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No cabe la menor duda que nos encontramos en el peor de los momentos para el régimen de Maduro, su combo y los locos. Desde 2013, estoy seguro, el inquilino de Miraflores, jamás se había enfrentado a una situación tan delicada como la que le recibió este abril de 2017, ni siquiera las “guarimbas” de  hace tres años.

¿Cuál puede ser la razón del aparente descontrol del gobierno ante lo que sucede en el país? La respuesta es fácil: su incompetencia, manifiesta, en gestionar la nación desde el mismo momento de su arribo al poder ejecutivo en 2013; su absoluto apego a la violencia como mecanismo para el mantenimiento del orden y finalmente,  su desvinculación con la realidad que lo rodea. Estos tres elementos, son, en mi opinión, las bases fundamentales para explicar, cuando el momento lo permita, lo que pudieran ser las últimas horas del peor gobierno que ha tenido la república y la estocada final, con rubrica propia, de la revolución bolivariana. Un experimento fracasado por culpa de sus propios promotores y gestores, tal cual les sucedió a los adecos y copeyanos en 1998, pero por la vía de los votos, con la finalización del puntofijismo. Razón tenían mis profesores de historia y análisis de la realidad venezolana…” en ocasiones, aunque no lo parezca, los ciclos históricos se repiten; con protagonistas y hechos, aparentemente distintos, pero se repiten en causas y consecuencias”.

Recientemente en Facebook, publiqué mi opinión sobre la necesidad en la oposición de “un cambio de estrategia”, pues consideraba que la llamada Madre de todas las marchas del 19 de abril, no había cumplido su cometido, ni satisfecho todas las expectativas. Sé que es difícil satisfacer a todos, pero cuando se asume la gran responsabilidad de liderar un movimiento político unido con un claro objetivo, que no debe ser otro que “derrocar” la dictadura, sería inconcebible no tomar en cuenta lo que pulula en el deseo popular, es decir, no se puede omitir, en tus planes para alcanzar la meta, lo que quiere el pueblo que te sigue, aunque tú consideres que eres el único que sabes lo que se debe hacer. Cuando no se escucha al pueblo y se vive en un autismo político egocéntrico o aparentemente egocéntrico, se producen comentarios como los que me hicieron llegar a mí. De un total de 30 y tantas personas para la primera hora de estar publicado el mensaje, 28 estuvieron de acuerdo con el cambio de estrategia, dos, no, y de ellos uno, recibió de mi parte una mejor explicación y logró entender lo que yo quería decir. Eso mismo ocurre en gran parte de liderazgo opositor. Aunque la mayoría quiere tal o cual camino, en ocasiones, el liderazgo se va por otro. La historia de estos 18 años de la mal llamada “revolución” ha dejado huellas de fracaso opositor en el camino, conocemos varios de ellos, son hechos históricos, pero, en algunas ocasiones, cuando se han ejecutado los cambios de estrategias necesarios, hemos podido alcanzar los objetivos planteados. Ejemplo de ambos momentos, totalmente opuestos, dos de ellos: El Golpe de Estado de abril de 2002 y el triunfo en las elecciones de diciembre de 2015, respectivamente.

En el primero de los casos, el liderazgo consideró que sabía lo que estaba haciendo y asumió por completo todo, incluso envió al carrizo las leyes e intentó legalizar un evento anticonstitucional: la imposición de Carmona Estanga como presidente de un gobierno que no duró 24 horas en el poder. Ese egocentrismo político arruinó el sacrificio, incluso humano, de un pueblo desesperado por salir de lo que se consideraba entonces un régimen desquiciado, totalmente antidemocrático y perverso. En el segundo de los casos, ese mismo pueblo, 13 años después, noblemente,  confía una vez más en sus líderes y los acompaña, en una nueva aventura electoral. El pueblo opositor y el pueblo opuesto a Maduro, dos pueblos completamente distintos, ideológicamente hablando, pero unidos por un solo objetivo “sacar al gobierno de Maduro de la Asamblea Nacional”, logran conquistar la victoria. La oposición y sus líderes regresan al Hemiciclo y con ello, a co-gobernar al país, como poder legislativo. ¿Cómo se logró eso?, con CAMBIO DE ESTRATEGIAS.

Entiendo que opinar sobre un gran esfuerzo que muchos ciudadanos hicieron al acudir a los puestos de concentración y luego marchar, bajo un inclemente calor y humedad, exigiendo elecciones, pudo haber causado reacciones parecidas a las de mis dos amigos, pero, y creo no equivocarme, las otras 28 opiniones certifican, que al menos hay un porcentaje muy amplio entre los que formamos parte del pueblo opositor o del pueblo opuesto, que, a nuestro juicios,  la situación exigía un “CAMBIO DE ESTRATEGIA”, pues escuchar que cada vez que se marcha hay un muerto, o dos, o tres, sin importar el número, pues la muerte por exigir libertad y elecciones no  tiene justificación alguna, despierta el interés  en cualquier persona, de sugerir un cambio de estrategias, para evitar más muertes, como algo elemental o lógico, al ser  seres humanos y amantes de la vida. En reiteradas ocasiones aseguré, que si alguien consideraba que NO SE DERRAMARÍA sangre para lograr la salida de Maduro, su combo y los locos, en el liderazgo opositor, entonces cualquier planificación que se haría, se iniciaría con mucha ingenuidad e inocencia y ambas, en mi opinión, no eran adecuadas para exigir cambio a un gobierno  de comportamiento dictatorial.

Jamás sería capaz de criticar el esfuerzo del pueblo, de hecho, jamás me gusta evaluar el comportamiento del pueblo, pues tanto a uno como al otro, lo entiendo en su accionar, pues cada uno defiende y lucha por lo que cree o le han hecho creer. Cada pueblo en las calles de Venezuela, pudo haber sido adoctrinado; pudo haber sido encausado hacia una sola forma de ver al país, pero estos cuatro últimos años, le han develado a unos y a otros, convicciones de certeza en que la realidad es inocultable, pues ya no se trata de una lucha ideológica; ya no se trata de quién habla bonito, de quién se parece más a mí; no, la realidad nos ha arropado a TODOS y es por ello que la oposición y los opositores regresaron a la AN; es por ello que el mundo se ha manifestado en contra del régimen; es por ello que a este gobierno le quedan pocas horas o días, no lo sé, pero de algo SÍ podremos dar fe, cuando mañana se escriba sobre a quién se le debe el regreso a la democracia verdadera…se le deberá adjudicar única y exclusivamente al PUEBLO…cuya resistencia y sacrifico, además de superar cualquier intento de liderazgo político en 18 años, pudo conducir, o bien por la vía democrática de los votos o bien por las protestas en la calle, activa, pacífica o violenta,   al final de este régimen; a la revolución; a los cómplices en las FFAA; a los medios sumisos  y a los países del mundo que SE VENDIERON  por menos de tres monedas, pero también a los sectores opositores que deberán PLANIFICAR el futuro que nos depara a los venezolanos después de esta pesadilla de 18 años. “Consideremos lo que el viento nos trae de cada rincón; escuchemos con atención la calle, pero sobre todo NO OLVIDEMOS QUE LOS CICLOS tienden a repetirse”.

Hasta la próxima semana  

 

Ismael Rojas|@Isma64|Periodista|Profesor universitario

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