Pocas élites de poder han sido tan maquiavélicas y depredadoras como la surgida de la revolución cubana; por supuesto, resaltan el Che y los hermanos Castro.

Aprovechándose de la guerra fría, consolidaron una dictadura que durante mucho tiempo pudo sostenerse gracias al financiamiento soviético; aún con la oposición de Guevara a convertir Cuba en un alfil de la órbita de la URSS, Fidel estableció un enclave comunista en Latinoamérica, a pocas millas de Estados Unidos.

Fuera de ello, la Cuba de la revolución no pudo desarrollar una estructura económica autónoma; todo le venía a través de la compra que la URSS hacía, a sobreprecio, de la producción de azúcar; zafras que, por demás se realizaban en condiciones semi esclavistas.

Por ello, una vez implosionada, Fidel entró en cólera; no se trataba de la ideología, sino de dinero.

Se cerraba la teta y se venían abajo muchos negocios de esa élite; también, las intervenciones en otros países bajo el eufemismo «Solidaridad de los Pueblos» como Angola, Vietnam y Guyana; el financiamiento de movimientos desestabilizadores en el Salvador, Nicaragua, Bolivia, Chile y Venezuela.

Quizás su franquicia más exitosa sea la FARC en Colombia…

Finalmente, todo se trató de poder y riqueza. Hoy, en busca de dólares, negocian con los gringos.

Por desgracia, esa élite langosta logró penetrar nuestro país, permisados por Chavez y atraídos por nuestra riqueza. Aquí están, como un ejército de ocupación, dirigiendo nuestro empobrecimiento, la desinformación, la represión y muerte de venezolanos.
Es una vergüenza que nuestras fuerzas armadas y nuestra policía, estén bajo las órdenes y ejecuten métodos de unos grandes fracasados.

Asesinaron material y espiritualmente a generaciones de cubanos; los convirtieron en zombis, deambulando por calles en ruinas, haciendo colas para obtener una ración de carne mensual y prostituyeron sus mujeres.

Esa élite de langostas, se ha establecido en nuestro país; cada venezolano empobrecido, encarcelado o muerto tiene sello de la Cuba castrista…

Desde la rabia coño, desde lo más profundo de mi alma y con todo el aire de mis pulmones, te grito ¡Cuba Go Home! ¡Fuera de Venezuela!

 

Periodista

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