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Asumiendo que, la Desobediencia Civil preconizada por Henry David Thoreau y su expresión política más característica, la lucha no violenta, son las mejores vías para superar regímenes autoritarios o invasiones extranjeras, pudiéramos reconocer que, uno de los mejores trabajos sobre el tema, lo constituye el libro escrito por Srdja Popovic, activista serbio de Otpor! y CANVAS y publicado en enero de 2015, titulado “Blueprint for Revolution” (Plan para la Revolución).

Es bueno recordar que, en un estudio realizado, a nivel mundial desde 1900 a 2016, las investigadoras Erica Chenoweth y Maria Stephan, encontraron que las estrategias no violentas resultaron victoriosas en un 53% de los casos, contra un 26% de las estrategias violentas.

En su libro, Popovic, uno de los principales líderes del movimiento que dio al traste con la férrea dictadura de Slobodan Milósevic en Serbia, plasma las lecciones aprendidas en ese proceso así como de otros posteriores como el egipcio (primavera árabe) y hasta de las Islas Maldivas.

En el primer capítulo titulado “Eso nunca ocurrirá aquí”, Srdja hace referencia a los pesimistas que se oponen a creer que las experiencias de otros países, puedan tomarse para los suyos y sentencia: “Los principios que se han utilizado en las campañas no violentas desde la época de Gandhi a la Revolución serbia y más allá, son universales. Ellos pueden funcionar en cualquier país, ciudad, comunidad, o incluso universidad”. Asimismo, recomienda, popularizar un logo y un color como símbolos del movimiento. De allí que algunos de estos movimientos hayan sido identificados con colores o texturas: naranja, terciopelo, azafrán, etc.

En el segundo capítulo Sueña en grande, comienza desde lo pequeño”, hace énfasis en recomendar en “bajar” y escuchar las opiniones y captar sentimientos mayoritarios de la población, concluyendo que: “Las personas y movimientos que saben cómo seccionar su estrategia en pequeñas tareas realizables, tienen más probabilidades de éxito que los que gritan lugares comunes y forman círculos de tambores sonando”.

En el tercer capítulo Visión del mañana”, plantea la necesidad ofrecer una visión de futuro en la que se pueda creer, incorporando las necesidades de la población. En el caso de Serbia y Otpor!, habla del ejemplo de su visión del mañana “Poner fin a los conflictos étnicos, el retorno a la normalidad, relaciones de buena vecindad y, una democracia que funcionara”.

El cuarto capítulo, “Los Todopoderosos Pilares del Poder” es uno de los más esclarecedores del libro, y, se refiere, a aquellas estructuras, instituciones y organizaciones como: 1) Militares y Policía; 2) Poder Judicial y Burocracia; 3) Empresas estatales; 4) Sistema educativo; 5) Medios de comunicación públicos; 6) CNE; 7) Actores foráneos y globales, que le sirven de sostén al régimen. Al respecto, Popovic prioriza en debilitar los pilares económicos, ya que éstos son mucho más fáciles de debilitar, que las bases militares o palacios presidenciales. Removámoslos a ellos (pilares económicos), y el régimen eventualmente caerá. Asimismo, recomienda “tender la mano” a la mayoría de los funcionarios públicos quienes “sólo quieren hacer su trabajo y volver a casa; incluso, a pesar de que usan uniformes y se ponen violentos, no son necesariamente malos, no están necesariamente en contra de la redención.”

El quinto capítuloLa risa, camino a la victoria”, se lo dedica Srdja al papel del humorismo como herramienta de lucha en la estrategia contra los regímenes autoritarios. Incluso, se atreve a decir que es la propia estrategia. Además, considera que fuerza a los autócratas y a sus pilares de seguridad a escenarios de perder-perder y contribuye a vencer el miedo de la población.

El sexto capítulo Haz que la represión se revierta contra el represor”, se refiere al uso de una especie de técnica de jiu-jitsu para que una de las más importantes armas de los regímenes autoritarios como lo es la represión, se revierta contra ellos mismos. Asimismo, habla de cómo en Serbia aprendieron a manejar la represión, su mecánica, y a tener éxito en hacer que ésta pareciera nomás, un riesgo menor y aceptable, sólo una parte de su trabajo.

El séptimo capítulo ¡Es la Unidad, estúpido!”, parafraseando la útil frase de Bill Clinton sobre la Economía en una de sus campañas presidenciales, se lo dedica a este tema vital para el logro de la victoria. Al respecto nos enseña que: “La unidad, al final, se trata de mucho más que tener a todo el mundo alineado detrás de un candidato o tema en particular. Es sobre la creación de un sentido de comunidad, la construcción de los elementos de una identidad de grupo, tener una organización cohesionada, sin dejar a ninguno de sus hombres o mujeres detrás, siendo fiel a sus valores.”

El octavo capítulo Planificar, el camino a la Victoria”, se lo dedica a esclarecer lo relacionado a las tres categorías de la planificación estratégica y táctica. Sobre esta última, acentúa su vinculación con el momentum, la planificación inversa y el profundo conocimiento de las realidades  para lograr el uso óptimo de los recursos disponibles

En el noveno capítuloLos Demonios de la violencia” habla de uno de los peores enemigos de un movimiento de lucha no violenta, su contraparte u opuesto, la violencia promovida, equivocadamente, por algunos miembros o aliados. Sobre el particular, enfatiza en utilizar el truco de hacer una clara distinción entre el movimiento no violento y estos grupos tóxicos, y no importa si estamos de acuerdo o en desacuerdo con cualquier plataforma que ellos afirmen estar defendiendo. Evitarlos a toda costa. En todos los casos, se debe hacer todo lo posible para demostrar que estas personas no son parte del movimiento.

Finalmente, en el décimo capítuloTerminemos lo que empezamos” advierte sobre los errores de proclamar el “final del juego” (gameover), demasiado temprano; no darnos cuenta de las victorias cuando ya las hemos logrado; malgastar la unidad duramente ganada, en riñas “familiares” o posturas políticas. Recomienda, “terminar lo que empezamos, ya que, como vemos en todo el mundo, las revoluciones sin resoluciones finales apropiadas, pueden ser tan malas como lo que había antes”.

 

@efrengut|Economista|[email protected]

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