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PABLO PÉREZ|Maduro: una mentira continuada

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Venezuela es el único país del mundo en el cual la mayoría de los trabajadores esperan con angustia y no con alegría que el Gobierno anuncie un ajuste del salario mínimo. Ya ese cuento de hadas no se lo cree nadie, porque los venezolanos saben por experiencia propia que la inflación se comió cualquier aumento mucho antes que sea oficial.

El Gobierno sigue muy equivocado en el manejo de la economía, aunque pudiera ser un exabrupto creer que ellos de verdad conducen la misma. Es público y notorio que la calidad de vida de los venezolanos se fue por la cloaca revolucionaria, cuyo modelo creó y profundizó una serie de distorsiones que acabaron con las expectativas de vida y progreso del pueblo. La mentira continúa.

En cualquier país sensato y manejado por gente sensata, primero se trataría de controlar la inflación con el propósito que el ingreso de los trabajadores de verdad sea real y no ficticio. En Venezuela más bien se alimenta la inflación a través de aumentos salariales que van a incidir directamente en los precios.

Pero además se trata de otro engaño cuando vemos que la mayor parte del llamado “ingreso integral” no incide en prestaciones sociales o sea que sólo sirve a medias para cubrir una parte del día de los venezolanos, pero no tiene consecuencias positivas en su patrimonio laboral.

La solución para que el ingreso del trabajador venezolano sea real, es que se cambie el modelo político que acabó con la economía. De esa forma se podría controlar realmente la inflación y así asignarle valor a las remuneraciones que reciban los ciudadanos. Mientras eso no ocurra, cada ajuste salarial será más leña para el fuego en el cual se consume la vida de los venezolanos.

En manos de Maduro y sus acompañantes estamos encaminados a niveles de inflación nunca vistos y además a una aceleración jamás conocida del empobrecimiento de los venezolanos. Cada día habrá menos empleo formal y bien remunerado. Cada día el venezolano comerá menos. Y cada día serán más los habitantes de este país que comerán de la basura.

Y con una Asamblea Nacional Constituyente construida a la medida de los intereses del grupo que usa y abusa del poder, no se resolverán los problemas de la gente. La raíz de la crisis no es la Constitución, es el modelo de Maduro que fracasó. Con la ANC la gente no va a comer, conseguirá sus medicinas, ni habrá más seguridad. Con la Constituyente no habrá gobernabilidad.

El daño que la revolución de Maduro le está ocasionando al país es muy grave. Este es un gobierno que sigue ciego y sordo ante el clamor de cambio. Este es un gobierno al que no le importa el sufrimiento de los venezolanos. Sólo les importa el poder. El cambio es el camino. El camino son las elecciones regionales, municipales y presidenciales. No caigamos en la trampa de Maduro y su séquito.

 

@PabloPerezOf

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