertir contra los creadores del odio.

Los radicales temen que el odio los termine de alcanzar. No sólo que los alcance estando aún en el poder, sino que los arrope cuando salgan del poder por el mecanismo que sea. Ese odio ya empieza a manifestarse en la figura de los “escrache” que se están aplicando a chavistas y sus familiares en Venezuela y el mundo.

Y si la salida del poder no es la idónea, sino que se produzca a través del caos, la inestabilidad o de algún “evento sobrevenido” de carácter militar; el odio lamentablemente correrá por las calles. Y adivinen contra quien se lanzará ese odio…

Juicios y negociación

Y el mayor de los miedos es a la persecución y el enjuiciamiento que muchos van a sufrir, como consecuencia de los delitos que han venido cometiendo no sólo en Venezuela, sino en el mundo y eso trae consecuencias para hoy y para siempre. Ese es el elemento más preocupante dentro del “costo de salida” que ellos tienen.

No sólo estamos hablando de los delitos ya conocidos como corrupción, lavado de dinero, narcotráfico y financiamiento al terrorismo, sino que ahora se suman las violaciones a los derechos humanos perpetradas a través de la feroz y brutal represión que ya casi suma 80 muertos en Venezuela.

Ellos mejor que nadie saben que los delitos de lesa humanidad no prescriben y además pueden ser enjuiciados en cualquier parte del mundo. Y además saben que hay dos delitos que tampoco perdona la comunidad internacional: terrorismo y narcotráfico.

Todo esto y mucho más viene solidificando el miedo que sienten los radicales, pero que además los conduce a cometer un grave error y es pensar que radicalizándose saldrán del problema y además calmarán sus miedos, cuando la realidad es que están elevando de esa forma su “costo de salida”.

Pero además tienen miedo a la negociación porque nunca han ejercitado esa práctica tan normal en la política. No saben cómo proponer, enfrentar y hasta justificar una acción de ese tipo que les permita entregar el poder en unas condiciones más adecuadas para ellos.

Por eso el miedo actúa ante los radicales como un detonante y no como un paralizante.

 

Darwin Chávez|@VerdadesRumores

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