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EFRAÍN RINCÓN ¡Maduro, no es la guerra económica es la revolución!

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La guerra económica, promovida por Nicolás Maduro, con la pretensión de esconder su incapacidad para gobernar, es un tema que desde hace tiempo perdió fuerza en la opinión pública venezolana; apenas es referido por una ínfima minoría que todavía piensa que el desastre de Venezuela es culpa de todos, menos de la revolución. Si algo tiene claro el ciudadano común, es que Maduro es un incompetente total para manejar la economía,  ya que no cuenta con los conocimientos mínimos sobre tan delicada materia y deliberadamente insiste en ejecutar una fórmula ideológica que ha fracasado en el mundo entero, trayendo consigo pobreza, miseria y desolación.

A pesar de la inversión publicitaria millonaria del régimen para posicionar la guerra económica, criminalizando la empresa privada y destruyendo sus aportes en el desarrollo nacional, la gente manifiesta mayoritariamente su apoyo al sector privado, le tiene más confianza a la empresa privada que a la revolución; prefiere empleos productivos y de calidad en vez de los sueldos miserables y serviles de la administración pública; y, además, desea encontrar abundantes y variados  productos de la cesta básica en los anaqueles de los supermercados y abastos, en vez de depender de unas cajas de alimentos –los CLAP- que profundizan su dependencia con el gobierno y agravan la situación alimentaria de la familia, pues, eso significa pan para hoy y hambre para mañana.

La gente está clarísima que hasta tanto no se rescate y fortalezca la producción nacional, crezcan las inversiones nacionales e internacionales en las diferentes áreas de la economía y se generen  empleos de calidad, los incrementos salariales anunciados con bombos y platillos por Maduro, se convertirán en sal y agua, aumentando exageradamente la inflación y el desempleo, variables que destruyen la economía, el bienestar y la tranquilidad  de las familias venezolanas.

Hemos escuchado con tristeza que Venezuela es el único país en el mundo en el que un aumento salarial, produce desasosiego, temor e incertidumbre, porque la gente sabe que ese aumento aniquila su escasísima capacidad adquisitiva y de consumo. Y lo lamentable es que el régimen sigue insistiendo, a pesar de la descomunal crisis de la nación, en decisiones económicas que nos llevan directamente al barranco. No hay racionalidad ni sentido común que les permita rectificar y entender, de una vez por todas, que sus políticas económicas no sólo asesinan a los venezolanos, sino que se constituyen en la razón más poderosa para destruir el apoyo mínimo que aún conserva la revolución. La gente está cansada de la miseria, del hambre y de la pobreza que reproduce vertiginosamente la revolución; y, lo mejor del caso, es que la inmensa mayoría está consciente que el régimen es el único culpable de la dramática y trágica situación de la sociedad venezolana.

Mientras el régimen se ocupa exclusivamente de jugar duro a la política –entiéndase represión, cárcel, criminalización, golpismo y derramamiento de sangre inocente- la economía del país se hace añicos, pues, el populismo revolucionario sigue alimentándose del dinero inorgánico que produce el BCV, para disponer de recursos que engrosan el gasto público; de igual manera, la deuda nacional e internacional se hace incontrolable, están entregando el país al mejor postor; la destrucción de PDVSA no tiene pausa; y, por si fuera poco, siguen robando a mansalva los dólares y el oro de la nación. Con ellos, los venezolanos sabemos que sólo tenemos algo seguro: pobreza y hambre, porque la prosperidad y el futuro de esta nación no tienen cabida con este régimen.

Esa es otra razón para seguir luchando y presionando en las calles; porque sólo el cambio del modelo ideológico chavista-madurista nos liberará de la esclavitud de la dictadura y de la pobreza del socialismo del siglo XXI. Los venezolanos ya sabemos quiénes son los culpables de nuestras desgracias como sociedad; entonces, sigamos unidos como un solo país para vencer el mal y la oscuridad que esta mafia de forajidos y asesinos quieren imponernos a los venezolanos y a nuestra querida Venezuela.

 

@EfrainRincon17|Profesor titular de LUZ

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