Verdades y Rumores| Diario Digital de Interpretación y Opinion

DE INTERÉS

ENDER ARENAS|Roland Carreño

¡ELECCIONES USA! En #Contrastes, Darwin Chávez conversa con Jesús Sánchez Meleán

CAIGA QUIEN CAIGA|Leopoldo no lo dirá, pero lo hará

VERDADES Y RUMORES|Las lecturas y dudas que deja la huida de Leopoldo López

ASUNTO ECONÓMICO|El cabeza de familia

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on email
Email
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram

La economía como ciencia trata entre otras cosas de explicar sucesos y predecir otros tantos, basados en el comportamiento de los sujetos económicos; por eso no se puede pensar en comprender algún fenómeno económico sin antes tomar en cuenta lo social.

Es algo muy común escuchar sobre la “racionalidad” en cualquier análisis económico, pero ¿Qué se entiende cómo racional? Pues se cree (al menos para efectos prácticos) que es el conjunto de acciones repetitivas que las sociedades realizan en la búsqueda de obtener el máximo bienestar posible; por eso conductas como revender productos de primera necesidad, estafas, hurtos y similares aunque aceptadas por una parte no son ejemplos de racionalidad social.

Debido a lo anterior y considerando la familia como la base y núcleo principal de toda sociedad, conviene analizar el comportamiento de la misma como representación de la segunda mencionada para tratar así de entender lo que a continuación se explicará en términos sencillos.

Comencemos por decir que el funcionamiento y conformación de toda familia está estrechamente ligado a tradiciones y creencias religiosas o espirituales, sin embargo tomaremos como base lo que una buena parte de la población entiende como lo comúnmente aceptado, es decir la conformación por un hombre y una mujer, quienes en su mayoría se multiplican, es decir tienen hijos.

La formación de una familia trae consigo multiplicación de gastos, nuevas necesidades y recursos que al menos en economías inflacionarias pierden valor en términos reales de manera sostenida; es por esto que se hace necesario maximizar el uso de esos recursos utilizando cada vez más criterios de eficiencia y cada vez menos los criterios de eficacia.

Sin el menor ánimo de opinar a manera machista, se considera que el hombre debe ser sino el único, el mayor proveedor de recursos dentro del hogar, y no solo esto sino que en la crianza de los hijos constituye una figura de autoridad y quien dicta en conjunto con su esposa las normas de conducta y funcionamiento de su familia.

Pero ¿Qué se necesita para mantener esta estructura? He aquí el punto a destacar y el cual se desea plasmar con la importancia del caso, pues cualquier cabeza de familia requiere de tres aspectos fundamentales para poder mantener no solo su posición sino también el buen funcionamiento de la misma, estos son a saber: 1) Recursos económicos abundantes o al menos suficiente, 2) Apoyo del resto de los integrantes, y 3) Respeto por su autoridad o posición.

Los recursos obviamente son necesarios ya que con ellos se cubren gastos fijos y variables, de igual manera si son más que suficientes brindan la oportunidad de reinversión en actividades con fines de lucro, en cuanto al segundo aspecto una familia requiere del consenso de sus integrantes en cuanto a las actividades a realizar pues aunque algunas de ellas se deciden de manera unilateral, con el paso del tiempo el ejercicio autocrático de la autoridad desarrollará aspectos como la desconfianza, rebeliones y ciertas voces antisonantes en torno a la misma; finalmente ninguna figura de autoridad se podrá mantener en el tiempo a menos que muestre el respeto a sus similares, entendiendo que el resto de los integrantes del grupo familiar debe ser visto como socios y parte interesada en conseguir los objetivos planteados.

La primera de las condiciones antes mencionadas depende de factores variables, muchos de los cuales no se pueden prever con exactitud; sin embargo las dos últimas de no cumplirse obligarían a incurrir en gastos adicionales, disminuyendo la rentabilidad en sus operaciones y encareciendo los costos operativos de la actividad familiar.

Ahora bien si por las razones iniciales decidimos extrapolar el planteamiento anterior al funcionamiento de cualquier país ¿Con cuál le parece apropiado hacerlo? Digamos que se decide por Venezuela ¿Qué conclusiones sacaría? ¿Le parecen razonables las mismas?

Como siempre estimado lector, saque usted sus cuentas y a partir de ellas seguramente podrá realizar planteamientos para poder mejorar las condiciones.

 

Aníbal Araque|@econ_araque|Economista|[email protected]

¡SUSCRÍBETE! La información de alto valor estratégico es una inversión para lectores inteligentes…

ACEPTAR TODAS LAS COOKIES    Más información
Privacidad