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Ya quedan pocas dudas a nivel nacional e internacional sobre las cualidades autoritarias y represivas de un régimen que se niega a abandonar el poder y se rehúsa a respetar la Constitución Nacional. Este es un Gobierno al que poco le importa el bienestar del pueblo. Y mucho menos le interesa seguir guardando las apariencias democráticas.

Pero además se confirma que estamos ante un grupo de abusadores que usan todos los medios legales e ilegales que tienen a su alcance, en su propósito de aplastar cualquier vestigio de disidencia en el país. Lamentablemente para ellos quienes nos oponemos a su intención de acabar con la democracia somos la mayoría.

Es motivo de orgullo que ante la barbarie represiva de un Gobierno que usa no sólo a policías y militares, sino a sus grupos paramilitares para reprimir, hay un pueblo que resiste con dificultades pero que sigue en las calles exigiendo la restitución del orden constitucional, la convocatoria de las elecciones, el respeto por la Asamblea Nacional, la libertad de los presos políticos y que ingrese la ayuda humanitaria que requerimos en materia de alimentos y medicinas.

Ahí está ese pueblo. Sin importar edad o condición social está en la calle enfrentando la más brutal de la represión que hemos conocido. Han llegado al extremo de lanzar a sus hordas armadas para atacar a la disidencia. Hay evidencias claras de violaciones a los derechos humanos y los culpables deberían recordar que ese tipo de delito no prescribe.

El pueblo venezolano se reinventó ante la represión y el autoritarismo. La oposición se reconectó con la gente. Hay un solo clamor, un solo mensaje, una sola exigencia: respeto por la Constitución Nacional. Por esa Carta Magna que establece la independencia de los poderes, el derecho a elegir y la posibilidad de disentir.

Ni siquiera la Semana Santa pudo desactivar la protesta, porque la disidencia continuó en la calle sin irrespetar una semana de intenso regocijo para quienes somos católicos. Eso perturbó al Gobierno que pretendía usar a los días santos como su tabla de salvación.

No abandonemos la calle. La derrota legal y constitucional del régimen está cerca. Y la derrota electoral llegará más temprano que tarde. Están cercados por el descontento y no hay tantas bombas lacrimógenas como para ahogar el deseo de cambio. Venezuela nos necesita. No podemos abandonarla.

 

@PabloPerezOf

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