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EFRAÍN RINCÓN|La generación del 2017

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Mucho antes de iniciarse las protestas contra el régimen de Nicolás Maduro, a propósito de la ruptura del hilo constitucional ejecutado por el TSJ, Mario Vargas Llosa escribió “la más grande batalla por la libertad, se está dando en las calles de Venezuela y tiene rostro juvenil. Más temprano que tarde triunfarán”. Esa frase fue una premonición. Efectivamente, los jóvenes venezolanos están dando el todo por el todo, ofrendando hasta su vida, a cambio de la libertad de Venezuela y el establecimiento definitivo de una sociedad basada en la democracia, la paz y la justicia.

La inmensa mayoría de los jóvenes que se mantienen en resistencia en las calles de Venezuela, incluyendo los que han sido asesinados por las fuerzas represivas de la dictadura, no conocen otro modelo político que la revolución bolivariana. La grandeza de su heroísmo es alimentado por el deseo de vivir en un país mejor al que les ha tocado vivir; un país en el que la libertad sea el derecho supremo de los venezolanos y que nadie, por poderoso que sea, pueda pisotearla y violarla. Ellos sueñan y luchan por un país que les provea de oportunidades para que sus capacidades y talentos sean aporte valioso para reconstruir una sociedad donde el trabajo, la honestidad, el compromiso y la ciudadanía se constituyan en valores que limpien la podredumbre revolucionaria y sanen el espíritu enfermo de muchos compatriotas.

Aunque muchos de ellos son héroes anónimos, sin duda son los verdaderos protagonistas de esta gesta libertaria. Los vemos en los barrios, en urbanizaciones, a lo largo y ancho de las calles del país; universitarios unos, liceístas otros; algunos con planes de engrosar las filas de emigrantes, pero con la esperanza viva que las cosas van a cambiar para mejor, porque en el fondo de sus corazones lo que más anhelan es quedarse en Venezuela.

Esos jóvenes valientes forman parte también de los partidos democráticos, liderando las nuevas generaciones de políticos comprometidos con el acompañamiento de la gente y con la política de servicio; luchan con denuedo para que nunca jamás los tiranos y los falsos profetas se apoderen del destino de nuestra nación.

La generación del 2017 representa el espíritu rebelde e indomable de nuestros jóvenes que, desde el mismo momento de la guerra independentista, han luchado por la libertad de Venezuela. La generación de los libertadores –Bolívar, Sucre, Ribas- fueron los padres de la patria; después se formó la generación del 28, autores de la transición de la barbarie a la civilidad; la generación del 58, guerreros contra la tiranía y constructores de la democracia moderna; y, esta última generación, la del 2017, luchadores emblemáticos contra un modelo que pretende usurpar la libertad, la democracia y la decencia de los venezolanos.

Ustedes serán los principales autores del rescate de la institucionalidad republicana y de una sociedad de verdaderos ciudadanos comprometidos con la defensa de la libertad y la dignidad de la nación. Una pléyade de auténticos jóvenes que serán los guardianes de la Venezuela que está por nacer. Son ustedes la inspiración de millones de venezolanos que también luchamos por la grandeza de la patria; por ello, levantamos nuestras voces para agradecerles infinitamente sus heroicos servicios a favor de la libertad y la democracia; ustedes, queridos jóvenes, se merecen que los aplaudamos de pie porque son el mejor testimonio de la reserva moral de la sociedad venezolana. Ustedes son la mejor prueba que no todo está perdido en Venezuela, porque a pesar de las dificultades tenemos futuro y suficiente voluntad para levantarnos de las cenizas.

Los jóvenes asesinados por la dictadura serán la luz que ilumine el camino que aún debemos transitar para conquistar la libertad definitiva. Ustedes representan el honor y el mayor orgullo de la venezolanidad. Desde el cielo, guiarán la lucha de los jóvenes que siguen en las calles, llenos de fe y sin cansarse, porque están convencidos que terminarán con la dura tarea que ustedes con amor y entrega infinitas iniciaron.

Por ustedes, ángeles de la libertad, enjugamos lágrimas con olor a victoria y elevamos oraciones para que el Padre Eterno les permita festejar con los venezolanos la llegada de un luminoso amanecer donde la unidad y la alegría sean compañeras permanentes de nuestro pueblo; ustedes son los hijos más amados de Venezuela y serán honrados y bendecidos al llamarlos por siempre los libertadores de la Venezuela del siglo XXI.

Gracias por el inmenso amor que le dan a nuestra patria. Nuestros jóvenes son el testimonio más fiel de las palabras del escritor mexicano, Carlos Fuentes, “No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres”.

 

@EfrainRincon17|Profesor titular de LUZ

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