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ANÁLISIS PAÍS ¿Y la economía? ¿Alguien le presta atención?

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El conflicto político venezolano domina la atención de la opinión pública nacional e incluso la internacional. Pocos le están prestando la debida atención a la crisis económica, sobre todo en el Gobierno que tiene la obligación de solventar las serias dificultades que muestra la economía.

En el marco del deterioro económico las reservas internacionales están cerca de caer por debajo de los $10 mil millones, lo que marcaría un muy peligroso momento ya que la disponibilidad de divisas estaría en un nivel crítico. Otra muestra de la poca importancia que le otorga el Gobierno a la economía, es que el Dicom 2 debió comenzar el pasado 17 de abril y no hay expectativas sobre su entrada en funcionamiento.

En el País Político, la convocatoria de la Constituyente sigue siendo la prioridad gubernamental. Hasta ahora convence a pocos de las supuestas virtudes y de las buenas intenciones que tienen. La mayoría del país la rechaza, incluyendo los sectores disidentes del Chavismo.

En el País Social, la incertidumbre sobre el rumbo que toma el país sigue dominando a la mayoría de los venezolanos que sienten que el juego se trancó. A pesar de eso, la agenda de calle de la sociedad civil se sostiene a pesar de la fuerte represión oficial.

PAÍS político

Conflicto: la mayor parte del país continúa en desobediencia civil. Este movimiento que puede calificarse como rebelión ciudadana tiene sorprendido al Gobierno, que jugó a la feroz represión como el mecanismo para calmar los ánimos en la calle. Hasta ahora el ilegal comportamiento de los cuerpos de seguridad y de los grupos paramilitares no ha podido controlar el ánimo popular. Incluso la desobediencia ciudadana superó el liderazgo de la Mesa de la Unidad en el sentido que la gente no sólo espera la convocatoria de la Unidad, sino que tiene vida y decisión propia. La gente se organiza y sale a protestar. Eso puede ser peligroso, porque en la medida que no se alcancen los objetivos políticos y la crisis económica siga agravándose, la rebelión se puede salir de los patrones normales y el país pudiera caer en un caos generalizado. Por eso cobra mayor importancia la posibilidad de una negociación real, sincera y con mediadores creíbles que permita destrabar la crisis y bajar los ánimos en la calle partiendo de acuerdos que permitan activar los procesos electorales, la libertad de los presos políticos, el respeto por la Asamblea  Nacional, además del ingreso de la ayuda humanitaria en alimentos y medicamentos. Pero eso sólo ocurrirá si el Gobierno entiende y acepta que no puede, ni debe, seguir bloqueando la aspiración de cambio de la mayoría. Y ese es el gran obstáculo, porque en esa posibilidad hay un pequeño problema entre varios: el elevado “costo de salida” del poder para los líderes del oficialismo ¿Cómo terminará este episodio tan conflictivo de la crisis venezolana? Hasta ahora con un escalamiento del conflicto.

Constituyente: el régimen está dedicando todo su esfuerzo a convencer al país sobre los supuestos beneficios de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, pero hasta ahora no convence a la mayoría. Por ahora sólo han aceptado participar en las reuniones los grupos políticos, económicos y religiosos menos representativos. La MUD se negó a avalar la propuesta. Incluso la Conferencia Episcopal Venezolana rechaza, hasta ahora, caer en la trampa oficial y por eso Elías Jaua ha pedido la mediación en ese caso del Nuncio Apostólico. El Gobierno no convence porque los temores sobre los objetivos que buscan con la nueva Constitución están bien fundados y la mayoría coincide que esa no es la solución a la profunda crisis. Pero además el planteamiento tiene fallas de origen al pretender elegir por sectores a la mitad de los constituyentes. Si el Gobierno no cambia la concepción de la convocatoria, no podrá convencer a la mayoría del país de aceptar la Constituyente. Si se mantiene el rechazo nacional e internacional, pero sobre todo la presión de calle, es muy probable que el régimen se vea obligado a cambiar o a congelar la propuesta.

Presión internacional: el Gobierno está cercado por la presión internacional. Las exhortaciones a convocar elecciones y la liberación de los presos políticos se han intensificado. Ya no sólo es el Vaticano, sino al Unión Europea. La OEA está muy próxima a discutir la crisis nacional, a pesar de las jugadas emprendidas por Bolivia y Ecuador. Hay mucho esfuerzo diplomático en marcha, sólo que está muy alejado de la opinión pública.

Fiscal: circulan versiones sobre el supuesto interés del presidente Nicolás Maduro de sustituir a la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, como consecuencia de sus posturas antigobierno. Hasta ahora no hay un cambio radical, pero ha venido mostrando mayor independencia y eso no es del agrado del Gobierno. Si la destituyen y nombran a un fiscal afecto a la revolución, sería una demostración más del control que el ejecutivo quiere tener de todos los poderes públicos.

PAÍS económico

Medidas: no hay nada de nada sobre la materia. El Gobierno sigue sin gobernabilidad sobre la economía y hasta admiten algunos de sus miembros las graves fallas, como por ejemplo el vocero oficial que confesó que no tienen fórmulas para controlar el mercado paralelo de divisas. Lo peor es que el deterioro de la economía se acelera y es poco el interés que el problema está generando en la opinión pública, que está saturada con el conflicto político. El Gobierno sólo tiene como prioridad sostenerse en el poder y concretar la Constituyente que les permitiría institucionalizar la dictadura. Una demostración del desorden económico es que hace un mes debió entrar en funcionamiento el nuevo sistema de cambio Dicom 2 y no hay nada concreto sobre esa supuesta política oficial. Sólo algunos economistas siguen alertando sobre el peligro que corre el país ante el deterioro de la economía.

Reservas: los ahorros del país en las cuentas del Banco Central de Venezuela están a punto de bajar de los $10 millones y eso marcaría un momento crítico en la disponibilidad de divisas para el Gobierno. Las reservas cerraron en $10.122 millones.

Petróleo: el precio promedio del petróleo venezolano cayó en $0,55 al cerrar en $40,72.

Dólar: la vieja tasa Dicom se ubicó en Bs. 723,55 experimentando un aumento de Bs. 3,27.

Indicadores: continúa el silencio oficial de parte del Banco Central de Venezuela, aunque la Asamblea Nacional reveló que inflación de abril 2017 se ubicó en 16,5% para una acumulada en el año de 92,8%.

PAÍS social

Deterioro: en la medida que la crisis económica y el conflicto político avanzan, la mayoría de los ciudadanos están padeciendo de un grave deterioro de su calidad de vida. La percepción negativa sobre el presente y el futuro se profundiza y la incertidumbre se apodera de los venezolanos que desconocen cómo terminará esto. Lo paradójico es que el ánimo de la agenda de calle de la sociedad civil en alianza con los partidos políticos no decae y más bien la convocatoria de la Constituyente sirvió para apuntalar las razones de las personas para salir a protestar.

Escasez e inflación: el desabastecimiento y los altos precios siguen golpeando a los venezolanos. Cada vez hay menos alimentos y medicamentos en la calle. Pero además lo que se consigue tiene unos precios muy elevados y que no están al alcance de la mayoría.

 

Darwin Chávez|@VerdadesRumores

 

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